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| 5/5/2011 12:00:00 AM

¿Hay cárcel para tanta gente?

Al patio ERE sur de La Picota no le cabe una persona más. Con la llegada de Iván Moreno, hace una semana, se llenó el cupo número 50.

Era un hospital para tuberculosos, que se tuvo que adaptar para albergar a congresistas señalados de tener vínculos con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Algunos de los primeros en llegar allí fueron Álvaro Araújo, Luis Eduardo Vives y Carlos García, cuando apenas estallaba el escándalo de la llamada ‘parapolítica’. Desde entonces este espacio, el ERE sur de La Picota, ha visto entrar y salir funcionarios procesados por diferentes delitos.
 
Hoy, a este pabellón no le cabe una persona más. Lo ha dicho el ministro del Interior y de Justicia, Germán Vargas Lleras, y lo reconoce la dirección del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC). La avalancha de decisiones judiciales que en los últimos días ha enviado a la cárcel a exfuncionariosha puesto en aprietos al INPEC.
 
El excontralor de Bogotá Miguel Ángel Moralesrussi, el exsubdirector técnico del IDU Inocencio Meléndez, y recientemente Iván Moreno, alcanzaron a entrar al pabellón, que evidentemente ya no es solo para congresistas involucrados con las AUC. Los Nule y los dos exfuncionarios procesados por el escándalo de Agro Ingreso Seguro (AIS), entretanto, se encuentran en las casas fiscales. Esta semana, con el destape del ‘carrusel de la salud’, llegaron a La Picota más funcionarios.
 
¿En dónde van a meter a los que faltan? Como el INPEC no es autoridad para construir, y solo puede realizar adecuaciones y refacciones, en este momento se arreglan algunos espacios que puedan generar cuatro cupos más. Esto, mientras se tramita una solicitud formal a la división de infraestructura del Ministerio del Interior y Justicia, que sí puede construir celdas. La petición es que sean 50 más.
 
Pero el hacinamiento no solo se da en el pabellón ERE sur. En general, en toda La Picota, es del 24 por ciento. Allí hay internos de mediana y alta seguridad, de Justicia y Paz, extraditables, exmiembros de la fuerza pública. De todo.
 
La situación no es fácil. Cada vez que llega un nuevo recluso, el INPEC se ve en apuros. Es por eso que además de la petición que se hará al Ministerio del Interior, el director de la institución, general Gustavo Adolfo Ricaurte, ha pedido a condenados del pabellón ERE sur que por su arraigo familiar quieran ser recluidos en cárceles de otras ciudades, eleven su solicitud. Hasta ahora varios lo han manifestado. Con esto se lograría, por lo menos por ahora, abrir espacio para que lleguen más internos.
 
De no ser suficiente enviar a algunos internos a otras cárceles, se podrían redistribuir algunos presos en el nuevo establecimiento, al que llaman la Nueva Picota, que hace apenas unas semanas se estrenó y que tiene 3.000 cupos. Sin embargo, allí no podrían ir exfuncionarios ni congresistas, pues es un establecimiento normal y no una reclusión especial.
 
Por ahora, cada vez que se conoce una decisión judicial, generar un nuevo cupo es toda una dificultad. No hay cárcel para tanta gente.
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