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| 11/2/2013 12:00:00 AM

Internas del buen pastor, entre tablas y rejas

Cinco extranjeras condenadas por tráfico de estupefacientes hacen parte de la Fundación Teatro Interno, de la actriz Johana Bahamón.

En tarima, dos mujeres intentan, entre el bullicio, interpretar el reparto asignado sin que muchas personas las escuchen. Atrás, muy cerca de las escaleras, la directora de la obra sufre como ningún otro presente. Son las espectadoras quienes, en su afán por obtener una buena ubicación, generan el ruido ensordecedor.

Como nunca, las cerca de 2.000 internas que permanecen hacinadas en la cárcel de mujeres el Buen Pastor en Bogotá están ansiosas por ver actuar a 14 de sus compañeras de patio. Es la fiesta de la Virgen de las Mercedes cuando el ‘Parque de la 93’, como decidieron llamar a la plazoleta de la prisión, está a reventar.

Cuadros de Amor y Humor, al fresco, del autor español José Luis Alonso de los Santos, es la obra escogida por Victoria Hernández y Johana Bahamón, dos reconocidas actrices, que decidieron un año atrás, cuando fueron invitadas al reinado, hacer realidad el proyecto que se propusieron luego de pisar por primera vez una cárcel.

Ahora simplemente esperan que sus nuevas amigas entreguen alma y cuerpo. A un lado ha quedado la realidad para darle paso a la ficción. Esa, que por una hora les eleva el ser a las internas, hasta el momento en que despiertan y vuelven a encerrarse en sus celdas.

De repente, la ‘mandamás’, una robusta mujer, que lleva de la mano un bastón para caminar, se apodera de uno de los micrófonos y exige silencio. Ellas sin embargo piden la obra a grito unido. ¡Obra!, ¡obra!, repiten hasta que la directora decide empezar. 

El ambiente es perfecto en los alrededores del improvisado escenario, un tablado pintado de color negro, protegido por vallas metálicas, festones y bombas de todos los colores, flores y manualidades que ha ayudado a decorar la propia guardia del Inpec, bajo la asesoría de Edelmira Muñóz Guevara, jefe de cultura de la reclusión.

Un sueño

Los actores deben estar donde la gente necesita expresarse dicen quienes se dedican al arte dramático. Y eso fue lo que decidieron Victoria y Johana, cuando se trasladaron con su Fundación a la cárcel para ayudar a las internas a escapar de la triste realidad del encierro.

Hoy, un año después, nadie las saca de prisión porque se enamoraron de su gente. La misma que para la justicia representa un peligro para la sociedad pero que para ellas es su mejor compañía. “De aquí solo nos vamos cuando nos echen a la fuerza”, dicen las dos artistas recordadas por sus actuaciones en Paraíso Travel y Tres Milagros, entre otras.

Estas dos mujeres no han hecho más en el último año que asistir cinco días de la semana a la cárcel para ensayar a las 14 internas, que bajo el aval de la saliente directora de la prisión, Lidia Calderón, fueron escogidas en un improvisado casting. La condición era que las seleccionadas fueran de todos los patios, incluidos el de las guerrilleras y el de las condenadas por tráfico de estupefacientes.

De allí precisamente salieron Miriam Langa, Mercedes Cuenca y Teresa Aparicio, tres ciudadanas españolas condenadas por intentar sacar del país cocaína y heroína pura hacia su país de origen. Igualmente, Meceyni Montero y Wanda Michelle Sosa, dos dominicanas judicializadas por el mismo delito de las ibéricas y que fueron escogidas para interpretar papeles en la primera obra a montar, la Casa de Bernarda Alba, del dramaturgo español Federico García Lorca, que cuenta la historia de una mujer a la que se le muere el marido y entra en luto durante ocho años, involucrando a sus cinco hijas.

“Estas mujeres son excelentes actrices, son disciplinadas y hasta mejores que algunas de las que hoy en día está en la pantalla chica”, coinciden tanto maestra como alumna.

Aunque la cárcel de mujeres el Buen Pastor tiene acondicionado un teatro en medio de los nueve patios, “aún no está en condiciones ni siquiera para permitir un ensayo”, dicen Victoria y Johana. Por eso utilizan el salón de actividades del Sena para repasar las obras. 

Talento entre rejas

Redimir el tiempo de condena sería quizás lo más llamativo para las 14 integrantes de la Fundación Teatro Interno. Pero es un equívoco. A lado de Victoria Hernández y Johana Hernández han despertado un talento que desconocían, reconocen la mayoría de las internas, entre ellas Miriam Langa, Mercedes Cuenca, Teresa Aparicio, Meceyni Montero y Wanda Michelle Sosa, las cinco ciudadanas extranjeras que agotan su encierro entre rejas y tablas.

Wanda Michelle Sosa

Tiene 21 años de edad de los cuales el último ha estado en la cárcel. De Santo Domingo en la República Dominicana, fue capturada el 5 de junio de 2012 cuando pretendía salir de Bogotá hacia Barcelona, España, con 661 gramos de heroína. “Ha sido el día más amargo de mi vida”, confiesa. Sus padres son separados. Mientras su padre vive en Santo Domingo, su madre habita en Miami, EEUU. Él vino a visitarla días después de ser retenida. 

Wanda se dedicaba a la enfermería para ayudar a sus hermanos. Le restan 6 años de la condena. Por ello decidió ingresar al grupo de teatro que le hacer olvidar por instantes su realidad de estar encerrada. “Apenas salga de este lugar seguiré actuando en mi país”, asegura al agradecer a Johana Bahamón por enseñarle. Hoy interpreta el papel de una monja enamorada que intenta levantarse el hábito.

Meceyni Montero

Son 22 meses los que lleva en el Buen Pastor desde el día en que agentes de la Policía la sorprendieron con 6 kilos de heroína. Fue el 16 de enero de 2012 cuando no le permitieron abordar su vuelo hacia Madrid, España. 10 años fue la condena impuesta al no aceptar cargos. 

Nacida hace 24 años en Santo Domingo, República Dominicana, sin hijos y todavía soltera, ingresó automáticamente al grupo de teatro de la prisión tras quedar de virreina en el reinado del año pasado. Desde pequeña le encantaba el arte dramático. “Actuar en la cárcel es una condena menos”, manifiesta Meceyni al extrañar a su familia, que hasta el día de hoy no ha viajado a Colombia a visitarla. Hoy interpreta dos papeles, el de una criada y el de una mujer en estado de gestación.

Teresa Aparicio

Hace 51 años nació en Madrid, España. Sin embargo desde septiembre de 2011 permanece entre su celda y el salón donde ensaya sus papeles. Cayó en Eldorado cuando se encontraba al lado de su hija a bordo de un avión con destino a su país, de donde había llegado para hacer conexión con la ciudad de Cartagena y allí pasar unas vacaciones mientras le alistaban la ‘encomienda’, una maleta con 2 kilos de cocaína.

Acudió al casting para salirse por un momento del encierro y se quedó gracias a su talento. “Es lo único que me hace sentir libre”, dice Teresa quien fue condenada a 6 años de prisión. Su familia, conformada por su segundo esposo desde hace 25 años, sus dos hijos varones y la niña que la acompañaba, la han visto actuar a través de internet. Aparte de repasar sus papeles, entre ellos el de Yulieth, en la obra más reciente, también quema su tiempo de condena haciendo labores de aseo.

Mercedes Cuenca

Es de las más experimentadas del grupo. Con 50 años de edad y 17 meses en prisión, ‘Merche’ como la llaman de cariño, ha hecho teatro desde su adolescencia. Hace parte de la segunda tanda de escogidas, pues ingresó para reemplazar a una interna que por medidas de seguridad tuvo que ser trasladada de cárcel.

En un comienzo la española no estaba interesada en actuar ya que su prioridad era la de buscar rebaja a su condena de cuatro años y tres meses de prisión mediante otro tipo de oficios. Fue capturada en Eldorado con un kilo de cocaína.

Johana Bahamón fue quien descubrió su talento y la convenció. Hoy piensa hasta en llevar la obra a su país apenas salga de la cárcel y logre reencontrarse con su esposo africano y sus tres hijos, quienes según comunicaciones, sueñan con verla interpretando el papel de madre superiora en ‘Cuadros de amor y humor, al fresco’, de José Luis Alonso de los Santos.
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