Domingo, 21 de diciembre de 2014

| 2012/11/10 00:00

InterBolsa: qué hay detrás

SEMANA revela las ramificaciones del mayor descalabro financiero de los últimos años en Colombia.

Rodrigo Jaramillo creó hace dos décadas a InterBolsa en la ciudad de Medellín. En sus primeros anõs, la comisionista no pasaba de ser una firma al final de la tabla en la entonces bolsa paisa. Pero la empresa dio un gran salto y se expandió a otros sectores y países. Foto: ALEJANDRO ACOSTA/DINERO

En el mundo del capitalismo financiero ha quedado demostrado que cualquier cosa puede pasar. Hace cuatro años, Wall Street se estremeció con la bancarrota de uno de sus gigantes más emblemáticos: Lehman Brothers, el más antiguo banco de inversión de Estados Unidos con 158 años de historia. Hoy Colombia se sorprende con la caída de InterBolsa, la firma comisionista más importante del mercado de valores, que hasta hace pocas semanas era la envidia del mundo financiero nacional.

Los últimos días del colapso del gigante colombiano fueron angustiosos y tensos para todo el mundo. Los dueños de la firma bursátil buscaban infructuosamente quién salvara la compañía del descalabro, el gobierno sudaba la gota fría temiendo por el coletazo que podría significar la caída del Goliat en el mercado local y el temor crecía como espuma entre los clientes e inversionistas.

Para enviar un mensaje de tranquilidad y evitar que el pánico se extendiera, el superintendente financiero, Gerardo Hernández, intervino rápidamente la compañía y en un último esfuerzo, convocó a los grandes bancos del país para buscar alternativas con el ánimo de proteger a los inversionistas.

El lunes festivo, 5 de noviembre, las oficinas de la Superintendencia Financiera eran un hervidero de gente buscando soluciones. Mientras los funcionarios del gobierno les pedían explicaciones a los máximos accionistas de InterBolsa, los directivos y abogados de dos de los más grandes bancos del país -Bancolombia y Davivienda- analizaban la posibilidad de quedarse con algunos de los negocios de la firma bursátil. Pero era tal la complejidad financiera de la compañía de bolsa y las dudas sobre eventuales contingencias que se podrían presentar a futuro, que los dos bancos llegaron a la misma conclusión: la firma ya no era la niña más bonita del baile como se pensaba.

El ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, por su parte, preocupado por lo que pudiera pasar con los 1,6 billones de pesos en títulos de deuda pública que manejaba InterBolsa, respiró tranquilo cuando Bancolombia decidió quedarse con este negocio, pues se evitó que los títulos (TES) del Estado se quedaran sin liquidez, dándole un duro golpe a las finanzas públicas.

Fue ese un día largo y dramático y tuvo su clímax cuando se tocó el espinoso tema de cómo los mayores accionistas de InterBolsa responderían a los inversionistas afectados. Después de unos tires y aflojes, llegaron a un acuerdo con el superintendente Hernández para firmar un pagaré por 80.000 millones de pesos como respaldo ante cualquier eventualidad en la liquidación de la firma.

Pero en las últimas semanas, no solo el gobierno y los accionistas de InterBolsa andaban con los nervios de punta. Algunas de las otras 28 firmas comisionistas que operan en el mercado temían que el gigante bursátil les cayera encima y las llevara a una crisis de liquidez; los bancos, a su vez, evaluaban la situación día a día y los inversionistas, grandes y pequeños analizaban si el desarrollo de la crisis de InterBolsa podía llegar a afectarlos a ellos.

La situación fue tan grave que el Banco de la República, en junta extraordinaria, decidió abrirles una ventanilla de liquidez a las demás firmas comisionistas para evitar un efecto dominó que se llevara por delante el mercado de valores.

Lo que en el fondo estaba quedando en evidencia era que los problemas de liquidez que InterBolsa venía enfrentando desde hace varios meses, y que se había agudizado en las últimas semanas, eran tan solo la fiebre del paciente, pues el cuadro clínico era mucho más complejo.

Nadie entendía cómo la firma comisionista más importante del país, pilar esencial de un creciente grupo financiero y empresarial con ramificaciones en todo tipo de negocios dentro y fuera de Colombia, había llegado a la liquidación. A las autoridades que intervinieron las oficinas principales les bastó pocas horas para darse cuenta de que la caída de la firma podría ser solo la punta del iceberg. Como le dijo uno de los investigadores a SEMANA: "Esta historia es una caja llena de sorpresas".

Después del terremoto que sacudió a la comisionista, los ojos de los medios y las autoridades están ahora puestos en las entrañas del grupo empresarial: la relación con fondos en el exterior, los vínculos entre las sociedades, las filiales en Panamá y Brasil, los vehículos de inversión que se usaban en Colombia y hasta las peleas y fricciones entre los dueños y ejecutivos que se están empezando a ventilar públicamente.

La increíble historia del auge de InterBolsa es tan fascinante en su conquista del mercado como compleja en su derrumbe, debido a que a su alrededor hay una estructura financiera difícil de entender y un andamiaje jurídico kafkiano, donde los mismos socios tienen participaciones en varias sociedades en Colombia y en el exterior, lo que dificulta desenredar sus operaciones.

En aras de la claridad, el capítulo InterBolsa se podría sintetizar en tres grandes temas y una conclusión: el primero, las millonarias operaciones con acciones de Fabricato que llevaron a la firma al descalabro; el segundo, las operaciones que los propios accionistas hicieron con acciones de InterBolsa, y el tercero, las relaciones de la holding con el Fondo Premium Capital Appreciation Fund constituido en Curazao. La conclusión es que esta historia podría poner en tela de juicio el papel de los reguladores y supervisores del mercado de capitales.

Sobre el primer punto, el de Fabricato, hay que decir que las llamadas operaciones 'repo' son legítimas y usuales en los mercados. Se trata de mecanismos de venta con pacto de recompra de títulos para conseguir liquidez. Lo que dio pie a la desbocada de InterBolsa fue el monto y la sobrevaloración del precio de la acción de Fabricato. La firma tenía operaciones por 300.000 millones de pesos en 'repos' de la textilera, cuyo precio de la acción estaba generando desconfianza en el mercado. Muchos inversionistas no querían negociar con ese título pues temían que el precio cercano a los 90 pesos estuviera inflado. Hasta hace poco más de un año se cotizaba a 30 pesos, y un crecimiento de esa magnitud no reflejaba la realidad de la empresa que estaba en dificultades.

El hecho de que el mercado le quitara la confianza a la acción de Fabricato fue fatal para InterBolsa, pues se quedó sin la manera de fondearse con estos mismos títulos y, en consecuencia, sin liquidez para responderles a sus clientes que querían su dinero. La firma comisionista comenzó a sufrir las consecuencias del riesgo que implicaba haber hecho una apuesta de esa magnitud en un solo título y con el cierre del crédito en los bancos la tormenta se volvió perfecta.

En el segundo punto, hay que mencionar que la comisionista era el jugador más activo en el sofisticado mundo de los 'repos'. Manejaba en este tipo de operaciones alrededor de 600.000 millones de pesos. Incluso, hacía 'repos' con las mismas acciones del Grupo InterBolsa, algo que para muchos era un mecanismo poco ortodoxo de buscar liquidez. "Es como transferirles el riesgo de la compañía a los inversionistas y a sus propios clientes", dijo un corredor de bolsa. Porque si ocurre un desastre con la comisionista, los inversionistas pueden pagar los platos rotos. Ahora que la firma entró en liquidación, estos inversionistas que se quedaron con las acciones de InterBolsa en sus manos se preguntan si les van a honrar la deuda. Ellos entregaron dinero a cambio de las acciones de InterBolsa que hoy han perdido casi la totalidad de su valor. Habrá que ver si con el pagaré de los 80.000 millones de pesos que firmaron los accionistas mayoritarios de InterBolsa se cubren estas obligaciones.

El presidente del Grupo, Rodrigo Jaramillo, le dijo a SEMANA que estos 'repos' son operaciones legales que se han hecho con toda la transparencia del caso y reconoce que en el tema de Fabricato asumió un excesivo riesgo por la alta concentración.

Aunque en estricto sentido, todas las inversiones que se hacen en el mercado bursátil conllevan riesgo, en el caso de los 'repos', este crece cuando se hacen con acciones ilíquidas, es decir que no se transan fácilmente en el mercado o cuyo precio puede caer abruptamente. En el mercado este tipo de 'repos' son denominados como 'tóxicos'. La acción de Fabricato tenía bursatilidad pero algunos se preguntan si esta liquidez era creada artificialmente por los mismos comisionistas.

Ahora bien, el tercer gran tema de esta historia es aún más complejo. Se trata de las relaciones que el Grupo InterBolsa ha tenido con el Fondo Premium Capital Appreciation Fund constituido en la isla de Curazao. Este es el nombre más mencionado en los últimos días alrededor de este escándalo bursátil.

Inversionistas consultados por SEMANA señalaron que a través de este fondo se captaban ahorros de personas en Colombia que después eran canalizados hacia la compra de acciones y compañías vinculadas con los accionistas de InterBolsa. Estas mismas acciones serían la base de los 'repos' que hoy están en entredicho.

Las autoridades están investigando hasta dónde van las relaciones entre la firma InterBolsa y el Fondo y si sus accionistas son los mismos -o están relacionados- para ver si se habría configurado algún tipo de conflicto de interés. En otras palabras, si cuando los dueños de InterBolsa les recomendaban a sus clientes comprar acciones de Fabricato estaban pensando en sus propios intereses o en los de los clientes. En los informes de inversión de la firma comisionista en el último año y medio siempre se recomendaba comprar la acción de la textilera a pesar de que sus resultados eran muy malos. Esas recomendaciones contribuyeron a que el precio de la acción aumentara casi un 300 por ciento en poco más de un año. Solo al final, cuando el Titanic ya se había estrellado contra el iceberg, InterBolsa recomendó mantener o vender la acción. Si se llega a establecer que hubo conflicto de interés sería muy delicado ya que en el mercado financiero esta es una conducta ilícita que tiene implicaciones de responsabilidad civil. Frente a esta posibilidad, Rodrigo Jaramillo es tajante: "No hay el más mínimo riesgo que eso sucediera. Todos los negocios han sido absolutamente independientes y no los mezclamos".

En medio de la incertidumbre que ha provocado esta historia, hay un interrogante que muchos se están haciendo. ¿Era este un caso de una crisis anunciada y que pudo evitarse si las autoridades de supervisión y vigilancia hubieran actuado a tiempo? La verdad es que quedan muchas dudas al respecto y lecciones hacia futuro.

Por otro lado, lo que parece inevitable es que aquí van a perder plata varios. Para comenzar los accionistas de InterBolsa, quienes dejaron de vender una compañía que, según ellos, costaba más de 400 millones de dólares, y que hoy tiene un valor incierto, que sin duda alguna, será -si acaso- una fracción de esa suma. A eso habría que agregar los 80.000 millones de pesos sobre los cuales se comprometieron a responder por encima del valor de sus acciones.

Los segundos perdedores serán los accionistas de Fabricato, cuya acción en el momento del descalabro estaba en cerca de 90 pesos y que seguramente se desvalorizó sustancialmente. Los terceros podrían ser algunos acreedores y contrapartes de InterBolsa. Esto podría incluir bancos, comisionistas de bolsa, y otros inversionistas  a quienes la firma o les debe plata o tenía un contrato cuyo cumplimiento es posible que no logre honrar. También podrían perder los clientes que tienen 'repos' a través de ellos no solo de Fabricato, sino de otros emisores.

En resumen, la primera conclusión de este descalabro es que llegó la hora de poner en cintura a las llamadas operaciones 'repos' y vigilar los excesivos riesgos que asumen las firmas con este negocio. Queda claro que ninguna autoridad se preocupó por la excesiva concentración que tenía InterBolsa en estas operaciones a pesar de que era fácilmente detectable. "El caso de los 'repos' de Fabricato que tenía la firma debió prender las alarmas en la Bolsa de Valores o en el Autorregulador del Mercado de Valores", señaló un analista del mercado.

El espejo de lo que sucedió en Wall Street en 2008, con muchos de los bancos, no es muy lejano. La tormenta se fue alimentando de varios factores: excesos en el mercado de valores, falta de regulación, ambición, autoridades miopes, y riesgo excesivo. Todo terminó golpeando como un tsunami las tranquilas orillas donde se encontraban los clientes e inversionistas, que hoy se preguntan qué va a pasar con su dinero.

Ahora bien, una cosa es un error de cálculo, asumir demasiados riesgos o excederse en sus operaciones como ya quedó demostrado con el caso InterBolsa, y otra, muy diferente, mezclar los intereses del dueño con los de los clientes como está por investigarse. Ojalá que la caída del pequeño Lehman Brothers colombiano deje grandes lecciones para las firmas, el gobierno y los inversionistas colombianos. 
 
¿El eslabón perdido?
 
Interbolsa era corresponsal del fondo Premium y muchos creen que esta relación tuvo que ver con el crecimiento del grupo finaciero y empresarial.
 
En medio de la crisis de InterBolsa, un nombre ha salido a la palestra y muchos no entienden qué tiene que ver con la caída del mayor comisionista de bolsa del mercado.
Se trata del Fondo Premium constituido en Curazao y que se cree ha tenido que ver en todo el crecimiento del Grupo InterBolsa.

A través de dicho Fondo se captaban ahorros de personas en Colombia, que después eran canalizados hacia la compra de acciones y otras propiedades que aparentemente tenían vinculación con accionistas de InterBolsa. Los recursos entraban al país a través de dos empresas: Valores Incorporados S.A. y Rentafolio Bursátil y Financiero S.A.S. Ambas sociedades son actualmente accionistas de Fabricato y de otras sociedades del Grupo InterBolsa y sus dueños.

La gran pregunta que muchos sospechan es si se cruzaron los intereses de los clientes con los de los dueños de InterBolsa. “Valores Incorporados es una compañía del Fondo Premium, que a su vez es gestionado por accionistas de InterBolsa. Acá hay implícito un conflicto de interés, porque la comisionista, cuando conseguían clientes, estaba pensando simultáneamente en sus propios intereses y en los de sus clientes los cuales no siempre coinciden”, dijo una persona que conoce ambos negocios. Serán las autoridades, sin embargo, las que deben determinar si se configuró o no el conflicto de interés.

Ahora bien, hay un tema muy espinoso con la rentabilidad del Fondo Premium. Algunos se preguntan si por esta vía se llegó a afectar a los inversionistas que pusieron su plata en lo que consideraban la seguridad de Curazao. El asunto es el siguiente: los dos canales a través de los cuales invertían en Colombia tenían acuerdos de participaciones con compañías pertenecientes a accionistas de InterBolsa. Queda por establecer si a través de esta figura los recursos de los clientes se direccionarían con base en las prioridades de los accionistas de la comisionista por encima de las de los depositantes.

Rodrigo Jaramillo, presidente del Grupo InterBolsa, sostiene que la relación de la firma comisionista con el Fondo se limitó exclusivamente a la corresponsalía en Colombia. Pero, la verdad es que cuando se llega hasta el gestor del Fondo, esto es Premium Capital Investment Advisors Ltd. aparecen, según informaron fuentes a SEMANA, nombres como Juan Carlos Ortiz y Tomás Jaramillo.

El viernes pasado, el gestor emitió un comunicado a sus inversionistas, a raíz de los líos que afectan a InterBolsa. La información señala que el valor estimado del portafolio, incluyendo dinero en efectivo, al 31 de octubre de 2012, era de aproximadamente 174 millones de dólares. Agrega que después de las circunstancias de InterBolsa, Fondo Premium cree que perderá mínimo 60 millones de dólares. Pero los inversionistas colombianos que pusieron la plata no solo perderán este dinero, sino que se podrían ver expuestos a una sanción por parte de la Dian que está detrás de lo que sucedía con este fondo. Juan Ricardo Ortega afirma que la entidad investigará si las personas escondieron sus patrimonios y evadieron impuestos. La Dian solicitará a las autoridades de Curazao información sobre los inversionistas para indagar si efectivamente hubo evasión de impuestos.
 
¿Qué pasa con la vigilancia?

Muchos se preguntan dónde estaban los organismos de control. Hoy, extrañamente, nadie supervisa los grupos financieros en Colombia.
 
Con la caída de InterBolsa, surge la pregunta sobre si falló la regulación y la supervisión que se ejerce sobre las firmas comisionistas. Algunos analistas del mercado creen que sí, pues piensan que las autoridades han debido parar a tiempo el excesivo riesgo que concentró InterBolsa con las llamadas ‘operaciones repo’. En el mercado se hablaba de este riesgo que estaba asumiendo la firma, pues manejaba un volumen muy alto de ‘repos’ de una sola especie (Fabricato) y eso fue, a la postre, la gota que rebosó la copa. Aunque se trata de mecanismos legales para manejar la liquidez en el mercado y todas las comisionistas las utilizan, ha quedado comprobado que el exceso en su manipulación por parte de las firmas puede traer graves problemas al mercado.

Pero también este caso ha dejado al descubierto que existe un vacío en la legislación colombiana en lo relacionado con la vigilancia de los grupos financieros, como el caso del Grupo InterBolsa. Si bien la Superintendencia Financiera actuó rápidamente sobre la firma comisionista de bolsa, y tienen todos los reflectores puestos sobre la sociedad, no ocurre lo mismo sobre el grupo. Aunque se trata de un emisor del mercado, por ley la Superintendencia no ejerce vigilancia plena. Esto significa que no va más allá de solicitarles sus estados financieros y no llega al mínimo detalle de sus operaciones. Lo crítico es que tampoco la Superintendencia de Sociedades tiene competencia para vigilarla. El propio gobierno cree que es urgente, corregir este vacío.

Algunos se preguntan si la Super-intendencia Financiera no esperó mucho tiempo para intervenir a InterBolsa. La verdad es que por ley la toma de posesión solo se puede hacer cuando una firma incumple con un pago a un acreedor. Hay que decir que la Superintendencia actuó rápidamente, una vez tomó posesión de la entidad, para evitar que el riesgo de InterBolsa se convirtiera en un riesgo sistémico en todo el mercado.
Lo cierto es que las crisis dejan lecciones. Y en este caso les dejaron varias a las autoridades. También hay lecciones para las propias firmas de corredores sobre el modus operandi, el profesionalismo, la transparencia y la responsabilidad que tienen a la hora de manejar dinero del público.

Fabricato: el talón de Aquiles

InterBolsa inundó el mercado con ‘repos’ de la textilera que la llevaron al descalabro.
 
La historia de InterBolsa en los dos últimos años, pasa por Fabricato, una de las compañías insignes de Antioquia que, como todas las viejas textileras, hoy no es ni sombra de lo que fue en el pasado.

Fue el empresario italiano Alessandro Corridori quien hace tres años puso sus ojos en la textilera paisa, pues no tenía dueño controlante, lo que posibilitaba tomar posiciones y hacerse a un paquete importante de acciones. Corridori fue precisamente quien llevó el negocio de Fabricato a InterBolsa, y con plata de los clientes de la comisionista fue comprando cada vez más a la textilera. Llegó incluso a convertirse en su mayor accionista.

Aparentemente, las acciones se compraban a título de otras personas naturales o de diferentes inversionistas, lo que ha llamado la atención de observadores y de las propias autoridades que están mirando cómo la propiedad de la textilera fue cambiando de manos. Hay quienes creen que si se escudriña bien, se podrían encontrar conexiones entre las personas que compraron poco a poco acciones de Fabricato y se hicieron a su control. Y de ser así, se preguntan por qué no se hizo una oferta pública (OPA) para hacerse a la compañía.

Entre los compradores estaban la Sociedad Valores Incorporados S.A. y Rentafolio Bursátil y Financiero S.A.S, empresas que invierten recursos del famoso Fondo Premium.
Rodrigo Jaramillo, su familia y directivos del Grupo InterBolsa le apostaron a la textilera.
Hace un par de años, la comisionista comenzó con los ‘repos’ de Fabricato. “En el transcurso del tiempo, y con los accionistas de Fabricato, vimos que había una oportunidad importante de negocio, porque la acción de la compañía se estaba transando como al 20 por ciento de su valor intrínseco en ese momento”, le dijo Rodrigo Jaramillo a la revista DINERO.

Una de las personas que impulsó el negocio de los repos de Fabricato fue Jorge Arabia, miembro de la junta directiva de la comisionista, y considerado uno de los cerebros de muchas de las operaciones financieras de InterBolsa.

Pero finalmente todo el andamiaje se rompió, no sin antes haber hecho ganar mucho dinero a quienes incursionaron con las acciones de Fabricato en un principio, como Corredori. Compraron acciones de la textilera a menos de 30 pesos, y el título en cuestión de 18 meses se disparó a cerca de 90 pesos.

En el mercado comenzó la desconfianza por la textilera porque sus resultados cada vez eran peores. El año pasado las importaciones de textiles aumentaron 42 por ciento y las de confecciones 65 por ciento, lo que representó un duro golpe para la industria. Este comportamiento se reflejó en los balances de las dos principales compañías. Coltejer, que fue adquirida por la mexicana Kaltes, perdió el año pasado 3.205 millones de pesos y a septiembre de este su saldo en rojo ascendió a 32.623 millones de pesos. Fabricato, por su parte, perdió el año pasado 5.636 millones de pesos mientras que a septiembre de este año las pérdidas se elevaron a 41.463 millones.

Algunos no entienden por qué le seguían apostando a la compañía cuando la familia Jaramillo conocía muy bien el sector, toda vez que Rodrigo es miembro de la junta directiva de Coltejer y su hermano Juan Guillermo de Fabricato. Finalmente, el mercado castigó el exceso de confianza de InterBolsa en la textilera.

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