Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2016/01/25 09:00

“FARC y conflicto no son sinónimos”: Humberto de la Calle

El jefe negociador del Gobierno anunció que a partir de esta tarde la ONU puede tomar una decisión sobre la verificación y monitoreo del cese al fuego bilateral y la dejación de armas y habló de lo que falta en la mesa de La Habana.

“FARC y conflicto no son sinónimos”: Humberto de la Calle Foto: Guillermo Torres / SEMANA

Humberto de La Calle entregó más detalle sobre el acuerdo alcanzado entre el Gobierno y las FARC en el tema de verificación. Lo calificó como "el más importante acuerdo en el proceso de paz". Y aunque no lo consideró irreversible, lo comparó con una escalera eléctrica. “Le queda muy difícil, a cualquiera de las partes, devolverse de la escalera. El que quiera salirse tendría que tirarse por la barandilla y asumir los costos".

El acuerdo dice que el Consejo de Seguridad de la ONU será quien lidere la verificación del cese al fuego y la dejación de armas. Fue un pulso difícil en la Mesa porque parecía imposible que la guerrilla aceptara que ese organismo vigilara el momento más crucial de todas las conversaciones: el episodio final.

De la Calle anunció que hasta hoy era el plazo para presentar impugnaciones sobre la petición del Gobierno y las FARC para que la ONU verifique. Y por eso a partir de ésta tarde podrá votarse en el Consejo de Seguridad esa decisión.

Esto lo dijo en el marco del Gran foro Colombia 2016 ¿para dónde va el país? organizado por Foros SEMANA, Revista Dinero, Red Más Noticias y Claro. Lo que quedó claro, es que ese acuerdo, resolvió la compleja discusión semántica entre ‘entrega’ y ‘dejación’ de armas. “No habrá armas en manos de las FARC y el garante de que eso pase será la ONU. Lo que buscamos es que este acuerdo implique garantías tanto para la guerrilla, naturalmente, como para la sociedad civil".

Frente a la gran pregunta sobre qué viene para la Mesa en esta recta final, señaló que desde la semana pasada viene trabajando una agenda más ágil para su regreso a Cuba a partir del 2 de febrero. Hay que abordar los elementos restantes del llamado fin del conflicto (cese al fuego y dejación de armas) y obviamente resolver el asunto de las zonas de ubicación y un tema que él mismo reconoce difícil: la refrendación.

El Gobierno convocó un plebiscito y un sistema ‘fast track’ (comisión legislativa especial) que permita dictar leyes y darle facultades al presidente para la implementación precoz de los acuerdos. Según De La Calle, esas facultades serán cruciales para que durante los primeros doce meses, que son los más difíciles, la paz aterrice. “Es evidente que hay una discrepancia con la guerrilla. Nosotros creemos que el plebiscito es la manera de encontrar la refrendación y me parece que tiene un gran valor democrático que sean los colombianos quienes decidan, independientemente del debate jurídico o técnico”.

El jefe negociador no mencionó la fecha de la firma del acuerdo final, aunque el presidente reiteró la semana pasada que será el 23 de marzo. Y aclaró que el acuerdo no significa el fin del conflicto: “FARC y conflicto no son sinónimos.” Desde el momento en que se entreguen las armas, el país no puede bajar la guardia. “Entraremos en una fase de paz con seguridad.” Hasta dijo que los recursos de la guerra deben mantenerse para combatir flagelos que crecen, mientras Las FARC firma la paz: las bandas criminales y el crimen organizado.

Dijo además que aparte de fortalecer la seguridad, hay que combatir la corrupción. “La nueva lucha tiene que ser para romper ese círculo de maridaje corrupto con fuerzas locales que cooptan recursos del estado".

Aclaró que el país está ante dos escenarios. La paz chiquita, que consiste en que silenciar los fusiles de Las FARC, y la paz grande, que es la gran oportunidad de cambio. Admitió que lo más impopular del proceso será la participación en política de la guerrilla y pidió tener una mirada abierta frente al tema. “En el acuerdo se pactó que las acciones no inhabilitan de manera perpetua a quienes cometieron crímenes graves y queda por resolver si habrá participación política de algunos. La Mesa no es la batalla final para vencer a Las FARC”.

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