Martes, 6 de diciembre de 2016

| 2016/02/11 21:07

El proyecto inmobiliario que enreda a José Blackburn

Una mujer le reclama los dineros de su pensión que fueron invertidos en la construcción del edificio 33 Art Center, cuya obra no despega.

Pese a contar con licencia de construcción desde el 2 de julio del 2013, el proyecto no ha iniciado obra alguna. Foto: Archivo particular

Parte de los ahorros con los que la periodista Iris Riquelme esperaba pasar tranquila sus años de vejez ya no los tiene consigo. Ella los siente en riesgo, luego de que en el 2014 decidió invertirlos en un proyecto inmobiliario por invitación del exsenador José Blackburn, a quien –para entonces– sentía como un amigo cercano.

Hace poco más de dos años, Riquelme firmó un “contrato de compraventa de derechos fiduciarios” en el que las sociedades Arco Consultoría & Construcción-J. Felipe Ardila V. & Cía. S. A. S. y José Blackburn Asociados S. en C. se comprometen a promover y desarrollar el proyecto inmobiliario 33 Art Center, que se proyecta levantar en tres predios ubicados en la avenida Caracas con calle 33, centro de Bogotá.

Como parte del compromiso, la mujer invirtió un total de 200 millones de pesos. En principio, en mayo de ese año, 117 millones de pesos fueron transferidos de su fondo de pensiones voluntarias en Old Mutual hacia la cuenta del exparlamentario en el banco BBVA. Unos tres millones de pesos adicionales en efectivo fueron entregados por Iris a Blackburn, según le contó ella a Semana.com.

Adicionalmente, en el mes de junio, otros 80 millones de pesos fueron consignados por la comunicadora –en dos transacciones– a la cuenta de la firma J. Felipe Ardila V. & Cía S. A. S., indican comprobantes conocidos por este portal.

Pese a contar con licencia de construcción desde el 2 de julio del 2013, el proyecto no ha iniciado obra alguna. Riquelme señaló a este portal que Blackburn le habría afirmado que la edificación se demoraría aproximadamente entre un año y un año y medio. Pero comenzó a pasar el tiempo sin ver que se hiciera algo en el terreno donde hoy funciona un parqueadero.

“Acudí a su oficina, en donde él me reiteró que el proyecto iba muy bien y su financiación estaba totalmente garantizada, a lo cual le dije que yo no le veía futuro a dicha obra y que necesitaba el reembolso de mi dinero con sus respectivos intereses, pues necesitaba cubrir mis obligaciones. Soy una persona de la tercera edad, con muchos problemas de salud y sin pensión alguna”, añadió.

Su abogado, José Ángel Fonseca, manifestó a Semana.com que el excongresista se habría “aprovechado del vínculo de amistad” y que, en su opinión, se pudo haber configurado una “estafa”.

Añadió que no es posible acudir ante la justicia dado que el contrato firmado por Iris tiene una cláusula que obliga a que cualquier diferencia deba ser dirimida ante un tribunal de arbitramento ante la Cámara de Comercio de Bogotá. “Esa instancia es onerosa. En este caso podría costar unos 15 millones de pesos con los que no cuenta mi cliente”.

Blackburn se defiende

Blackburn, actual miembro de la junta directiva de la Cámara de Comercio de Bogotá, es recordado por haber sido presidente del Congreso y cofundador del Nuevo Liberalismo junto con Luis Carlos Galán. Hace un año, su familia fue noticia por la sensible pérdida de su hijo Andrés Felipe.

El antiguo político, devenido en empresario, también ha vivido episodios polémicos, como el proceso que se abrió en su contra en 1994 en la Corte Suprema por –supuestamente– haber maltratado a una exreina de belleza, y el escándalo que suscitó su paso como presidente de la entonces estatal Telecom, por lo que entonces la prensa denominó la “feria de contratos”.

En declaraciones a Semana.com, Blackburn aceptó que el proyecto no ha logrado, a casi dos años y medio de obtener licencia de construcción, el punto de equilibrio. “Ella tiene garantizado su dinero con los tres lotes con los que cuenta el proyecto, que casi han duplicado su valor”, manifestó, al aclarar que en esas condiciones no ha sido posible emprender la obra.

El exsenador consideró que “no es irregular” que los dineros se hayan recibido por fuera de la fiducia que se estila en este tipo de proyectos, como ocurrió en este caso. Ello, pese a que en el contrato se señala que los recursos para el cierre financiero se deben depositar efectivamente en “cuentas distintas a la de los inversionistas correspondientes para garantizar su destinación exclusiva” a la obra.

El exsenador también señaló que ha ofrecido en varias ocasiones un arreglo directo y extrajudicial –a lo que estaría obligado contractualmente– a Riquelme, consistente en la recompra de sus derechos, para lo que requiere que ella firme los documentos de ingreso a la fiducia, con lo que podría gestionar una línea de crédito y regresarle así sus recursos.

¿Por qué un crédito? Según una comunicación de la gerencia de 33 Art Center, dirigida a Iris en mayo del 2015, el dinero se empleó “para el pago de obligaciones relacionadas con los lotes”, así como plantea que “no existe ningún compromiso de fecha específica para la devolución o recompra de los derechos fiduciarios”.

“En este momento, el proyecto no cuenta con los recursos financieros disponibles ni se encuentra previsto en el flujo de caja para (sic) plantear la recompra de los derechos fiduciarios y pago de intereses de forma inmediata hasta que se disponga de un cierre financiero del mismo”, añade la misiva.

Actualmente, según Blackburn, el proyecto se encuentra en “proceso de reestructuración”, a la espera de poder lograr el punto de equilibrio, “algo normal en una obra de esta magnitud”. Si bien no quiso entrar en detalles acerca de la construcción, la valla de la obra indica que tendrá una altura de 34 pisos y su uso será de “servicios turísticos y complementarios, escala metropolitana y comercio zonal”.

Pese a los ofrecimientos de los que habla el exlegislador, Iris señaló que él le “fijó varias fechas (mayo, junio y julio de este año 2015) para la devolución del dinero e intereses, cosa que no ha sucedido, y ha inventado, en cada oportunidad, mil disculpas o haciéndose negar (…) Abusó de amistad y buena fe proferidas hacia él a lo largo de muchos años”.

Por lo pronto, Blackburn dice mantenerse dispuesto a arreglar esta situación. Lo cierto es que si bien cualquier proyecto está expuesto a este tipo de vaivenes en medio del cambiante mercado inmobiliario –y así deben entenderlo sus inversionistas–, en este caso, contrario a lo que dice el dicho, la confianza mató a seguro. Una relación de años se rompió e Iris, lo único que quiere, es el regreso de su dinero y salir del negocio que le planteó quien consideró su amigo.

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