Sábado, 25 de octubre de 2014

| 2013/08/26 00:00

Hipólito Moreno: “Me queda responder ante Dios”

El expresidente del Concejo fue condenado a seis años y medio de cárcel, que cumplirá en su casa.

Hipólito Moreno. Foto: Guillermo Torres/SEMANA

Hipólito Moreno fue condenado a seis años y seis meses detención domiciliaria, luego de ser hallado responsable de los delitos de interés indebido en la celebración de contratos y cohecho propio. Moreno es el primer exconcejal sentenciado por el ‘carrusel’ de contratos en la capital del país.

El expresidente del Concejo de Bogotá, al tiempo, se convierte en el séptimo implicado en el millonario escándalo en ser condenado. ¿Qué hizo Moreno? Nada más y nada menos que apropiarse de un porcentaje de un contrato por 67.000 millones de pesos que entregó el exsecretario de Salud Héctor Zambrano a unos particulares de forma irregular.

Moreno aceptó desde la imputación su responsabilidad en el hecho, por lo que el juez séptimo penal del circuito de conocimiento de Bogotá le concedió una rebaja de mitad de la pena.

El juez señaló que Moreno era una génesis de un funcionario “corrupto”, que obró con total falta de escrúpulos, contrario a la moral y la ley. Añadió en su determinación que la actuación del exconcejal afectó a los usuarios del servicio de ambulancias de la capital, dado que los equipos de los vehículos de asistencia médica no eran los idóneos, al igual que el personal a cargo de la atención.

Hubo “total falta de escrúpulos, desconociendo el interés general de esa comunidad que lo eligió por voto popular y le permitió llegar al cargo de Concejal del cual se lucró y no contento con eso, defraudó a la sociedad al recibir una retribución indebida”, indicó el juez.

El juez también aseguró, en la lectura del fallo, que el acusado se valió de su posición e incurrió en el acto de la promesa de una remuneración a todas luces incompatible con sus deberes oficiales, todo en búsqueda de satisfacer la codicia burocrática en beneficio de un interés particular.

Moreno también fue condenado a cancelar una multa de 100 salarios mínimos mensuales legales vigentes y estará inhabilitado por el mismo tiempo de la pena, para el ejercicio de cargos públicos.

El arrepentimiento

Al terminar la diligencia, el exconcejal, una vez más, se mostró arrepentido por sus actos. Visiblemente enfermo, salió rumbo a su casa en una silla de ruedas, allí deberá pagará la condena impuesta en su contra.

“Quiero a decirles que he venido a responderle a la justicia, sólo me queda ahora responder ante Dios”, dijo. En múltiples ocasiones, el exconcejal ha asegurado estar dispuesto a realizar un acto de perdón público por los actos cometidos en contra de los habitantes de Bogotá.

El proceso del exconcejal Hipólito Moreno ha estado marcado por los contrastes. El hecho de que su nombre estuviera en medio de señalamientos se une su crítico estado de salud y al drama humano eso conlleva. Ambas situaciones condujeron al político a optar por la salida más fácil, la de colaborar.

Su imputación el pasado 21 de mayo marcó el panorama de lo que sería la acción penal en su contra. Ese día se vio a un Hipólito demacrado, que debía andar apoyado en una muleta y que, aunque no entregó declaraciones a la prensa, siempre se mostró amable ante los interrogantes que se le hicieron.

Del poderoso hombre que un día fue en el Concejo capitalino quedaba poco. La contundente carga probatoria de la Fiscalía, sumada a su condición de salud que no le permitiría tener fuerzas para defenderse, hicieron que se derrumbara y confesara su culpa.

Moreno sabía que era responsable del direccionamiento de un contrato de 67.000 millones de pesos para la adquisición de ambulancias para Bogotá a cambio de dádivas.

En ese entonces, con un tono de voz débil, muy distinto al que estaban acostumbrados a escuchar sus compañeros en el cabildo, dijo: “Pido perdón por estos errores y, como una muestra de arrepentimiento, estoy colaborando con la justicia”.

Con esa corta intervención dejó sin piso sus arduas peleas por demostrar que él no tenía nada que ver con el ‘carrusel’ de contratos en la capital del país. Quiso hacer ver a los excontratistas Julio Gómez y Emilio Tapia como mentirosos, puesto que ellos lo incriminaron como el autor del multimillonario contrato, el 30 de septiembre del 2009, del que recibió el 10 % de comisión.

Otro de los que señalaron a Moreno fue el excongresista Germán Olano, detenido también por el ‘carrusel’. Lo vinculó por su relación con el empresario Julio Gómez, quien por estos días trabaja en un proceso de colaboración con la justicia.

Luego de la imputación por la falta de una certificación de Medicina Legal donde constara su estado de salud, le dictaron una medida de aseguramiento por un mes que lo mantuvo en el búnker de la Fiscalía. Ante las complicaciones de sus padecimientos, otro juez decidió que podía ir a su casa mientras el proceso transcurría.

Por su testimonio, terminaron enredados también otros concejales, el exsecretario de Salud Héctor Zambrano y el empresario Federico Gaviria. Este último habría sido quien entregó las coimas de los contratos en efectivo y en cajas de cartón.

De los dineros que habría recibido ilícitamente, el exconcejal aseguró que no sabe de qué manera quedaron distribuidos entre quienes hicieron parte de las irregularidades en torno al contrato. Se conoció que el exconcejal aceptó haber recibido de esas comisiones 600 millones de pesos.

Sin embargo, pese a que su aceptación no lo obligaba a hacer devoluciones de lo apropiado, Moreno ofreció 1.286 millones de pesos como reparación a las víctimas. Ellos están representados en un apartamento situado en el barrio Rosales, en los cerros orientales de Bogotá, lugar de residencia del exconcejal hasta hace unos días. Sobre este caso y si hay lugar a más resarcimientos, deberá ser decidido por otro juez en una audiencia de incidente de reparación.

Moreno seguirá vinculado con el proceso judicial luego de firmar un principio de oportunidad por el delito de tráfico de influencias, por lo que deberá seguir colaborando con la justicia hasta que se extinga la acción penal en su contra.

La pena impuesta por el juez fue apelada por la Procuraduría y el defensor de Moreno. El abogado Darío Bazzani, defensor del exconcejal, consideró que la condena es demasiado alta, dado que su cliente aceptó cargos y colabora con la justicia.

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