Martes, 24 de enero de 2017

| 1997/03/31 00:00

HABLA GELBARD : ENTREVISTA

La persona más influyenteen la decisión de descertificar a Colombia fue Robert Gelbard. SEMANA lo entrevistó sobre las perspectivas de Colombia después de la descertificación.

HABLA GELBARD : ENTREVISTA

Semana: ¿Qué le espera a Colombia con esta decisión?
Robert Gelbard: Espero que el gobierno colombiano, y todos aquellos interesados en cambiar el futuro de su país entiendan que hablamos en serio cuando nos referimos a resultados concretos para fortalecer el imperio de la ley y finalmente a la habilidad de Colombia para proteger a sus propios ciudadanos del narcotráfico, la violencia y la corrupción. En mi opinión, Colombia se enfrenta a una amenaza mayor ahora que nunca antes en su historia. No es el momento de tomar medidas a medias. El cultivo de coca está en aumento y, con la ayuda de los subversivos, el negocio colombiano de la droga se está integrando verticalmente y haciéndose cada vez más invulnerable. Esta es una gran amenaza para nosotros _especialmente para nuestros hijos, tal como lo es para Colombia. Todos nuestros esfuerzos para eliminar estos cultivos, para la interdicción de naves, el arresto de los capos, son finalmente inútiles si Colombia existe como un refugio para los criminales más peligrosos del mundo.
Semana: Usted estudió economía en Harvard y MIT y trabajó muchos años en desarrollo económico para América Latina. Su trabajo fue muy importante para consolidar los procesos de apertura económica y modernización en la región. ¿Cree usted en la eficacia de medidas económicas como las sanciones?
R.G.: Creo que las sanciones económicas pueden ser efectivas en ciertos contextos si se usan con cuidado. Para ser efectivas hay que haber pensado claramente y en detalle el resultado que se busca y qué elemento de la sociedad o de la economía será influenciado por ese resultado. En cambio, si se usan indiscriminadamente, las sanciones pueden ser un instrumento que cause gran daño sin que se obtenga el objetivo buscado.
Semana: Colombia nunca había presentado resultados como los de este año en la lucha antinarcóticos. ¿Por qué no una certificación plena?
R.G.: Si usted observa lo que se hizo, los resultados concretos en 1996 fueron limitados. La legislación se aprobó a finales de 1996 y a comienzos de este año, pero nada de ello fue implementado. Lo mismo pasó con el acuerdo marítimo. Decrecieron las capturas de embarques de droga, aunque sabemos que eso se dio en parte porque el gobierno concentró sus acciones en el programa de erradicación. Entre tanto, a pesar de una mayor erradicación _en la cual contamos con excelente cooperación por parte de la Policía, la Dirección Antinarcóticos y las Fuerzas Armadas_ las áreas cultivadas con coca aumentaron en un 30 por ciento. La mayor parte de éstas en zonas por fuera del alcance de los aviones de fumigación.Estamos contentos con que el gobierno y el Congreso finalmente se hayan movilizado en algunos puntos de la legislación y en el acuerdo marítimo de interdicción. Sin embargo, la trayectoria de este gobierno muestra que no podemos confiar en sus promesas. No podemos pasar por alto la forma como se implementan las leyes.
Semana: ¿Es imposible una certificación plena a Colombia mientras Samper esté en Palacio?
R.G.: Nuestra decisión indica que no es imposible si la administración Samper alcanza ciertos objetivos. Como lo he dicho en testimonios frente al Congreso de Estados Unidos y en otras partes, yo personalmente, y otros funcionarios estadounidenses, le dijimos al presidente Samper que sabíamos que estaba entrando dinero del narcotráfico a su campaña. Finalmente, fue evidente que esos dineros estaban siendo solicitados activamente, y eventualmente resultaron indispensables para asegurar su victoria en la segunda vuelta electoral. Después de esa elección, pero antes de que asumiera el poder, le aclaramos que la relación bilateral sufriría grave deterioro a menos que actuara como si no hubiera recibido este dinero. Entonces debió enfrentar los intereses de los carteles de la droga con firmeza. Pero nuestra promesa todavía se mantiene.
Semana: ¿Cuál es su opinión de Horacio Serpa y de su candidatura presidencial?
R.G.: Solo puedo expresar mi sorpresa al ver que después de todo lo que ha pasado _sus claros intentos de frenar la acción de la Policía, la Fiscalía y las Fuerzas Militares, además de reformar la Constitución de Colombia y sus leyes simplemente para beneficiar su candidatura_ la gente de Colombia tome en serio a Horacio Serpa como candidato presidencial. Conozco personalmente a muchos colombianos, y entre ellos están algunas de las personas más valientes y capaces que yo haya conocido. Ellos se merecen un candidato serio que pueda llevar a Colombia al siglo XXI.
Semana: ¿Cuál es su opinión sobre la pena impuesta a Miguel Rodríguez por 23 años?
R.G.: Tengo entendido que no estará en la cárcel durante los 23 años ya que la ley bajo la cual fue sentenciado le permite rebajar su sentencia a la mitad por los llamados programas de trabajo y estudio en la cárcel. Y como las sentencias no se suman, solo le aumentarán un par de años a su sentencia anterior, que es muy baja para estándares internacionales y norteamericanos. En contraste, el mes pasado el narcotraficante Juan García Abrego _un viejo socio de los Rodríguez Orejuela expulsado a Estados Unidos por el gobierno mexicano_ fue sentenciado a 11 cadenas perpetuas bajo cargos de narcotráfico y lavado de dinero. Fue forzado a entregar 350 millones de dólares en dineros ilegales y fue multado con 128 millones de dólares.
Semana: ¿Cuál es su opinión sobre la nueva ley de aumento de penas?
R.G.: Estudiaremos esa legislación en el transcurso de las próximas semanas. Desafortunadamente fue aprobada demasiado tarde para asegurar que los Rodríguez Orejuela recibieran las sentencias más duras que garantiza esa nueva ley.
Semana: Los hechos recientes han demostrado que la corrupción en México ha alcanzado altos niveles del gobierno. Mientras tanto, un 80 por ciento de la cocaína que ingresa a Estados Unidos lo hace pasando por México. ¿Por qué la diferencia de estándares?
R.G.: Las decisiones sobre certificación de este año de nuevo reflejan la clara diferencia que hay entre la administración Samper y el gobierno del presidente Zedillo, en términos de voluntad política y liderazgo en la guerra contra las drogas. La decisión del presidente Clinton refleja la voluntad del gobierno mexicano de confrontar directamente la corrupción a los más altos niveles en forma pública. Mientras que los esfuerzos de México no son perfectos, los niveles más altos del gobierno están dispuestos a enfrentar sus problemas en cooperación con nosotros. En Colombia las instituciones antinarcóticos están enfrentando este flagelo, pero sin apoyo de su propio gobierno.
Semana: En Colombia se dice que su posición ha sido fuerte con el país porque usted odia al presidente Samper. ¿Es eso cierto?
R.G.: No tengo razones para odiar al presidente Samper. Pero más importante aún, los colombianos se tienen que dar cuenta que no importa lo que yo o cualquier otro miembro de la administración sienta con respecto a un individuo. Eso no afecta para nada el proceso de certificación. El Presidente toma estas decisiones basado en la evidencia de la cooperación o la falta de progreso, y considera un gran número de intereses nacionales para hacerlo. Miembros del gabinete o funcionarios del Departamento de Estado no pueden mandar al Presidente un memorando que diga "No nos gusta el presidente X, o sea que niéguele la certificación a su país". Simplemente no funciona así, y cualquiera que diga lo contrario demuestra lo poco que sabe de cómo funciona la política exterior norteamericana.
Semana: ¿Qué le espera a Ernesto Samper como ciudadano frente a la justicia de Estados Unidos una vez deje su cargo?
R.G.: Buena pregunta.
Semana: En últimas, ¿cuál es su opinión del presidente Samper?
R.G.: Es un gran político.
Semana: ¿Cuál es su opinión del general Serrano y de la Policía?
R.G.: Pienso que la Policía Nacional de Colombia, particularmente la Dirección Antinarcóticos _bajo el liderazgo del general Serrano_ ha hecho una gran labor en los últimos años dados los retos que han tenido que enfrentar. Quiero reiterar que la determinación del presidente Clinton no fue en ningún sentido una crítica a los esfuerzos de la Policía. Nuestro apoyo continuado y nuestra admiración por sus esfuerzos son evidentes por la cantidad de recursos y dineros que les estamos entregando este año.
Semana: Según su informe a la Cámara de Representantes para la audiencia, los capos del cartel de Cali siguen manejando sus negocios desde prisión. ¿Por qué no le entregan estas pruebas a la Fiscalía de Colombia para que en arreglo con la nueva ley de penas sean condenados a penas más altas?
R.G.: No solamente creemos que están manejando sus operaciones desde la cárcel. Sabemos que es así. Esta clase de información se la entregamos al gobierno colombiano. Pero francamente es su gobierno el que está en posición de investigar estas actividades y ponerles fin. Hoy en día no solamente el Fiscal, sino la opinión pública colombiana, saben lo que los narcotraficantes están haciendo desde las cárceles.
Semana: Frente al tema de la extradición, ¿esperan los Estados Unidos que ésta se aplique en Colombia en forma retroactiva? En otras palabras, ¿van a exigir la extradición de los Rodríguez Orejuela?
R.G.: La extradición seguirá siendo un objetivo importante. Ya pedimos en extradición a cuatro de los principales narcotraficantes de Cali, pero el gobierno jamás ha respondido a estas peticiones. Semana: ¿Qué tanto han servido los esfuerzos publicitarios del gobierno de Colombia a través de firmas como Kelley Swofford & Roy en los periódicos?
R.G.: Si la campaña publicitaria que apareció en los periódicos norteamericanos el 10 de febrero es un indicador, entonces creo que el gobierno de Colombia está botando la plata. Uno no puede cambiar la percepción de un gobierno con un aviso; uno lo cambia con acciones concretas, y en el caso de Colombia, en contra de los narcotraficantes. Me pareció particularmente irónico ver que el gobierno colombiano escogiera ese tipo de publicidad, cuando sus propios avisos mostraban cifras en decrecimiento.
Semana: ¿Cuál es su opinión sobre la eventual renuncia del Fiscal y su posible candidatura a la Presidencia?
R.G.: El no ha renunciado ni se ha declarado candidato a la Presidencia.
Semana: Su gobierno asegura que los herbicidas granulados no son peligrosos, mientras que el gobierno colombiano asegura que producen cáncer. ¿Tiene usted pruebas de que son inofensivos?
R.G.: La semana pasada varios expertos norteamericanos viajaron a Bogotá para mostrarles a miembros del gobierno colombiano los resultados de las pruebas hechas con el herbicida granular que preferiríamos usar, y para presentar evidencia de todos los estudios hechos por nuestra agencia de protección ambiental _EPA_ para permitir que el herbicida se use ampliamente en Estados Unidos. No tenemos nada que esconder y esperamos que nuestras presentaciones logren convencer al gobierno sobre las ventajas y la seguridad de este herbicida.
Semana:¿Considera usted que las Fuerzas Militares están comprometidas con la lucha antinarcóticos en Colombia?
R.G.: Algunas unidades militares están participando en la lucha antinarcóticos. Un ejemplo claro fue la operación conjunta entre la Policía y el Ejército, la Operación Conquista a lo largo de 1996, que demostró buena cooperación con buenos resultados.
Semana: ¿Qué piensa usted en general de Colombia?
R.G.: Es un país maravilloso que tiene que decidir qué tipo de Nación quiere ser: un asilo de narcotraficantes o un país donde se cumple la ley y se respeta la democracia.
Semana: ¿Es cierto que usted es un gran admirador del fútbol colombiano, y que incluso guarda una peluca del 'Pibe' en su oficina?
R.G.: El 'Pibe' es, por mucho, uno de mis colombianos favoritos, pero todavía no he podido tener en mis manos una de sus pelucas. Parece ser muy popular allá también. Lástima que no esté en el gobierno.
Semana:¿Es verdad que usted será nombrado como nuevo delegado del presidente Clinton para Bosnia?
R.G.: El Presidente hará una serie de anuncios sobre cambios de personal de alto nivel en el futuro.

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