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| 12/4/2013 12:00:00 AM

Capturan al hombre acusado del despojo en Urabá

Se trata de José Vicente Cantero Ibáñez ganadero al que se le señala de apropiarse de 7.000 hectáreas.

Tres personas que aparentemente participaron en los planes de despojo de tierras en Urabá fueron capturadas en una operación conjunta del CTI, la Fiscalía y la Policía. Los detenidos, que son José Vicente Cantero Ibáñez, Fabián Darley Roldán Villa y Ledys Sierra Flórez. Serán procesados por desplazamiento forzado y concierto para delinquir.

Las capturas se hicieron en Macondo, en la frontera de los departamentos de Chocó y Antioquia.
Los tres capturados participaron en la estrategia diseñada por narcotraficantes, ganaderos y paramilitares para quedarse con 7.000 mil hectáreas de tierras en esa región, según las investigaciones de la Fiscalía. Los predios despojados pertenecían a 94 personas integrantes de 14 familias. Sus desplazamientos se dieron entre 1996 y 1998.

“Lo más importante fue haber develado ese plan criminal que se gestó en Urabá entre narcotraficantes, ganaderos y paramilitares para apropiarse de estos territorios. Por una parte había dineros lícitos de ganaderos, también ilícitos de narcotraficantes y paramilitares”, explicó Alejandro Ramelli, director de la Unidad Nacional de Análisis y Contextos (UNAC).

El caso llegó a la Fiscalía gracias a las denuncias de una de las víctimas, Gildardo Padilla, quien fue asesinado después de denunciar.

Pero la muerte de Padilla no ha sido el único episodio violento en este proceso de reclamación. Al contrario, la violencia contra los reclamantes de tierras no ha dado tregua. Otros que se han atrevido a denunciar han sido blanco de intimidaciones.

Hace unos meses, llegó a la oficina de la organización Tierra y Vida en Apartadó un panfleto con amenazas directas, con nombres y apellidos, contra dos líderes.

“Los de Tierra y Vida en Apartadó Carlos Páez y el tal Manuel Mercado, que si las tierras de Nuevo Oriente, Blanquicet y Macondo las quitan es por ustedes que son los que instruyen a los montañeros esos, que denuncien y denuncien. De tal modo que ustedes tendrán que mantener esos H.P escoltas siempre detrás del jopo de ustedes para que no les quiebren el culo. A ustedes que están liderando su maricada y Manuel Mercado que los siga llevando a las unidades, que ya sabemos que él está más fácil, no lo hemos tocado todavía, pero espere nuestra contundente reacción hacia ustedes perros H.P. porque tierra van a tener, pero tres metros encima de ustedes H.P.”, dice el panfleto.

Otro episodio ocurrió el 5 de junio, a la entrada del evento ‘Proyecto víctimas’, que organizó la Revista SEMANA. En el lobby del auditorio de la universidad Jorge Tadeo Lozano, alguien exhibió un afiche con las fotos de Carmen Palencia, líder de Tierra y Vida, y del abogado Gerardo Vega, de la fundación Forjando Futuros. Allí los señalan de ser los responsables del despojo en Urabá. Actualmente ellos son quienes lideran el retorno a esa región.

Pocos días antes de aquellos extraños episodios (el del panfleto y el del afiche) había llegado a la Unidad de Restitución de Tierras el expediente que podría explicar por qué volvieron las intimidaciones.

La documentación llegó a aquella oficina del gobierno el pasado 14 de junio y allí se encuentran detalles de cómo fueron arrebatadas aquellas tierras en Turbo, Mutatá y Chigorodó. Los predios están en las veredas Nuevo Oriente, Blanquicet y Macondo, las mismas que se mencionan en el panfleto con las amenazas contra Carlos Páez, desplazado de esa zona, y Manuel Mercado.

Ellos dos eran los guías de topógrafos que fueron a hacer levantamientos en el terreno. Su labor era identificar las extensiones de las tierras despojadas, que están a punto de ser devueltas a quienes tuvieron que huir.

El expediente cuenta en detalle que el desplazamiento se inició en 1996. Ese año, 40 fusileros del bloque Bananero de las autodefensas, al mando de Raúl Hasbún, alias ‘Pedro Bonito’, llegaron con el pretexto de sacar a los guerrilleros de la zona.

Pero el espíritu antisubversivo desbordó sus intenciones. Everth Veloza, alias H.H, otro jefe paramilitar, describió a su manera lo que pasó. “Entré a la lucha antisubversiva convencido de que había que acabar con el comunismo armado, pero resulta que había muchos intereses, de otras personas, que eran las tierras”, dijo en una declaración en Justicia y Paz.

Como en el resto de Urabá, el despojo en estos casos se dio cuando hombres armados llegaron a las casas de los campesinos. Llevaban listas donde aparecían nombres de personas que supuestamente eran colaboradoras de la guerrilla. Les ofrecieron precios irrisorios para comprar las fincas. A quien se negaba le decían: “Me vende usted o le compro a la viuda”. Todos vendieron por lo poco que les dieron y se fueron.
 
Quienes compraban eran comisionistas que conocían las riquezas de la tierra para la ganadería y cultivos agroindustriales.
 
En el expediente aparece una denuncia sobre una reunión que se dio el pasado abril en Chigorodó, donde estuvo, entre otros ganaderos, José Vicente Cantero. Según la denuncia, en la reunión se dijo que “hay que sacar a Gerardo Vega del medio porque es la persona que está moviendo e impidiendo que se continúen los desalojos, es quien está impulsando también la realización de los levantamientos topográficos en la zona…”.

Cantero aparece nombrado en una carta enviada a la Fiscalía en el 2010 por el exministro de Agricultura Juan Camilo Restrepo y el vicepresidente Angelino Garzón.

En ella dan nombres puntuales de personas involucradas en los desplazamientos de Urabá y textualmente se lee: “En la región de Blanquiceth, en Turbo, José Vicente Cantero ha sido sindicado y denunciado en múltiples ocasiones por las víctimas como perteneciente al paramilitarismo y por haberse apropiado de tierras despojadas de manera violenta y fraudulenta. Juan Jiménez Vertel fue asesinado cuando adelantaba litigios judiciales en su contra. A Cantero igualmente se le vincula con la autoría intelectual del homicidio de Benigno Gil Valencia, según las víctimas”.

Las investigaciones judiciales están dándoles la razón a las denuncias que se han hecho y ya encontraron suficientes motivos para detener a Cantero.
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