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| 11/12/2011 12:00:00 AM

Incontinencia verbal

Francisco Santos y Piedad Córdoba discreparon sobre la marcha estudiantil, pero se equivocaron de igual forma con sus discursos agresivos y recibieron palo por parejo.

Francisco Santos y Piedad Córdoba tienen poco en común. Se podría decir que son el agua y el aceite, sobre todo por sus posiciones políticas. Santos hace poco confesó que "se ha vuelto muy godo", y Córdoba es el símbolo de la izquierda vehemente. Lo curioso es que el jueves pasado los dos se encontraron en medio de tormentas desatadas por sus respectivas posiciones sobre la marcha estudiantil de protesta contra la reforma a la educación. Santos, contra los estudiantes, y Piedad, a favor de ellos, generaron sendas avalanchas de indignación por lo que dijeron.

En su videoblog de RCN Radio, donde es director del programa de noticias de la mañana, Francisco Santos hizo un comentario muy subido de tono contra su primo el presidente Juan Manuel Santos, por su débil manejo de la protesta. Dijo que al mandatario "le estaban midiendo el aceite" y que demostró que "resiste poquito (…) no le gusta confrontar, prefiere ceder y no meterse en líos". Al final pidió mano dura contra los estudiantes con una fórmula tan polémica como provocadora, que fue lo que a la postre desató la tormenta: "Hay que utilizar armas de represión no letales como las que producen descargas eléctricas", dijo.

Las reacciones de indignación no se hicieron esperar. El video circuló ampliamente por las redes sociales y en Twitter se encendió el debate, que mayormente recogió voces de protesta contra el exvicepresidente. Santos respondió en el mismo espacio aceptando que se había equivocado y que ofrecía disculpas, pero no logró detener la avalancha. A la mañana siguiente, el viernes, publicó un nuevo video en la página de internet de RCN y volvió a retractarse. "Lo que dije fue equivocado e injusto", aseguró, y agregó: "Los estudiantes actuaron con cordura y madurez y nos dieron un ejemplo a toda la sociedad". Twitter siguió recibiendo todo tipo de mensajes -la mayoría de ira, varios cuantos de humor y unos pocos de apoyo- en la sección con la etiqueta #pachitoelelectrocutador. El asunto fue tema de tendencia todo el día en esa red social.

A Piedad Córdoba también se le vino el mundo encima. Si algo caracterizó la manifestación estudiantil del jueves en la Plaza de Bolívar de Bogotá, fue su espontaneidad y el hecho de que no hubo participación de políticos ni banderas partidistas por ningún lado. Pero la exsenadora llegó a la tarima y encendió a los manifestantes: "Esta es una unidad popular que le ganó a la unidad nacional de Santos", dijo, agregó que el establecimiento había quedado "chupando dedo" y les pidió a los estudiantes que continuaran en paro. Visiblemente emocionada, aunque su intervención pasó inadvertida para la mayoría de los asistentes, fue subiendo el tono, criticó el imperialismo yanqui y terminó con una larga serie de gritos de viva que se fueron extendiendo a la "unidad del pueblo", la "lucha popular" y la "patria soberana y libre". Aunque no le cayó una cascada comparable en volumen a la de Santos, decenas de trinos la cuestionaron por "paracaidista" y "oportunista".

La coincidencia de las salidas en falso de Francisco Santos y Piedad Córdoba llama la atención. Ambos, por distintas razones y con argumentos diferentes, estaban en contra de la reforma a la Ley 30. Pero mientras Santos criticaba a los estudiantes por sus manifestaciones, Córdoba los glorificaba. Nadie espera que dos protagonistas combativos como el exvicepresidente Santos y la exsenadora Córdoba se callen. Esas voces, desde la derecha y desde la izquierda, son importantes para el debate y ambos han llegado a donde están gracias a sus actitudes francas y muchas veces extremas. Lo que es un hecho es que a los dos se les fue la mano en emotividad, agresividad y radicalismo. La lección que queda es que la franqueza no puede llevar al irrespeto. Porque, definitivamente, la frase que dice que "por la boca muere el pez" le cabe a todo el mundo, sin importar su ideología.
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