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| 6/13/1988 12:00:00 AM

¡HUY HERMANO!

Revista española intenta asociar al hermano del Presidente con el narcotráfico.

El titular no podía ser más espectacular: "La policía española vigila al hermano del Presidente de Colombia". El contenido no se quedaba atrás. Según la revista española Tribuna, Jorge Barco Vargas estaba siendo seguido por las autoridades españolas, debido a que éstas tienen sospechas de que está vinculado al negocio del narcotráfico. Como para darle un toque detectivesco a la historia, el artículo aseguraba que la vigilancia se está ejerciendo por parte de un par de falsos jardineros que cuidan los prados de la calle Rosales de Madrid, frente a la casa del hermano del Presidente.

No transcurrieron más de 24 horas cuando la embajada colombiana en Madrid, por intermedio del embajador Pedro Gómez Valderrama, hizo la rectificación de rigor. El gobierno español por su parte, en forma tímida y no muy convincente intentó desvirtuar la noticia. En Colombia, por consideración con el Primer Mandatario, el tema fue tratado con discreción en los diferentes medios de comunicación, aunque en cocteles y reuniones sociales no se hablaba de otra cosa.

¿Qué había pasado en realidad? La publicación española, citando fuentes "oficiosas" de la policia, relataba que en septiembre de 1986 y debido a una intercepción del teléfono del español Manuel Abajo--un importador de caballos de carreras que usaba los animales para introducir cocaina a España--, la policía se decidió a vigilar la residencia de Jorge Barco. La revista se enteró de la cuestión y a pesar de no tener mayores detalles del caso, optó por dedicarle cinco páginas.

De tiempo atrás, Jorge Barco, quien vive en España desde hace cuatro años como representante de la cadena de comida rápida Burger King, ha sido un personaje muy controvertido. Si alguna vez ha habido dos hermanos diametralmente opuestos, tendrían que ser él y el actual Presidente. Jorge es echado para adelante, locuaz y arriesgado. Y si el temperamento del Primer Mandatario se asocia al de un tímido ingeniero con excesos de prudencia, el de su hermano se asemeja al de un jugador de póker, que echa los restos en cada mano. Su audacia le ha creado no pocos problemas en los últimos años.
Como ejecutivo del Grupo Santodomingo a fines de los 60, trató de medir fuerzas con Julio Mario Santodomingo, cuando el grupo intentaba hacerse al control de la cervecera Bavaria. A la famosa asamblea de accionistas de esa compañía en el teatro Olimpia, Barco llegó con todos los poderes que pudo conseguir por ventanilla, pero en un mano a mano con Santodomingo acabó perdiendo. Desde ese día existe una pelea a muerte entre ambos, rodeada de acusaciones de indelicadezas en sus gestiones al frente de Petroquimica del Atlántico y de Bavaria.

Años más tarde, fue objeto de controversia por su gestión al frente de la Aeronáutica Civil. El debate se centró alrededor de acusaciones por irregularidades en una licitación de equipos de radioayuda para algunos aeropuertos del país. El caso fue muy sonado e inclusive fue objeto de un editorial de El Tiempo que se le atribuyó a Alberto Lleras, que obligó a desmontar la licitación global que se tenía proyectada y fraccionarla en cuatro. A pesar de esto subsistió el escándalo a tal punto que la Procuraduria intervino y después de varios meses, no halló méritos para ordenar una investigación penal.

La última gran controversia tuvo que ver con la empresa de aviación Aerocondor. En lo que se interpretó como un intento de sacarse el clavo con Julio Mario Santodomingo, Barco quiso crearle una competencia seria a Avianca, dándole una dimensión nueva a la tradicional aerolínea costeña. Durante unos años hizo muchos esfuerzos, el más grande de los cuales fue la compra del Airbus, un nuevo tipo de avión del cual se volvió promotor para Latinoamérica. A la larga el experimento fracasó, pero quedaron rumores de vinculaciones entre la aerolínea y el narcotráfico, a traves de algunos de sus nuevos accionistas costeños.

Estos episodios le crearon a Barco una reputación que quedó registrada en el libro "Los jinetes de la cocaína" de Fabio Castillo, en los siguientes términos: "Julio Calderón, los hermanos Cotes y Jorge Barco quebraron a Aerocóndor, empresa que primero utilizaron para lavar dólares y luego para financiar la construcción de una sofisticada mansión en Miami (...). Calderón también adquirió una mansión que poséía en La Florida, el ex presidente Richard Nixon, en una negociación que, se afirma, canceló de contado". Castillo afirma que Calderón se inició como marimbero y que hoy trabaja para el Clan Ochoa.
Este párrafo, según se ha enterado SEMANA, fue el que llevó a las autoridades españolas a interesarse aún más en el caso Barco.

Los conocedores de la trayectoria de Jorge Barco y de la escuela periodística de Fabio Castillo consideran muchas de las acusaciones de su libro sesgadas e inexactas. El libro ha sido severamente criticado por mezclar una investigación seria con todos los chismes callejeros sensacionalistas sobre narcotráfico. En una u otra forma, además de meter a Jorge Barco en el paseo, Castillo mete a Belisario, López Michelsen, Turbay y doña Bertha, para no mencionar sino unos nombres. El hermano del actual Presidente de la República es un plato demasiado suculento para haber escapado al narco-amarillismo de "Los jinetes de la cocaína". Por esto, a pesar de que Jorge Barco tiene muchos enemigos que le critican su estilo en los negocios, no se le ha atribuido mayor veracidad a las acusaciones que pretenden vincularlo con negocios de droga. "Jorge puede tener amigos non santos, pero cobrarle su vida social, que es cosa de él, como si fueran sus negocios, es un golpe bajo", dijo a SEMANA una persona que conoce muy bien al hermano del Presidente.

Lamentablemente la cuenta de cobro no se limita a Jorge, sino que se extiende a la imagen de Colombia en el exterior, donde hay un ambiente propicio para creer acusaciones de este tipo sobre la clase dirigente colom biana. El primer perjudicado por ahora será el propio Presidente, quien tiene planeado un viaje a España en las próximas semanas, viaje que, en una u otra forma, quedará enmarcado dentro de este jugoso y sesgado escándalo. --
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