Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/05/18 14:36

Castigan a herederos de mujer que no cotizó pensión a su empleada doméstica

La Corte Constitucional ordenó a los herederos de una mujer de Manizales pagar un salario mínimo mensual a la empleada que sirvió a la familia por 26 años y que no recibió aportes a seguridad social.

Castigan a herederos de mujer que no cotizó pensión a su empleada doméstica Foto: AFP / Leo Ramírez

La Corte Constitucional hizo un llamado en el que pide poner fin a la discriminación histórica de la que han sido víctimas las empleadas del servicio doméstico en materia de seguridad social. Al advertirlo, ordenó a los herederos de una mujer de Manizales (Caldas) ocuparse de los gastos de la empleada de servicio doméstico, hoy retirada, que les sirvió durante 26 años.

Con ponencia de la magistrada Gloria Stella Ortiz, el alto tribunal les ordenó a los hijos de la empleadora cancelar lo equivalente a un salario mínimo mensual a su exempleada, una mujer que ahora sufre de leucemia, por lo que ya no puede laborar y no cuenta con ninguna entrada, pues sus patronos jamás cubrieron sus gastos de seguridad social.

María Dorian Ríos es una mujer humilde de la capital caldense que hasta el 30 de abril del 2015 trabajó para una familia a la cual le sirvió por 26 años, cuando un cuadro de leucemia le impidió seguir ejerciendo su labor como empleada del servicio doméstico.

Aunque la terminación del vínculo laboral con la cabeza de ese hogar se dio de común acuerdo, ella dice haberlo aceptado por el afán de obtener algún dinero para solventar los gastos de su enfermedad y por eso pensó que el pago de la liquidación le permitiría aliviar rápidamente esas cargas.

Sin embargo, cree que quien fue su empleadora dejó muchas deudas sin saldar para con ella. No sólo está segura de que fue despedida sin justa causa, por la proximidad entre la terminación del vínculo laboral y su enfermedad, sino que asegura no haber sido afiliada al sistema de seguridad social, lo que haría a la familia responsable de los problemas que está enfrentando para lograr sobrevivir.

Por eso, interpuso una acción de tutela que fue es cogida para revisión por parte de la Corte Constitucional.

Con ponencia de la magistrada Ortiz, la corporación encontró que, como esta señora de 58 años, son miles las mujeres de Colombia que han sufrido dramas de esa misma naturaleza, debido a la tendencia discriminatoria que valora el servicio doméstico como una actividad exclusiva de mujeres, una labor que en muchos casos ni siquiera merece una remuneración.

Para la Corte, se trata de una tarea que encierra todas las condiciones propias de un contrato de trabajo. De ahí que los empleadores deban asumir el pago de la seguridad social de quienes ofrecen ese servicio y que deban asumir la responsabilidad legal por omitir ese deber, como le ocurre a cualquier patrono.

En el caso de la señora Villalba la corporación encontró que como la mujer que la contrató ya falleció, sus herederos deben pagarle un salario mínimo mensual a su exempleada, mientras las justicia laboral determina el monto de sus responsabilidades patrimoniales por no haber pagado prestaciones sociales esta mujer durante los 26 años en los cuales le sirvió a la familia.

El fallo indica que hubiera sido procedente también ordenar a los hijos de la expatrona de la tutelante afiliarla a una EPS, pero aclaró que se abstendrá de hacerlo en este caso, para no perjudicar a la afectada con una eventual interrupción del tratamiento que viene recibiendo contra la leucemia que la aqueja.

Ahora resta que un juez laboral determine cuál es el verdadero monto de la deuda de la familia, pues para el tribunal constitucional es claro que si esta mujer en la actualidad no cuenta con el derecho a la pensión o a la indemnización sustitutiva es porque su empleadora nunca respondió por su seguridad social, como era su responsabilidad.

Este precedente puede constituir la señal que estaban esperando otras empleadas del servicio o sus familias, que se vieron abandonadas a su suerte cuando los empleadores decidieron no contar más con sus servicios por la avanzada edad o problemas de salud que aquejaron a sus empleadas.

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