Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1987/01/26 00:00

"HAPPY" LORA

"HAPPY" LORA

"Incréíble". "Fantástico". "Maravilloso". "Invencible". Las apreciaciones varían, pero la opinión general sobre el "Happy" Lora es tan unánimemente positiva, que lo convierte en uno de los personajes más populares de la historia del país.
No resulta fácil encontrar una opinión realmente objetiva acerca de la personalidad del "Happy", pues todo el mundo parece cautivado por la personalidad del monteriano. Por lo visto su popularidad va más allá de su condición de campeón deportivo, al punto que lo que parece gustarle a la gente del "Happy" no es solamente su punch o su juego de cintura. La verdad es que la inteligencia del "Happy" trasciende la necesaria para desplegar una estrategia vencedora en el cuadrilátero. Eso le ha permitido ser lo que ninguno de sus predecesores ha conseguido: un verdadero comunicador.
De ello ha dado pruebas más que fehacientes: es de antología la forma como manejó el interés de los candidatos presidenciales por atraer hacia sí su inmensa popularidad a través de su adhesión. Miguel no se dejó amilanar, no expresó ningún tipo de respaldo partidista y logró aparecer más importante que sus interlocutores. Sus habilidades no paran allí, pues se ha mencionado la posibilidad de que el "Happy" inicie su carrera como actor, y ya ha hecho sus primeros pinitos como comentarista deportivo de televisión, con gran éxito.

El inquieto monteriano
Nacido en un hogar de clase media, en donde no tuvo que pagar tributo a la miseria que ahoga a tantos proyectos colombianos de campeón, en su infancia se caracterizó por un espíritu rebelde que dio para que su abuelo lo considerara el modelo perfecto del holgazán bueno-para-nada: "No va a servir ni pa' vender periódicos". Pero su destino haría que sí vendiera periódicos, sólo que a través de las noticias que vendría a generar. El "Happy" supo temprano que su destino estaba irremisiblemente ligado a los golpes: no fue por aulagas económicas que dejó los estudios cuando cursaba segundo de bachillerato, fue por la conciencia clara de que el éxito en la educación académica no iba a significar mucho en su transitar por los rings en pos del título. Hoy se puede constatar que esa decisión estaba animada por una lúcida concepción de su propio futuro. Pero había escogido un camino pedregoso, largo y lleno de obstáculos.

Rumbo al título
Los obstáculos, sin embargo, estarían más del lado de la calle que de las cuerdas: su cadena de triunfos ha sido consistente en el cuadrilátero, pero el panorama personal se vio ensombrecido desde temprano cuando su padre abandonó el hogar y dejó de responder por sus obligaciones, con el consiguiente trauma que ello acarreo. Años más tarde, su triunfo se vería amargado por la muerte de su amigo y compañero Robinson Pitalúa, un prospecto de campeón absurdamente ahogado en un lago artificial de Miami cuando estaba al acecho de una oportunidad de pelear por el título mundial de su categoría.
Su primera opción por el campeonato la tuvo "Happy" en 1984, cuando Alberto Dávila era campeón. Sin embargo, éste se lesionó de la espalda y la pelea tuvo que ser cancelada. Superada esta primera decepción, realizó algunas peleas más en Monteria y Miami, bajo el sino de las disputas entre organizadores y apoderados.
Finalmente llegó la soñada oportunidad: ante el retiro de Dávila, el mexicano Daniel Zaragoza se convirtió en campeón al vencer a Freddy Jackson. "Tuto" Zabala, apoderado del "Happy", hizo valer la antigua opción que se tenía con Dávila y fue así como el 9 de agosto de 1985 el país saldría de su ayuno de triunfos en el boxeo, iniciado desde la derrota de Prudencio Cardona.
Había estado rodeada la pelea por una indiferencia general en el país. La prensa colombiana recibió el anuncio del combate con alguna reserva, alimentada tal vez por el reciente fracaso de Mario Miranda. Ese mismo escepticismo hizo crecer por contraste el entusiasmo que se desató luego del triunfo: Montería jamás había sido escenario de un recibimiento tan clamoroso.

Sólido como una roca
Pero la verdadera gesta vendría más tarde: nuevamente las disputas entre sus apoderados lo pondrían a las puertas de ser despojado de su título. Superado el escollo, los reglamentos del Consejo Mundial le llevarían a atravesar la más dura prueba que boxeador colombiano haya tenido como campeón mundial, al deber enfrentar, en el curso de pocos meses, a los mejores de su categoría. Primero fue Wilfredo Vásquez, de Puerto Rico, el 8 de febrero del presente año. Luego dio cuenta de Enrique Sánchez, de República Dominicana el 23 de agosto y recientemente a Alberto Dávila, el mismo que había intentado infructuosamente enfrentar cuando comenzaba su carrera hacia el estrellato.
Esta cadena de triunfos y su indudable carisma personal, hacen del "Happy" el personaje deportivo del año para SEMANA. Todo parece indicar que el "Happy" seguirá happy y haciendo felices a los colombianos por unos cuantos años más.--

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