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| 10/1/2015 7:28:00 AM

Así habría plagiado el ex viceministro Guillermo Reyes su tesis doctoral

El exalto funcionario del gobierno Uribe, que aspira a la Registraduría Nacional, tendría un lunar en su carrera académica: un presunto plagio que han denunciado quienes conocen su pasado. Exclusivo Semana.com.

La tesis doctoral que el jurista colombiano Guillermo Reyes presentó en el 2014 en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) contiene más de una veintena de plagios. El hallazgo, denunciado por personas que conocen el historial académico de Reyes y que pidieron el anonimato, podría poner en entredicho su actual aspiración al cargo de registrador nacional.

Para verificar esto, Semana.com se dio a la tarea de revisar la versión de su tesis publicada hasta hoy en la página de la UCM y, en efecto, encontró varias irregularidades.

Reyes utilizó y dio como suyos textos de otros autores sin reconocer la autoría ajena. Los apartes plagiados no permiten dilucidar las motivaciones que condujeron a la conducta. Pero hay ‘copias’ de todo tipo: desde simples títulos o la mención desordenada de autores, hasta párrafos o incluso páginas tomadas completamente sin referencia a sus fuentes.



Entre los textos que Reyes plagió se encuentran dos sentencias de la Corte Constitucional de Colombia, una recomendación del Consejo de Europa, un artículo del Observatorio Iberoamericano de Protección de Datos, contenidos de la página web del Consejo Nacional Electoral de Venezuela; apartes de libros; un artículo de internet, y tesis de grado y doctorado de universidades en México, Chile y España.

Vea acá todos los plagios hallados por Semana.com y los vínculos de internet con los trabajos afectados.

Durante el próximo mes de octubre, con base en una calificación por puntos, los presidentes de la Corte Suprema de Justicia, el Consejo de Estado y la Corte Constitucional decidirán quién remplazará a Carlos Ariel Sánchez en el mando de la Registraduría Nacional del Estado Civil.

Reyes es hoy uno de los opcionados a ganar la elección al cargo. La decisión final de los presidentes de las altas cortes se dará a conocer en las primeras semanas de noviembre.


Sin ser un requisito obligatorio, una tesis doctoral suma puntos en ese concurso. Pero los problemas de la investigación de Reyes le podrían impedir reclamar ese puntaje. Además, al tratarse de una conducta grave en el ámbito universitario y cuestionable desde el punto de vista de los derechos de autor, también podría despertar dudas sobre su idoneidad para liderar una entidad del Estado que será crucial el próximo año, entre otras cosas, para llevar a cabo la refrendación de los acuerdos de paz con las FARC.

Guillermo Reyes ha sido magistrado auxiliar de la Corte Constitucional y presidente del Consejo Nacional Electoral. Entre el 2006 y el 2008 fue viceministro de Justicia. También formó parte hasta el 2010 del comité ejecutivo del club de fútbol Millonarios.

En diálogo con Semana.com, Reyes sostuvo que existe una versión corregida de la tesis de doctorado que aún no ha sido publicada. Según él, durante la sustentación, su director de trabajo de grado le sugirió hacer ajustes al documento. Estos, sin embargo, todavía no aparecen en el texto que figuraba en el archivo de la universidad hasta publicación de este artículo (descargue la tesis acá).

Los plagios


La tesis fue publicada en el 2015 en el catálogo en línea de la biblioteca de la UCM. Está fechada en el 2014 en Madrid y se titula El voto electrónico y por internet como refuerzo de la confiabilidad de los sistemas electorales. Tiene 486 páginas, firmadas por Guillermo Francisco Reyes González. Y el director de la tesis es Emilio Suñé Llinás, docente e investigador de Filosofía del Derecho de la UCM.

Los plagios recorren toda la tesis. Los hay, incluso, en la parte final de la tesis doctoral, dedicada a las “Conclusiones”. La mayoría de los documentos usados sin referencias por Reyes puede ser consultada en internet.

En ocasiones, Reyes toma solamente una línea. En otras oportunidades, sin embargo, usa párrafos enteros de otros autores. Así, por ejemplo, transcribe en tres ocasiones textos de artículos de Miguel Ángel Presno, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Oviedo, España. Y lo hace sin darle a este los créditos correspondientes.


También hay páginas enteras utilizadas sin el rigor que exige la academia. Un caso crítico tiene que ver con un artículo de José D. González, José Alfredo del Nogal y Roger Müller, investigadores del Instituto de Altos Estudios en Ciencias Electorales de Caracas. Hay 15 páginas enteras de la tesis de Reyes tomadas de un trabajo realizado por estos tres expertos. Y aunque sí los menciona en cierta parte del texto, no lo hace debidamente: no usa comillas y tampoco sigue los parámetros de citación científica, los cuales existen para, precisamente, evitar este tipo de situaciones.

Plagiar en un doctorado no es un tema menor, tampoco en España. La legislación de ese país exige “procedimientos de control con el fin de garantizar la calidad de las tesis doctorales”, y la UCM ha adoptado esa exigencia en su reglamento. El plagio, además, puede chocar con en el Código Penal español en lo que concierne a la protección de derechos de autor.

Pero más allá de los asuntos académicos o legales, el plagio también es reprochable desde un punto de vista ético. En varios países, las carreras de algunos políticos y funcionarios han tambaleado cuando los medios han revelado casos de plagio.


Alemania ha dado un ejemplo claro en los últimos años. En el 2011, el ministro de Defensa Karl-Theodor zu Guttenberg renunció después de que se conoció que había plagiado en su doctorado. Luego, la ministra de Educación Anette Schavan debió hacer lo mismo cuando se demostró que también había hecho plagio. Y hoy, la actual ministra de Defensa, Ursula von der Leyen, está en el ojo del huracán desde cuando la acusaron de copiar sin atribuir fuentes en su tesis de doctorado en Medicina.

El caso de Zu Guttenberg cobró especial significancia, cuando explicó el fraude diciendo que le había mandado a escribir el doctorado a otra persona. Esto no impidió una investigación penal de la Justicia alemana.

Un problema más

Aparte de los plagios, la tesis de Guillermo Reyes tiene un lío adicional: una cantidad excesiva de transcripciones. Las fuentes consultadas por Semana.com, que conocen a Reyes, sostienen que 408 de las 486 páginas contienen textos transcritos de otros trabajos. Esto significaría que el 83 % de la tesis de Reyes consiste de citas de otros trabajos hechos por él mismo o de otros autores. Este portal encontró, en efecto, abundantes transcripciones.

A primera vista, este podría parecer un asunto menor. Pero es relevante, puesto que pone en duda la originalidad del trabajo, justamente una característica que exige la normativa que regula los estudios de doctorado en la UCM.

Según el artículo 10 de esa normativa, “la Tesis Doctoral deberá consistir en un trabajo original de investigación”. En una entrevista con El Tiempo (publicada poco antes de esta denuncia), Reyes se defiende diciendo que “las tesis doctorales son investigaciones que son recopilaciones de información”. Esto último, sin embargo, no corresponde a lo estipulado por la UCM.

De todo esto se desprende el interrogante de si una tesis cuyo contenido consiste en gran parte de transcripciones puede ser considerada “original”. Y surge una pregunta más. Si la investigación no puede ser tildada de “original”, ¿por qué fue aceptada, evaluada y publicada? ¿Y por qué una tesis con tantos problemas recibió la calificación de “summa cum laude”, como lo sostiene Reyes?

El ex viceministro del gobierno Uribe le dijo a este portal que antes de juzgar la abundancia de transcripciones, "hay que tener en cuenta la metodología del trabajo y las instrucciones que me dio el director de la tesis".

No sería la primera vez

Ya en el 2006, Guillermo Reyes había entrado en una controversia por una acusación de plagio. En febrero de ese año, el columnista Ramiro Bejarano denunció a Reyes en el diario El Espectador por un supuesto plagio.

Según Bejarano les explicó el 13 de febrero a los periodistas de W Radio, “un libro de 800 páginas” de Reyes “había reproducido íntegramente la parte histórica del proceso electoral en Colombia… tomado de una publicación del Consejo Nacional Electoral que no había sido elaborada por él (…)”.

Bejarano añadió que “no se trata de unas dos o tres líneas”, sino que “se trata de una copia vulgar (…), francamente abierta de un texto bastante extenso”. Y recordó que “el doctor Reyes tiene antecedentes”. “Cuando estuvo en la Corte Constitucional varias veces se vio en problemas porque llevaba ponencias (…) que correspondían a sentencias preparadas por otras personas”, dijo.

Reyes respondió ante esa misma emisora que le había pedido al director de El Espectador rectificar. Dijo además que “yo no he logrado lo que he logrado en mi vida por copiarme de nadie”. Y anunció que iría a los estrados judiciales porque “no voy a dejar que mancillen mi nombre, lo traten de manchar con una columna de opinión, sin pruebas…”.

Bejarano se ratificó en lo dicho, el asunto nunca llegó a los estrados, y Guillermo Reyes continuó su carrera.
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