Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2015/09/26 22:00

Peligro electoral en Providencia

Las elecciones tienen enfrentados a los habitantes de la isla, porque uno tiene un pasado no muy claro y el otro tiene el apoyo de varios políticos cuestionados.

Varias voces le han pedido al gobierno, sin éxito, que escuche las denuncias que hay en torno a las actuales elecciones. Foto: Juan Carlos Sierra

Cuando los puritanos ingleses llegaron a Providencia en 1629 a bordo del Seaflower huyendo de las guerras religiosas, según cuenta la historia, encontraron una isla solitaria de suaves colinas rodeada de un mar de siete colores. Con el paso de los años se establecieron y sembraron tabaco, caña de azúcar, índigo y algodón que comerciaban en las otras islas.

Providencia, por su posición estratégica en las rutas del Caribe, era puerto obligado de las embarcaciones de comerciantes, piratas y contrabandistas franceses, holandeses e ingleses que llegaban allí a abastecerse. Gracias a esas actividades comerciales en la isla se formó una sociedad pluriétnica. A pesar de estar en el mar Caribe, lugar apetecido por las grandes potencias europeas, Providencia fue un sitio pacífico.

Ese paraíso se mantuvo intacto hasta comienzos de los años noventa cuando los narcotraficantes encontraron allí, no solo una escala, sino a grandes navegantes, herederos de comerciantes y piratas. Comenzaron a reclutarlos para llevar desde el golfo de Morrosquillo, el parque Tayrona o la península de La Guajira lanchas y barcos cargados de cocaína a Nicaragua, México, Puerto Rico, Bahamas y hasta la Florida.

Desde que el narcotráfico puso sus garras sobre esta isla, de tan solo 17 kilómetros cuadrados y habitada por unas 6.000 personas, la vida ya no es tan tranquila, más aún desde que comenzó la actual campaña por la Alcaldía de Providencia, en la que se enfrentan el comerciante Bernardo Bent Williams y el antropólogo Mark Taylor Archbold.

Bent, conocido como Masco, tiene un pasado no muy claro. Fue capturado en 2002 en Cali cuando cayó un cargamento de drogas, pero fue puesto en libertad. Según El Tiempo, hace algunos años le iniciaron un proceso de extinción de dominio de algunas propiedades que tenía en compañía de sus hermanos, quienes fueron extraditados por narcotráfico y no pudieron comprobar la forma como las adquirieron. En 2006, el DAS lo relacionó con un cargamento de cocaína y algunas fuentes dicen que tiene negocios poco claros en las islas y Panamá, pero no tiene ningún proceso penal abierto. Bent se inscribió por firmas, ya que no recibió el aval de ningún partido, y viene de ser concejal de Providencia.

Al otro lado, está el antropólogo Mark Taylor Archbold, quien tiene dos hermanos extraditados a comienzos de 2000 por narcotráfico a Florida, donde cumplieron una condena. Mark fue candidato por el Partido Liberal en las elecciones de 2011 y perdió por solo dos votos. Ahora, tiene el aval de los partidos Verde y Conservador.

Taylor tiene el respaldo de Julio Gallardo Archbold, quien lleva más de 20 años como representante a la Cámara por San Andrés y es el gamonal de las islas. También por el alcalde de Providencia, Arturo Robinson Dawking, quien no escapa a la maldición de familiares y amigos involucrados en el negocio del transporte de drogas. Su socio en la empresa Marítima Rico Mar, Yuly Howard, fue extraditado. También fue deportado hace pocos días a Estados Unidos Gustavo Robinson Guardo, padre del secretario de desarrollo social, Fauzy Robinson Brown, cuya esposa es hermana de la esposa del alcalde. Se dice que la sede principal de la campaña de Taylor es propiedad de la familia Robinson Guardo.

Pese a esto, los mayores cuestionamientos dentro de la isla están sobre Bent Williams. Varias personas entrevistadas por SEMANA advirtieron que desde que se retiró del Concejo está invirtiendo grandes sumas para asegurar la Alcaldía. Algunos afirmaron que llegó a pagar entre 100.000 y 150.000 pesos por firma para avalar su campaña y que desde hace tiempo viene “ayudándoles a muchos con tiquetes, gastos médicos, comida, bloques y materiales para hacer sus casas. Con esa especie de mecenazgo ha tratado de ‘amarrar’ votantes. Incluso a algunos ha llegado a intimidar, diciendo que si no votan por él, les va a tumbar las casas o los va a perseguir una vez sea alcalde”. Incluso, en su página de Facebook ha publicado fotos repartiendo anchetas a isleños de la tercera edad.

A esto se suman las dudas que genera su propuesta de retirar a la Policía de la isla si llega a ganar en los comicios del 25 de octubre.

Si bien periodistas y abogados sanandresanos consultados por esta revista dicen que tener parientes señalados o condenados por narcotráfico podría ser un impedimento moral pero no una inhabilidad legal, es claro que se requiere con urgencia que las autoridades en Bogotá revisen las denuncias y comentarios que hay en torno a la campaña, especialmente porque Providencia es una isla fundamental frente a las diferencias con Nicaragua y sitio clave para la lucha contra el narcotráfico y el contrabando.

En juego está que Providencia tenga un alcalde que trabaje de la mano con el gobierno para crear oportunidades económicas y sociales para toda la población, especialmente para los jóvenes, que siguen viendo en el narcotráfico una forma de progreso. Pero, sobre todo, alguien que sea capaz de hacer que el gobierno obligue a la Policía y al Ejército a perseguir a narcotraficantes y delincuentes que se campean en un municipio tan pequeño sin que nada les pase.

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