Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1983/12/12 00:00

HABLA MATAMORRROS

El Comandante general de las FF.AA., general Gustavo Matamoros, se destapa en extenso diálogo con SEMANA

HABLA MATAMORRROS

SEMANA.: ¡General Matamoros, cuál es en su opinión el balance del primer año de amnistía?
GENERAL MATAMOROS.: Yo pienso que la ley de amnistía es un hecho de gran trascendencia para la paz del país. Hay que reconocer que las fuerzas militares dieron su total apoyo a la iniciativa del gobierno y a la voluntad del Congreso Nacional.
Debo reconocer que los resultados pueden tener un aspecto favorable si se considera que buena parte de la opinion pública le retiró el respaldo a la acción subversiva. Infortunamente grupos numerosos y violentos de alzados en armas, especialmente de las autodenominadas FARC, ELN y EPL se acogieron en una mínima parte, básicamente los que se encontraban detenidos en las diferentes cárceles del país. Otro grupo, el del M-19, salió en su totalidad de la cárcel, acogiéndose algunos de sus miembros a los beneficios de la amnistía, pero volvieron varios de ellos a la delincuencia subversiva. En general, yo creo que fue un rasgo muy noble del gobierno para conseguir el propósito más trascendental, que es el de la paz. Desde luego, hubo perdón y olvido por todos los delitos cometidos con anterioridad a la promulgación de la ley, pero como el mismo Presidente Betancur lo ha afirmado, desde esa fecha en adelante todos los delitos cometidos tienen vigencia y serán sancionados por las autoridades competentes.
S: General Matamoros, usted dice que hubo perdón y olvido ¿Pero hubo paz?
G. M.: Infortunadamente la paz total no se ha conseguido; se ha dicho que es un proceso muy largo, y que la amnistía es un primer paso.
S.: El triunfo de la amnistía en otros países ha obedecido, entre otras razones, a que fue negociada con los alzados en armas. en Colombia los mismos grupos subversivos dicen que la amnistía fue un acto unilateral y no fue pactada, dando a entender así que no tienen compromisos frente a ella. ¿Cree usted, general Matamoros, que en Colombia la amnistía ha debido ser pactada?
G. M.: Pienso que acto más generoso que el de este gobierno en relación con una amnistía inmensamente amplia no lo ha tenido ningún otro gobierno. Recuerdo por ejemplo la amnistía otorgada por el general Rojas Pinilla, que trajo realmente una paz cierta para el país; en verdad había voluntad de paz por parte de quienes actuaban con armas contra el gobierno. Parece en cambio que con relación a la amnistía otorgada hace un año no había sinceridad ni voluntad de una buena parte de los grupos subversivos.
S.: ¿Debido quizás a que la amnistía no fue pactada?
G. M.: No, no lo creo. La amnistía fue tremendamente amplia, es un proceso que aún continúa vigente.
S.: Después de la amnistía, ¿cuál a sido el papel de las Fuerzas Armadas en las zonas afectadas por la violencia ?
G. M.: El papel de las Fuerzas Armadas ha sido muy claro: continuar cumpliendo con todas las normas constitucionales, es decir, garantizar la paz, la tranquilidad, la vida y la honra de los ciudadanos. Algunas personas han tratado de desfigurar la acción del ejército y han llegado a manifestar que la acción de las tropas ha dificultado la obtención de la paz. Nada más falso que tal aseveración.
S.: General, ¿qué responde usted a quienes afirman que después de la ley de amnistía han asesinado a 23 amnistiados por falta de garantías?
G. M.: Algunos de los amnistiados, sabemos con certeza, han sido "ajusticiados" por los mismos grupos subversivos. Las mismas FARC anunciaron que darían muerte a los miembros que se acogieran a la amnistía, por cuanto les consideraba traidores de la causa. Realmente, si se han producido otras muertes como consecuencia de la acción de las Fuerzas Armadas, se debe única y exclusivamente a enfrentamientos por alteraciones del orden.
S.: GENEREAL, ¿cuál es el grupo que más sinceramente se acogió a la amnistía?
G. M.: Infortunadamente los jefes de los diferentes grupos subversivos no se acogieron a la amnistía. Los que inicialmente lo hicieron y obtuvieron el beneficio de la libertad, posteriormente pasaron de nuevo a la clandestinidad.
S.: Da usted con ello a entender que la amnistía sólo sirvió para que salieran los dirigentes guerrilleros de las cárceles y luego volvieran a la clandestinidad...
G. M.: Ya lo expresé anteriormente. Los jefes de la subversión volvieron a sus andadas.
S.: En definitiva, ¿puede decirse que las Fuerzas Armadas están satisfechas con el resultado que un año después presenta la ley de amnistía en cuanto al número de guerrilleros que se han acogido a ella y en cuanto a la pacificación real del país?
C. M.: Realmente no podemos estar satisfechos. Hubiésemos querido que la totalidad de los subversivos se hubieren dedicado a labores diferentes a las de continuar combatiendo el sistema democrático que el pueblo colombiano, con su propia voluntad, ha decidido mantener en elecciones perfectamente libres. También pensábamos que podían llegarse a integrar como fuerzas políticas para lograr la toma del poder por los votos de los colombianos y no por el poder de las armas y la violencia.
S.: ¿ Usted descarta o acepta que en zonas de violencia como el Magdalena Medio los problemas sociales inciden en la lucha guerrillera?
G. M: Los grupos guerrilleros que quieren llevar a cabo la toma del poder por las armas en Colombia son fundamentalmente impulsados por doctrinas foráneas. No podemos olvidar que los diferentes grupos subversivos son el brazo armado de alguna de las líneas del Partido Comunista. Así por ejemplo, las FARC obedecen a la línea soviética, el EPL a la línea china, el ELN a la castrista, y el M-19 ha recibido un gran apoyo también del gobierno cubano. Desde luego, hay factores sociales que también contribuyen a la violencia, pero e] factor más trascendente es la incidencia del comunismo internacional.
S.: A la opinión pública le ha quedado la impresión de que las alta jerarquías de las Fuerzas Armadas se ven con frecuencia sorprendidas con decisiones tomadas independientemente por el Ejecutivo, en el proceso de entendimiento con los alzados en armas.
G. M.: Ante todo es conveniente aclarar que la lucha contra la subversión no es una responsabilidad exclusiva de las Fuerzas Armadas, ni tampoco lo es del gobierno. Es una responsabilidad que tenemos que compartir todos los colombianos. En cuanto a la pregunta, las Fuerzas Armadas somos una parte del gobierno y como tal todas las acciones se coordinan constantemente.
S.: ¿Cómo ven las Fuerzas Armadas encuentros como el de Madrid, entre el Presidente Betancur y grupos alzados en armas, en este caso el M-19?
G. M.: El ministro de Defensa nacional fue muy claro en el Congreso cuando se refirió al diálogo, y manifestó que quienes quisieran dialogar con las Fuerzas Armadas encontrarían abiertos los cuarteles, aún hasta el nivel de unidad táctica, es decir, los batallones. No se qué se pueda conseguir al adelantar conversaciones con cabecillas como los de las FARC, a quienes el poder judicial les negó la amnistía.
S.: ¿Usted se mostraría optimista acerca de los resultados del llamado "Encuentro en Madrid "?
G. M.: Realmente yo no tengo conocimiento muy exacto de lo que allí se trató.
S.: De un tiempo para acá se ha vinculado a personal de las Fuerzas Armadas a hechos y grupos que están al margen de la ley, como el MAS, el Escuadrón de la Muerte, los Tiznados, y a matanzas como la de Remedios. Igualmente en el Magdalena Medio se han elevado voces como la de algunos sacerdotes, acusando a personal del ejército de ser como partícipe de actos violentos contra la población civil ¿Qué opinión le merece este Panorama?
G. M.: Desde hace algún tiempo se adelanta una campaña por parte de toda la dirigencia subversiva que tiene como objetivo desprestigiar a las Fuerzas Armadas. Es por ello que se nos ha atribuído la participación en grupos que actúan por fuera de la ley, que se han dedicado a asesinar y a cometer toda clase de vejaciones. Las Fuerzas Armadas jamás han auspiciado ni auspiciarán grupos de obscuros asesinos.

S.: Según los párrocos Mira y Yepes de Remedios y Segovia, donde recientemente aparecieron asesinados más de 30 campesinos, sugieren que el capitán Jorge Balbuena, comandante del Batallón Bomboná, (ver SEMANA No. 79), sería el promotor de la matanza. ¿Qué investigaciones se han efectuado en este sentido?
G. M.: Sí. Nos duele que frente a tan lamentable como atroz matanza de campesinos, que somos los primeros en deplorar, haya quienes temeraria o malévolamente se apresuren a sindicar como responsables de ese execrable crimen a miembros del ejército, sin que haya realmente hechos que permiten hacer tan graves aseveraciones. Obviamente somos los primeros interesados en que los jueces y funcionarios de la Procuraduría General de la Nación, encargados de adelantar la investigación, puedan esclarecer los hechos e identificar a los responsables. Hasta ahora, de acuerdo con las averiguaciones preliminares adelantadas por la Procuraduría Delegada para las Fuerzas Militares y por la Inspección General del Ejército, y con el personal militar que se encontraba en el municipio de Remedios en la época en que fueron muertos los campesinos, se puede afirmar que ningún miembro del ejército participó en el vituperable crimen. Esa es la certeza moral que hoy podemos expresar a la opinión pública los mandos superiores y que, esperamos, será ratificada por la certeza legal, cuando concluya la investigación respectiva. Y en el remoto evento de que un miembro del ejército resulte implicado, no vacilaremos en que sea procesado por los jueces competentes, pues si alguien ha delinquido lo ha hecho contraviniendo claras normas de la institución militar. De otra parte, conocemos bien a los detractores de oficio, quienes mediante una metodología insidiosa, manipulando los medios de comunicación, se empeñan en distorsionar la realidad y en colocar en la picota del escarnio público a la institución militar. Tal sucedió recientemente cuando fue secuestrada y asesinada doña Gloria Lara; para encubrir a los criminales había necesidad de desviar la investigación y sindicar a los militares de imaginarias torturas.
S.: A raíz de las denuncias de la Procuraduría General de la Nación en las que aparecen vinculados miembros de las Fuerzas Armadas, se ha interpretado por parte de la opinión pública que: a) El Procurador se atrevió a tocar un cuerpo tradicionalmente considerado intocable. b) Existe malestar entre las Fuerzas Armadas por esta actitud del Procurador. c) No hay relaciones entre el ejército y la Procuraduría, o por lo menos existe un contrapunteo en ambas instituciones. ¿Usted qué opina?
G. M.: No es cierta la afirmación de que las Fuerzas Armadas sean intocables. Nosotros somos un cuerpo armado que tiene misiones muy claras y muy bien definidas; en alguna oportunidad la Procuraduría General de la Nación ordenó adelantar una investigación contra algunos militares y posteriormente por colision de competencias los negocios volvieron nuevamente a la justicia penal militar, donde continuaron llevándose a cabo las investigaciones en la mejor forma posible. En cuanto a las relaciones de las Fuerzas Armadas con el Procurador, puedo manifestarle que son perfectamente normales, y se llevan a cabo a través del Procurador Delegado para las Fuerzas Militares, que fue recientemente nombrado por el Procurador de la Nación.
S.: General, cuando fueron detenidos los acusados del secuestro y posterior asesinato de doña Gloria Lara, usted dijo que ellos eran culpables. Ahora han sido dejados en libertad por un juez civil. ¿Si eran inocentes, porqué los detuvieron? O si eran culpables, ¿por qué los soltaron?
G. M.: Este caso fue atendido desde el primer momento por la justicia ordinaria. Y no podía ser de otra manera, pues ya se sabía levantado el Estado de Sitio y no teníamos jurisdicción ni competencia para juzgar a particulares. El juez Luis Eduardo Mariño solicitó a un organismo denominado CAES que tiene atribuciones de policía judicial, que capturara a unas personas sindicadas por el asesinato de doña Gloria Lara. Este organismo lógicamente cumplió el requerimiento hecho por el juez, e inmediatamente fueron puestos a sus órdenes. Todo este proceso fue vigilado permanentemente por un delegado del señor Procurador General de la Nación; días más tarde se acusaba a las Fuerzas Militares de torturas en los sindicados. Por ello la misma Procuraduría ordenó una exhaustiva investigación que dio resultados negativos. Siguió así la investigación sin que nosotros tuviéramos ninguna injerencia en ella, hasta el día en que el juez Alford Córdoba les concedió libertad incondicional. Debemos aclarar que cualquier juez civil puede hacerle requerimientos para ayudar en una investigación a los elementos de la policía judicial, siendo uno de ellos el CAES (Comando Antiextorsión y Secuestro), integrado por agentes de la Policía, del DAS y por un grupo de apoyo del ejército.
S.: ¿Pero general, ellos son, o no son los asesinos?
G. M.: Por lo que yo pude conocer, tengo la certeza de su culpabilidad.
S.: Es la primera vez que, por conducto de los altos mandos del ejército, se le brinda esta explicación a la opinión pública. ¿Por qué ese marginamiento que se observa entre el ejército y la sociedad colombiana?
G. M.: Yo creo que nosotros no tenemos ningún marginamiento con los colombianos. Tiene usted razón, en cuanto a que los militares no tenemos una buena fuente de publicidad. Pero yo me propongo mejorarlo, para que todos ustedes los periodistas informen a los colombianos sobre hechos importantes como aquellos de los que hemos hablado.

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