17 noviembre 2012

Enviar a un amigo

Email destino:

Nombre remitente:

Email remitente:

Habla el 'Loco' Barrera

JUDICIALSEMANA tuvo acceso a varias horas de conversaciones con las autoridades en las que el capo Daniel 'el Loco' Barrera, capturado en Venezuela y deportado a Colombia, hace insólitas revelaciones.

Habla el 'Loco' Barrera. Daniel 'el Loco' Barrera

Daniel 'el Loco' Barrera

Foto: LEÓN DARÍO PELÁEZ/SEMANA

Pasada la una de la tarde del miércoles 14, un avión de la Policía colombiana aterrizó en la base antinarcóticos en el aeropuerto militar de Catam de Bogotá. En su interior estaban seis detenidos, deportados desde Venezuela. Todos los ojos estaban puestos en uno de ellos: Daniel ‘el Loco’ Barre
ra, quien lucía una espesa barba. Dos meses antes, el 18 de septiembre, el que fue durante años uno de los más grandes capos del narcotráfico fue capturado en territorio venezolano tras una larga operación realizada por hombres de la Dirección de Inteligencia de la Policía (Dipol) en coordinación con autoridades de ese país.

Con 44 años de edad, Barrera era uno de los más veteranos narcos colombianos. Antes de cumplir 20 ya estaba metido en ese mundo. Eludió por más de dos décadas a las autoridades y realizó alianzas para traficar con todos los grupos ilegales que existen en el país. Negoció con guerrilla, paras, narcos y bandas criminales. Las autoridades estiman que pudo exportar cerca del 40 por ciento de toda la cocaína que se producía en el país anualmente. Ahora, después de dos meses en una prisión venezolana, será recluido en Picaleña de donde saldrá extraditado hacia Estados Unidos.

SEMANA tuvo acceso en exclusiva a varias horas de conversaciones que el capo sostuvo en las últimas semanas con las autoridades en Caracas y en territorio colombiano. Con sorprendente espontaneidad y lujo de detalles, Barrera cuenta sus inicios en el mundo del narcotráfico, cómo exportar cocaína “es más fácil que hacer mercado” y habla de sus vínculos con los carteles mexicanos. Y, como si estuviera haciendo mercado, relata haber mandado a asesinar por igual a rivales, como el esmeraldero Yesid Nieto, y aliados como Mojarro, su jefe de sicarios. Cuenta de sus alianzas con jefes paramilitares, como Cuchillo, y de las Farc, entre ellos
los comandantes de los frentes 39 y 43.

Confiesa que el único hombre que le inspiró verdadero miedo fue el narcotraficante y jefe paramilitar de los Llanos Miguel Arroyave. “Cuando lo mataron, fui a misa”, dice. Y cuenta quiénes son, a su juicio, los narcos más peligrosos de Colombia hoy en día.
De lo que casi no habla el último de los grandes capos colombianos en sus largas horas de entrevista con autoridades venezolanas y colombianas es sobre el narcotráfico en Venezuela y sus nexos con autoridades y fuerza pública en ese país y en Colombia.
 
Como él mismo lo dice, esos temas son sus grandes cartas para una negociación con las autoridades estadounidenses, en la que espera conseguir no solo que su condena ronde los ocho años de prisión sino quedarse con qué vivir. “Yo voy a colaborar a la justicia y voy a entregar bienes. Pero no puedo entregar todo. Con algo me tengo que quedar para la pensión”, dice.
 
“Es más fácil mandar 1.000 kilos de cocaína que hacer mercado”
 
Según Barrera, las Farc no solo le vendían cocaína sino que compartían con él algunos de los cargamentos que enviaba a México con ayuda de dos amigos suyos.

“Eso se maneja simple. Usted pone 500 kilos, yo pongo 500 kilos y le hacemos. Si la vuelta salió bien a cada cual se le da lo suyo y hasta luego. Es más difícil hacer un mercado que mover 1.000 kilos. Usted los compra en el Pacífico, contrata una lancha y listo. Usted busca los socios que pongan por igual. Yo le compraba la mercancía mía a las Farc. Los encargados de subir la mercancía a Honduras, Guatemala o México eran Luis Caicedo, alias Lucho y Meyendorff (Juan Fernando Álvarez Meyendorff, alias Mechas), que tenían los contactos con los charros (los carteles mexicanos). Uno pone 500, el otro 500, el otro 500, otro 500 y mandamos 2.000 kilos fácil. A ellos los quiero mucho. Sé que Lucho y Mechas están hablando con los gringos y yo voy a hacer lo mismo con la Fiscalía colombiana o con las autoridades americanas (sic)”. 

“Mojarro se puso de irrespetuoso y lo maté”
 
Por traicionarlo, el Loco ordenó, en abril de este año, en Argentina, asesinar a Héctor Saldarriaga, alias Mojarro, por años su jefe de sicarios y uno de sus hombres más cercanos.

“Mojarro, llamado Héctor Saldarriaga, se puso de irrespetuoso. Se puso a pedir plata a nombre mío, cosa que siempre odié y detesté. Lo más delicado del mundo es manejar sicarios. Lamentablemente uno para sobrevivir en este mundo tiene que contar con esos servicios. Mojarro y Pollo (otro de los sicarios principales de Barrera) tuvieron un problema en un bar. Yo los llamé por teléfono y les dije: “Miren, muchachos, lo más delicado en la vida es que ustedes se pongan a pelear y vamos a terminar mal”. Mojarro era un hombre muy neurasténico. Después de la llamada se suponía que habían hecho las paces. Pero resulta que Mojarro va y le mata un hermanito sano, sano, a Pollo. Después Pollo fue y le mató un trabajador a Mojarro. Ahí quedaron así. Ese día los llamé y les dije: “Mijos, hasta aquí llegamos. No ayudo al uno, ni ayudo al otro”. Pero Pollo va y hace el atentado en la cancha de fútbol en Villavicencio (un intento de asesinar a Mojarro, en mayo de 2011, durante un partido, en el que murieron cinco personas). Después del atentado Mojarro pensó que yo había dado esa orden y que le había quitado el apoyo y de una vez empezó a preguntar y a buscar a mi familia. Fue a la finca donde estaba mi mamá. De ahí se fue a ubicar a mis hijos en Argentina para secuestrarlos, pedir rescate y matarlos. Yo no podía permitir esa situación y mandé a hacerle el trabajo”. 

“Yesid Nieto me iba a matar. Uno no puede permitir eso” 

El Loco cuenta por qué ordenó la muerte del esmeraldero Yesid Nieto que sobrevivió a dos atentados, uno en 2005, en Bogotá y otro en Panamá, en 2006, hasta ser finalmente asesinado en octubre de 2007, en Guatemala.

“Ese era un muchacho empezando a vivir la vida, inmaduro. Como irresponsable con sí mismo. Una vez, bajó en dos helicópteros a una finca que tenía en los Llanos, por los lados de San Carlos de Guaroa. En ese sector mandaba Martín Llanos. Martín se molestó mucho con ese muchacho por haber pasado armado de esa forma, en helicópteros. Martín le hizo el viaje para matarlo pero no lo cogió. Él regresó bien de esa finca. Después Yesid Nieto pegó la carrera y se fue para la organización con Miguel Arroyave y Don Mario, por lo que se convirtió en objetivo militar. Los problemas con él comenzaron porque después vendió esa finca a unos socios míos, Javier y Orlando Fernández Barrero, los Gordos. Después de eso, un día les dijo: “Esa finca me la tienen que devolver”. Él se cita a una reunión con los Gordos y yo no voy porque no me convenía. En esa reunión Nieto dice que los va a matar pero que primero me va a matar a mí. Yo no entendía por qué me quería matar. Pero me empezó a llegar información que decía: “Yesid lo va a matar”, “Yesid lo va a matar”. Confirmé esas informaciones y bueno, pues uno no puede permitir eso. Esa reunión con los Gordos fue seis meses antes del primer atentado contra Nieto en Bogotá. Yo no podía permitir que me matara por nada. La vida es una sola”.
 
“A Cuchillo le daba 2.000 milloncitos mensuales”

El Loco habla de su alianza con alias Cuchillo, el jefe narcoparamilitar de los Llanos, para contar con un ejército que hiciera frente a su enemigo, Don Mario, que intentaba retomar el control de la región.

“Cuando Don Mario (Daniel Rendón Herrera) quedó desplazado y le tocó irse para Urabá, después de la muerte de Miguel Arroyave, empezaron a mandar gente de nuevo para los Llanos a retomar eso. Nosotros necesitábamos tener una persona ahí, que no lo dejara entrar de nuevo al Llano y ahí hicimos una sociedad con Cuchillo (Pedro Oliverio Guerrero, muerto en diciembre de 2010) para que los parara. Para detener a Don Mario, a Cuchillo le iba a tocar trabajar el doble. El problema es que comenzó a maltratar a la gente y a extorsionarla y eso calentó la zona. Yo le mandé razón de que si él seguía así iba a tener problemas conmigo. Ese muchacho cambió, nunca volvió a pedirle nada a un campesino. Ahí empecé entonces a mandarle entre 1.500 y 2.000 milloncitos mensuales para el mantenimiento del Erpac (Ejército Revolucionario Popular Anticomunista, que lideraba Cuchillo)”. 
 
“Ese tipo es un animal que mata niños”

Según Barrera, alias Otoniel, el actual jefe de la banda de los Urabeños, es el narco más peligroso que hay en el país.

“Si en Colombia hay alguien malo, malo y realmente peligroso es ese tal Otoniel de Urabá (Dairo Antonio Úsuga, alias Otto). Se acordarán de mí. Si las autoridades no cuidan a Urabá eso, malo, malo, va a terminar con unas 400 personas inocentes muertas. Ese Otoniel que está allá es un animal. Estuvo con Fidel Castaño, pasó por donde Miguel Arroyave, estaba con Don Mario. Ese tipo no merece ninguna oportunidad. Ha matado niños por nada. Es un animal. Cuando usted le quita la vida a una persona por quitarle las cosas ya qué más espera. Es un animal ese tipo. Es muy peligroso. Cuando yo digo que es un animal es porque es un animal. Son unos enfermos que viven de quitarle las cositas a la gente y matarlos”.
 
“El día que mataron a Miguel Arroyave yo fui a misa”

El loco Barrera confiesa que al único hombre que le ha tenido miedo es a Miguel Arroyave, que lo secuestró y lo amenazó con una motosierra.

“El día que lo mataron (a Miguel Arroyave, jefe del Bloque Centauros de las AUC, conocido como el Arcángel) yo fui a misa. Ese tipo estaba loco. Un día estaba con mis niñas y me hizo tres tiros. Otra vez me citó, me enchirraba (amarraba) y me metió dos o tres horas por una carretera. Cuando llegamos, tenía a tres listos para matar ahí. Se bajó de la camioneta y ¡pam, pam,pam! Y luego les pasó la motosierra. Ahí, usted se le bajaba los pantalones a ese tipo. Ahí le decía: “¿qué quiere? ¿5.000 millones? ¡Tome ya!” Eso no lo hacían ni las Farc. Que lo torturen a uno así, no aguanta. Las Farc lo secuestraban a uno y lo tenían uno, dos o tres meses bien. Uno pasaba, hablaba con el comandante y cuadraba. Le daba uno, dos o tres millones de dólares. Pero que lo torturen a uno así como lo hacía Arroyave, muy bravo. Ese estaba loco”.
Publicidad
Horóscopo
Semana en Facebook
Publicidad