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| 10/25/1993 12:00:00 AM

INDIGENAS ¿EN QUE ANDAN?

Casi dos años después de estar en el Congreso, la labor de los indígenas es casi un misterio.<BR>SEMANA investigó.

A COMIENZOS DE ESTE MES, 300 representantes de 82 etnias colombianas se reunieron en el Tolima y se sacaron los trapos al sol.
Cuestionaron a sus senadores, analizaron el desempeño de estos en el Congreso, criticaron la contrataci6n de asesores "blancos" y hasta propusieron una cruzada para acabar con la burocracia que ya ha comenzado a carcomer a sus jovenes organizaciones políticas. Como dijo el senador Gabriel Muyuy, los cuestionamientos que afloraron forman parte de la madurez política que han alcanzado algunos dirigentes a los que "antes les daba miedo hablar".
Pero si bien la participación de los indígenas en el curso político del país toma cada día mas importancia, para los colombianos su labor sigue siendo casi un misterio. Pocos saben que tienen tres senadores, dos representantes, 10 diputados -uno de ellos elegido presidente de la Asamblea del Cauca- 10 alcaldes y 105 concejales.
Se trata de un grupo grande al que, de cualquier modo, no le ha sido fácil descubrir el universo político doméstico, dominado tradicionalmente por liberales y conservadores. Esto es algo que tiene explicaci6n. Una encuesta realizada por SEMANA entre parla- mentarios y periodistas concluyó practicamente con una frase lapidaria: "Los indigenas han demostrado poca participación parlamentaria, quizas por inexperiencia y timidez ". Sin embargo, esta actitud pasiva contrasta con la beligerancia de Lorenzo Muelas y Francisco Rojas Birry en la Asamblea Nacional Constituyente.
Entonces, ¿dónde han hecho un mejor papel? ¿En la Asamblea, o ahora en cuerpos colegiados y alcaldías? Para Rojas Birry, hoy concejal en Bogotá, la Constituyente fue un mejor escenario. Pero, agrega,"también es cierto que las condiciones de participación de los indígenas en la Asamblea tuvieron características diferentes. El hecho de conmemorarse los 500 años, las espectativas que habíamos generado en la opinión nacional, las propuestas que le hicimos al país y la propia capacidad de quienes tuvimos la oportunidad de influir allí, hicieron que nuestra participación tuviera un gran reconocimiento".
Rojas Birry tiene razón. La Constituyente misma abrió una serie de espacios que cogieron fuera de base a las organizaciones políticas del país. Y más al movimiento indígena colombiano, un conglomerado de carácter social y sin ninguna experiencia en este campo. La Organización Nacional Indigena de Colombia (ONIC) - que agrupa al 90 por ciento de la población aborigen- afronta en estos momentos algunas dificultades. Su diversidad étnica y cultural, sus diferentes grados organizativos y las expectativas que generó su participación política, son algunas razones.
En zonas como el Chocó y Antioquia, las organizaciones indígenas han creado sus propios equipos políticos.
Pero tienen problemas: candidatos que impulsan la misma estrategia, las mismas propuestas... De paso, por incursionar de lleno en la vida política han descuidado la parte organizativa gremial y las reivindicaciones específicas de sus comunidades.

EL BALANCE
Para la ONIC está claro que la incursión en la vida política del país ha traído sus bemoles a los indígenas colombianos. No obstante, aún no se tiene un balance ni criterios explícitos sobre los beneficios reales de la participación en esos organismos. Tampoco se ha mirado si estos logros han servido para fortalecer a las organizaciones indígenas, si se han perfilado como nuevos modelos políticos, o si son una simple copia de los partidos tradicionales, tantas veces criticados. "Creemos, dice la Onic, que se deben deponer los intereses personalistas y definir estrategias que fortalezcan al movimiento indígena ".

LAS FALLAS
Pero aun así el balance de esta primera gestión indígena es aceptable, dada su inexperiencia política en el Congreso. Si bien no saca el 10 de los mejores estudiantes, se acerca al siete de los que se esfuerzan y no quieren habilitar la materia. El senador Gabriel Muyuy tiene su versión del asunto: "A pesar de que la presencia de los parlamentarios indígenas ha tenido aspectos positivos, ha fallado en la presentación de sus propios proyectos. Por otra parte, ha habido subestimación del trabajo, e inclusive ausentismo, que ha perjudicado la imagen, potencialidades y eficiencia de los congresistas indígenas ".
Sobre el ausentismo parece haber explicaciones. Como dijo a SEMANA el senador Floro Tunubala, "si no hemos hecho presencia con discursos en el Congreso es porque hemos hecho un trabajo práctico en las regiones. Visitamos 323 resguardos en 150 municipios, ya que queremos ver realmente cuales son las inquietudes y necesidades de nuestros hermanos".
Aunque los senadores indígenas han tenido activa participación en proyectos relacionados con la creación del Ministerio del Medio Ambiente, los estados de excepción, la ley especial para comunidades negras y la ley sobre reforma agraria, tienen centradas sus aspiraciones en uno solo: la ley orgánica de reordenamiento territorial, que les permitiria tener gobiernos autónomos con participación en el presupuesto nacional "Esta ley sostiene el senador Tunubalá posee un profundo significado para nosotros.Los indígenas tenemos que comenzar por hacer nuestros territorios, nuestra forma de gobierno, de justicia, de organización social".
Con todo, los indígenas tienen todavía serios tropiezos en el Congreso. En algunas sesiones no les conceden la palabra, o se las embolatan entre la maraña de discursos de los senadores que, ya tienen cancha y se las saben todas. "Consideramos que este primer paso por el Congreso no hasido el más afortunado -dijo Rojas Birry a SEMANA-; pero tampoco es como lo pinta la prensa. ¿Por qué? Porque somos minorías y con poca experiencia legislativa, porque no tenemos ni aspiramos a tener maquinarias, porque no hemos tocado los intereses de sectores políticos que no quieren cambios para el país, porque se nos dan ponencias de poca significación para el país y porque se nos corta la palabra".
De cualquier modo, los dirigentes indígenas no se están desgastando ahora sólo en resolver sus discrepancias internas. Desde ya tienen la mente puesta en las próximas elecciones, en las que aspiran a sacar un senador elegido popularmente y varios concejales y alcaldes. Y no es tan complicado como parece: hay 800.000 ciudadanos indígenas dispuestos a llenar el tarjetón.
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