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| 12/12/2013 12:00:00 AM

¿Hasta dónde llegará Petro con los indignados?

De la movilización de este viernes dependerá la incidencia en las próximas elecciones. La izquierda parece reunificarse.

La carta que el procurador Alejandro Ordóñez sacó de debajo de su manga el pasado lunes, la destitución de Gustavo Petro de la Alcaldía de Bogotá, fue una jugada audaz que para muchos pateó el tablero del ajedrez político nacional.

No sólo porque esa decisión obliga a una campaña política atípica para saber quién reemplaza a Petro, situación que sin duda ‘contaminará’ las elecciones para Congreso y presidente de la República, sino que el sentimiento de indignación que se ha despertado tras el fallo de Ordóñez ha empezado convertir a Petro en un protagonista de primera fila, e incluso determinante, en la campaña política.

Petro, quien hasta hace pocos días no gozaba de mayor favorabilidad en la opinión pública y que parecía estar ‘encartado’ en la Alcaldía a la luz de su cuestionada gestión, ahora se convirtió en un jugador decisivo por cuenta de la solidaridad que está despertando su destitución.
 
El mismo lunes, día en que el procurador lo destituyó del cargo, Petro convocó a la ciudadanía alrededor del Palacio Liévano. La Plaza de Bolívar se llenó de inconformes que aunque en principio se congregaron alrededor de Petro, pronto fue canalizando a otros, por ejemplo los indignados contra el procurador.
 
Petro aprovechó el fervor para capitalizarlo a su favor y convocó la organización de un movimiento de indignados, en principio, alrededor suyo. “Comienza una revolución democrática y pacífica”, advirtió
 
El alcalde citó a los indignados a volver a la Plaza de Bolívar en la noche del martes y estos respondieron. Petro aprovechó para entregarle el protagonismo al pueblo, a quien le encomendó la tarea de defender la democracia. Ese mismo día se constituyó el Comité de Defensa de la Democracia, que pretende organizar la movilización de los indignados.
 
Todo sucedía ante la atenta mirada de los demás actores de la política, que eran testigos silenciosos de la forma como el procurador había sacado a Petro del terreno donde peor se mueve, el de la administración, y lo dejaba en el terreno de la política y la agitación, quizás en el que se desenvuelve como pez en el agua.
 
Temor a los indignados
 
Esa situación está generando temor entre la clase política tradicional, pues advierten que Petro está canalizando a todo aquel que se sienta inconforme, no sólo por la destitución, sino por cualquier otra circunstancia. “Este es uno de los países más desiguales, la gente está rebotada”, dice el senador Armando Benedetti.
 
Porque las expresiones que se han visto mezcladas en la Plaza de Bolívar van más allá que el respaldo a Petro. Pero también indignación contra quienes siempre han estado en el poder. “Han sido tantas coyunturas desde la reforma a la justicia, la reforma la educación, que hay un rechazo al sistema político y democrático. El país está harto de cómo aceita el presidente al Congreso, como ese Parlamento, por temor, vota por el procurador. La gente pide más y mejor democracia, eso implica un replanteamiento del sistema. Existe en Colombia y en el mundo una nueva ciudadanía con posiciones más críticas, hoy está dado un nuevo tiempo para que tenga una movilización contundente y pacífica para reclamar más democracia”, dice Camilo Romero, uno de los precandidatos de Alianza Verde, quien ve en la actual coyuntura una oportunidad para sintonizarse con el clamor ciudadano.
 
Armando Novoa, uno de los que trabajan por la consolidación de la tercería, asegura que la respuesta que tenga la movilización en los próximos días -este viernes Petro volvió a citar a los indignados de todo el país a la Plaza de Bolívar- dependerá el futuro de este fenómeno. “Si nos atenemos a lo que ocurrió lunes y martes, hubo una respuesta masiva en poco tiempo de convocatoria el reto de los próximos días va a determinar qué capacidad de movilización y de reacción va a tener”.
 
En todos los países los indignados no han tenido la posibilidad de mantenerse durante largos períodos de tiempo; Brasil, España, Estados Unidos, por ejemplo, no han logrado incidir de manera inmediata. En Colombia no es claro que esta movilización se vaya a convertir en determinante para las próximas elecciones.
 
Sobre todo porque esta época de fiestas de fin de año sin duda podrá afectar el entusiasmo. Sin embargo, para enero se está convocando un nuevo paro agrario que podría ser un escenario que se pueda aprovechar para canalizar toda clase de inconformismo.
 
“Ahora es cuando hay condiciones para una reacción ciudadana fuerte”, dice Novoa, sobre todo por los antecedentes de las movilizaciones de campesinos, de la MANE, del sector de la salud. Indignados que se identifican con una agenda de centro izquierda.
 
La reunificación de la izquierda
 
Desde el balcón de su despacho en el Palacio de Liévano, Petro parece ser el que congregue a esas expresiones. Sumó a su causa a la Unión Patriótica con su candidata Aida Abella. Obviamente, la Alianza Verde cerró filas a su favor, lo mismo que el Partido Comunista, la Marcha Patriótica, los sindicatos. Todas estas expresiones han desfilado por la Plaza de Bolívar, e incluso Petro ha conseguido que otros indignados, como el candidato César Pachón, de Dignidad Papera, se unan a su movilización.
 
Esa situación, según el propio Benedetti, alterará las elecciones de Congreso y las presidenciales. Si las parlamentarias fueran en 15 días, dice, el gran beneficiado sería Alianza Verde, pues los indignados verían en este movimiento las posibilidades de llegar al Congreso.
 
Tras la destitución, Alianza Verde integrará una lista al Congreso de la que harán parte los progresistas, los fundadores de los verdes, (M-19), la Unión Patriótica y el Partido Comunista. Los mismos sectores de la izquierda que han sido expulsados del Polo Democrático.
 
Es por eso que para la tercería lo sucedido con Gustavo Petro abre una nueva oportunidad, la última antes de las elecciones, de llegar unificada, algo que hasta hace pocos días veía imposible el propio Navarro.
 
Como las encuestas han determinado que el número de indecisos y de voto en blanco se eleva hasta casi el 26 % y el 23 %, respectivamente (según la encuesta Invamer Gallup para SEMANA el pasado mes de noviembre), la tercería ve ese espacio como el ideal para conquistar esas elecciones.
 
El reto inmediato de la tercería es encontrar un candidato que pueda cautivar al electorado, circunstancia que aún no se advierte, pues la oferta de candidatos y precandidatos no convence y quizás el más fuerte de la encuestas es Enrique Peñalosa, que a pesar de ser hoy del mismo partido político de Gustavo Petro, ideológicamente se ubica más al centro y a la derecha. Sin embargo, Peñalosa puede ser uno de los beneficiados, de llegar a acuerdos con el ala progresista, cosa que de momento parece difícil, aunque su mensaje de rechazo a la decisión de Ordóñez podría ser un punto de partida.
 
Pero a largo plazo, como advierte el senador del Polo Mauricio Ospina, Petro podría estar consolidando un partido político fuerte que en 15 años pueda tener reales opciones de poder.
 
Con miras al 2014
 
Los indignados también han centrado su rechazo y han fijado como su enemigo el sector de derecha, circunstancia que también podría modificar la campaña presidencial.
 
Porque si la tercería no consigue superar la segunda vuelta, las principales causas que defiende las estaría interpretando Juan Manuel Santos, por lo que si, tal como dicen hoy las encuestas, pasa Óscar Iván Zuluaga, el candidato de Uribe, al movimiento que se logre aglutinar en torno a la Alianza Verde no le quedará otro camino que jugarle a la reelección.
 
Petro, en sus discursos, ha dicho que esta es la generación de la paz. Y como el presidente Santos es quien prácticamente tiene esa bandera en sus manos, podría beneficiarse de esta ola de indignación en un escenario de segunda vuelta. Eso sí, si el sector de derecha es quien le pelea las elecciones.
 
Sin embargo, todo parece prematuro y la opinión pública suele cambiar de pensamiento con el paso del tiempo. Pero todo el movimiento que se ha desatado tras la destitución de Petro vuelve a darles un respiro a las opciones de la tercería.
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