Sábado, 21 de enero de 2017

| 2010/05/12 00:00

'Jalón de orejas' a la Contraloría por exceso de contratos

En 2006 tenía 179 personas trabajando por prestación de servicios y en 2009 ya eran 1.003. El organismo de control argumenta que el número de entidades que debe vigilar se incrementó y necesitaba más personal.

'Jalón de orejas' a la Contraloría por exceso de contratos

Si la Contraloría General de la República (CGR) sigue ampliando su personal con contrataciones por prestación de servicios, puede llegar a tener una nómina paralela, algo que está prohibido. A esta conclusión llegó la Auditoría General de la República, el ente encargado de hacerle vigilancia fiscal a las contralorías del país.

De acuerdo con los reportes, en 2006 la CGR tenía 179 contratos por 3.704 millones de pesos. Cada año fueron subiendo las cantidades y a diciembre de 2009 ya había 1.003 contratos, por 18.247 millones de pesos. (Lea el informe de la Auditoría)
 
“Ello podría entonces configurar el traslado de la función pública de control a particulares contratistas”, advirtió la Auditoría. También llamó la atención sobre el carácter permanente que tienen algunos de esos cargos que, si siguen así, podrían terminar convirtiéndose en una nómina paralela.

La nómina paralela se da cuando una institución pública contrata personas externas por prestación de servicios para cumplir funciones cuyos responsables deberían ser personas con un contrato laboral formal. Las nóminas paralelas son calificadas por el Código Único Disciplinario como una “falta gravísima”, que es castigada hasta con la destitución y la inhabilidad permanente del funcionario responsable.

La revisión de estos contratos se inició a raíz de la publicación del artículo ‘¿Quién controla al Contralor?’, en la revista Cambio, el 17 de septiembre del año pasado. 
 
En él, se denunciaba la masiva contratación que se estaba presentando en aquel organismo de control. “Cambio constató en la Dirección de Recursos Físicos de la entidad, que en el primer semestre de 2009 se firmaron 508 contratos por 12.320 millones de pesos para la ejecución de tareas que realizan funcionarios de planta o que son innecesarias”, denunció la revista en su momento.

“En la Contraloría no sólo se ha vuelto costumbre realizar contratos de prestación de servicios con propósitos similares a los que cumplen funcionarios de planta, sino también los contratos con objetos confusos de difícil seguimiento”, se lee en el artículo de Cambio, que trae además ejemplos de varios contratos que hizo aquel ente con particulares.

Pocos días después de la publicación, la Auditoría abrió una investigación y encontró el incremento del número de personas contratadas por prestación de servicios. Esta modalidad de contratación es excepcional y temporal. Pero al ver que los contratistas estaban desarrollando labores que se consideran misión de la Contraloría, declaró el riesgo de caer en una nómina paralela si estos contratos se prolongan en el tiempo.

La Contraloría justifica el incremento de las contrataciones en que el organismo no tiene capacidad para vigilar las 1.104 entidades que le exigen las leyes. La CGR tiene que controlar 930 entidades territoriales que ejecutan recursos del sistema general de participaciones, 76 entidades territoriales que ejecutan dineros de las regalías, 54 cajas de compensación, 38 EPS y seis fondos de pensiones.

La Auditoría comprendió en su informe que el número de entidades vigiladas por la Contraloría se incrementó en 30,83 por ciento después de órdenes impartidas en decisiones judiciales. Para atender ese incremento, fue necesario contratar a más personas.

Sin embargo, la Auditoría considera que “la decisión de la Contraloría General de la República de seguir atendiendo la necesidad de ejecutar el proyecto de ampliación de cobertura a través de esta contratación por prestación de servicios constituye un riesgo para la entidad y el patrimonio público, en tanto que es fundamental que se garantice la
cobertura de la CGR a futuro”.

Sí hay plata

En sus análisis, la Auditoría encontró que, además, la Contraloría sí tiene plata y vacantes para contratar funcionarios de planta que se dediquen a cumplir las tareas de vigilancia.

En 2009, la entidad recibió un presupuesto de más de 211.000 millones de pesos solamente para gastos de personal. Y entre enero y agosto de ese año, tenía 313 vacantes que no fueron ocupadas.

Además, las cuentas presentadas por la Contraloría sobre la ejecución de su presupuesto el año pasado le permitieron concluir que había recursos suficientes para financiar los gastos de personal necesarios para cumplir las tareas.

Pero acudieron a los contratos de prestación de servicios antes de llenar las vacantes. El procedimiento de la contratación que describe la Auditoría en su informe es así:

Los jefes de las dependencias le solicitan al vicecontralor la cantidad de personas que necesitan y qué perfiles deben tener y, en algunos casos, especifican su salario.

El hallazgo de la Auditoría es que “en las comunicaciones de las dependencias, no se
explican las razones del número de personas requeridas ni de su perfil, y cuando
sugieren la remuneración, no explican el origen de su cuantificación”.

Para hacer estos contratos no se necesita hacer un proceso público para recibir varias ofertas y escoger la que se considere más conveniente. Pero esto “no significa que la selección sea abiertamente discrecional, ya que el deber de elegir la oferta más favorable implica que la entidad, con base en valoraciones y estudios previos, defina condiciones de idoneidad y experiencia de un contratista directamente relacionadas con el área que lo requiera”, concluyó la Auditoría después de analizar los contratos.

Al final, el organismo de control dice que no encontró responsabilidades penales y recomendó que se corrija la masiva contratación este año. “De no encontrar la CGR una
solución definitiva en el corto plazo, es decir, durante la vigencia 2010, se puede
incurrir en esa situación de contratistas de forma permanente, en una especie de
‘nómina paralela’”, fue el veredicto.

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