Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/05/20 08:16

La estrategia que no le funcionó a un capo

Tras acudir a todo tipo de tácticas para evitar ser enviado a Estados Unidos, la justicia argentina decidió avalar la extradición de Henry López, alias 'Mi Sangre'. Semana.com cuenta su historia.

Henry López, alias 'Mi Sangre'. Foto: EITAN ABRAMOVICH / AFP

En la mañana de este viernes Henry de Jesús López, ‘Mi Sangre‘, recibió una pésima noticia. Un juez en Argentina autorizó su extradición a Estados Unidos, país que desde hace años lo requiere para responder ante una corte por delitos relacionados con nartcotráfico.
 
En el 2012 ‘Mi Sangre‘ fue capturado en Buenos Aires tras una operación de la Policía colombiana y autoridades argentinas. Desde entonces el capo intentó, acudiendo a una hábil estrategia mediática, evitar su extradición al afirmar que era un comerciante y un perseguido político en Colombia.
 
Aunque logró dilatar su envió a territorio estadounidense, la estrategia no le funcionó. En gran medida porque las autoridades americanas tenían claro y lograron demostrarles a sus pares argentinos que se trata de un narco que hace parte de le estructura de la banda criminal los ‘Urabeños’ y que ha estado ligado desde hace décadas al mundo criminal.
 
En el 2013 SEMANA reveló cómo, tras un año en prisión y desde su celda en Buenos Aires, ‘Mi Sangre‘ siguió en contacto con sus antiguos aliados. En ese entonces se conoció una carta que dejaba en evidencia sus actividades.
 
El 25 de abril del 2013 murió el segundo al mando de la temible banda criminal los ‘Urabeños‘, Francisco Morela, conocido como el ‘Negro Sarley‘. Entre los documentos encontrados, a las autoridades les ha llamado la atención una carta escrita de puño y letra por un antiguo socio de esa banda criminal: ‘Mi Sangre‘.
 
En la carta, que está en poder de la Fiscalía colombiana, el narco detenido en una cárcel en Buenos Aires les cuenta a los ‘Urabeños‘ su estrategia para evitar ser extraditado: “Voy muy bien en el tema jurídico tratando de evitar extradición o condicionándola lo mejor que pueda a mi favor.
 
“Alego mucho la persecución política… El problema con la ley en Colombia es por haber estado vinculado a la organización, cosa que estoy negando rotundamente, ya ustedes comprenderán el tema con Estados Unidos es por un sapo”. La carta confirma la táctica que por medio de abogados y de una estrategia mediática el narco ha aplicado para evitar ser enviado a Estados Unidos.
 
En la comunicación ‘Mi Sangre‘ menciona que “los amigos presos en Estados Unidos, ‘Macaco‘ y Bernardo (alias don ‘Berna‘) y los que están en Colombia me mandaron una propuesta, y es que la FARC (sic) piden un delegado de las AUC en la mesa y quieren que sea yo”. También menciona el pago de deudas a los ‘Urabeños‘, como la entrega de 380 millones de pesos. “Hay muchachos presos y llevo 15 meses ayudándoles”, dice.
 
“El tema del oriente (antioqueño) es un grupo familiar para el cuidado de mi familia que está ahí, les pido que me respeten eso, no son sino dos o tres pueblos”, dice otro fragmento de la comunicación que da a entender que ‘Mi Sangre‘ conservaría una estructura en algunos municipios para proteger a algunos parientes.
 
“El socio de Pablo Mellizo (Miguel Ángel Múnera) me debía mil millones a mí, entregan un apartamento... es el mismo señor que entrega esa bodega, cuadré para que me firmara por 150 millones...”. “No les pido nada, sólo que me reconoscan (sic) lo que es mío”, dice al final de la carta.
 
Los grafólogos de la Fiscalía colombiana cotejaron la letra de la carta con la firma de la cédula del narco y han establecido que se trata de ‘Mi Sangre‘. En su momento posiblemente las autoridades argentinas aún no sabían que desde su celda en Buenos Aires el narco seguía en contacto y haciendo negocios con sus socios en Colombia. Y mucho menos que su argumento de ser un perseguido político para evitar ser enviado a una corte estadounidense tiene poco de veraz y mucho de estrategia.
 
¿Quién es ‘Mi Sangre‘?
 
Semana.com recuerda la historia de la captura y la vida en el mundo del crimen de ‘Mi Sangre,‘ publicada tras su arresto en octubre del 2012.
 
En la parte final de la larga persecución contra Henry de Jesús López, alias ‘Mi Sangre‘, varias cosas sorprendieron a los hombres de la Unidad Especial de Investigaciones de la Dijín que llevaban varios años tras él.

A diferencia de la mayoría de narcos en fuga, que tratan de mantener un perfil muy bajo para no ser detectados, ‘Mi Sangre‘ mantenía la vida de un traqueto típico. Vivía en Buenos Aires (Argentina), en los más exclusivos barrios. Tenía varios autos de alta gama y compraba su ropa en las tiendas más costosas. Intentó camuflarse en lo más selecto de la sociedad bonaerense a través de los clubes de polo, deporte que practicaba. Y, como si todo lo anterior no fuera suficiente, se movía con un grupo de 20 escoltas en el corazón de la capital gaucha. Toda esta ‘boleta‘ que dio -como se conoce en el bajo mundo ese tipo de actitudes- fue parte de la caída de este capo cuya importancia desconocían las autoridades argentinas y gran parte de la opinión pública colombiana.
 
‘Mi Sangre‘ tiene 41 años y ha pasado la mitad de su vida en la mafia. A los 20 se vinculó a la temible oficina de Envigado, a nombre de la cual hacía trabajos menores como conseguir armas o mujeres para sus jefes. Esa labor le permitió conocer y relacionarse con paras y narcos en el bajo Cauca antioqueño y Córdoba. Allí conoció a uno de los grandes proveedores de químicos para los carteles de la cocaína, Miguel Arroyave, el mismo que luego compró la ‘franquicia‘ de un grupo paramilitar, el Bloque Centauros del Meta.

A finales de 1999, como parte de la expansión de ese grupo, se creó en Bogotá el llamado bloque Capital. Y Miguel Arroyave puso como comandantes a un primo suyo, hoy preso en Estados Unidos, y a ‘Mi Sangre‘, quien se hacía llamar ‘Carlos Mario‘ o ‘Salvador‘. A principios del 2000 el grupo, que tenía su base en los sanandresitos, se tomó sectores del sur de Bogotá y cobraba extorsiones al comercio.
 
En septiembre del 2004 Arroyave fue asesinado y su organización cambió de manos. Daniel Rendón, alias ‘Don Mario‘, y Dairo Úsuga, que hacían parte del bloque Centauros, huyeron del Meta a Urabá. ‘Mi Sangre‘ se desmovilizó como combatiente raso del Bloque Centauros en septiembre del 2005, pero siguió manejando su oficina de cobros en Bogotá. Su nombre apareció por primera vez públicamente en el 2007 cuando SEMANA reveló conversaciones en las que el entonces senador conservador Ciro Ramírez iniciaba un contacto con él, lo que originó un investigación contra el congresista por parapolítica. Para ese momento la Dijin ya estaba tras su rastro.
 
Aprovechando que‘ Don Berna‘ fue extraditado, ‘Mi Sangre‘ intentó apoderarse de la oficina de Envigado, para lo cual asesinó a varios hombres y se trenzó en una guerra en la que varias veces se salvó de ser asesinado. Desde el 2009 empezó a entrar y salir del país y comenzó sus primeros viajes a Argentina. Tomó a Buenos Aires como base para sus negocios de exportación de coca con narcos mexicanos. Destinaba parte del dinero que recibía del narcotráfico a fortalecer la banda criminal de sus socios, los hermanos Úsuga, conocida como los ‘Urabeños‘.
 
Gracias a esa inyección de dinero de la mafia esa bacrim creció y se expandió por varios departamentos y ‘Mi Sangre‘ aumentó su poder y se consolidó como capo. A comienzos de este año el narco comenzó a sentir cada vez más cerca la presión de la Dijin y optó por refugiarse del todo en la capital argentina simulando ser un empresario venezolano. Hace dos meses, dos oficiales consiguieron información privilegiada gracias a dos fuentes cercanas al capo y a los seguimientos a su cuñada en Medellín. Con esos datos el presidente Juan Manuel Santos se comunicó con su colega argentina, Cristina Fernández, para enterarla del asunto y solicitar su ayuda. Ella designó al grupo de operaciones de la Secretaría de Inteligencia del Estado (Side) para coordinar con los oficiales colombianos y se realizó la captura el martes pasado.
 
Ese fue el fin del escurridizo narco que creyó que cruzando la frontera podría eludir a la Policía. Y más allá del duro golpe que su caída significa para una de las bandas más poderosas del país, la de los ‘Urabeños‘, su captura deja claro que a los capos colombianos no les queda nada fácil ahora esconderse. Con ‘Mi Sangre‘ son ya 42 los narcos de primera línea capturados en los últimos años en otros países (ver recuadro) gracias a los grupos que desde hace varios años conformaron el entonces director de la Policía, general Óscar Naranjo; el general Carlos Mena, de la Dijín, y el general Jorge Luis Vargas, de la Dirección de Inteligencia, para cazar narcos dentro y fuera de Colombia.

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