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| 6/25/2015 10:30:00 PM

El hombre que puso de acuerdo a Santos, Uribe y Ordóñez

José Miguel Vivanco lleva desde 1994 monitoreando las violaciones a los Derechos Humanos en el continente y ha hecho coincidir a gobernantes de izquierda y de derecha.

No es frecuente poner de acuerdo a históricos contradictores. Pero, en la política, los milagros existen. Esta semana, el presidente Juan Manuel Santos, el expresidente Álvaro Uribe, el procurador general Alejandro Ordóñez, a quienes parecía difícil poner de acuerdo, coincidieron por primera vez en mucho tiempo. El santo que hizo el milagro: el chileno José Miguel Vivanco.

Abogado de la Universidad de Chile y actual director para las Américas de la prestigiosa ONG Human Rights Watch, Vivanco se ha convertido en la piedra en el zapato para muchos gobiernos latinoamericanos, sin importar su talante, tanto de izquierda como de derecha.

Sus informes sobre la situación de Derechos Humanos en el continente siempre generan las más duras reacciones. Rechazo unánime, desde Fidel Castro, en Cuba, pasando por Hugo Chávez y Nicolás Maduro, en Venezuela. Rafael Correa en Ecuador, y hasta su compatriota José Miguel Insulza, secretario de la OEA. Y por supuesto, en Colombia, el expresidente Álvaro Uribe quien en el 2008, el mismo año en que Vivanco fue expulsado por Chávez de Venezuela, se refirió al director de la HRW como una persona a la que “ya se le perdió el respeto”.

Aunque Vivanco ha tenido mejor relación con el presidente Juan Manuel Santos, el más reciente informe de la ONG generó la más fuerte reacción del mandatario colombiano. El miércoles, Santos rechazó tajantemente el informe en el que la HRW cuestionó la responsabilidad de altos mandos de la cúpula militar, como los generales Jaime Lasprila (comandante del Ejército) y Juan Pablo Rodríguez (comandante de las Fuerzas Militares), en falsos positivos que se denunciaron cuando estos eran comandantes de Brigadas.  

En tono algo despectivo, Santos no mencionó a la HRW, sólo se refirió a que algunas ONG tienen como deporte presentar acusaciones sin ningún fundamento. “Defenderé la legitimidad de la Fuerzas Militares hasta la tumba”.   

Como el informe también salpicó al general Mario Montoya con falsos positivos, Álvaro Uribe defendió a quien fuera el comandante del Ejército en su segundo gobierno. Criticó que la justicia nunca haya tenido en cuenta la hipótesis de la presunta vinculación de varios de los jóvenes asesinados en Soacha en actividades ilegales, pese a que algunas madres de esos asesinados le habrían confesado los hechos al exmandatario. “Algunos pretenden poner a nuestras Fuerzas Armadas democráticas al nivel de terroristas o de Ejércitos matones de dictaduras”.

El procurador Ordóñez también reaccionó contra Vivanco. “Desconoce el ordenamiento jurídico, ignora el derecho disciplinario, ignora las normas”.

Hubo un detalle: ni Santos, ni Uribe, ni el procurador se refirieron directamente a Vivanco. Sólo mencionaron la expresión “esa ONG”. Hasta en ese simple detalle parecieron ponerse de acuerdo.

Vivanco cuestionó tanto la reforma al fuero militar como el marco para la paz. Siempre con el argumento de la posible impunidad para graves violaciones de derechos humanos. Incluso, sus críticas al marco para la paz fueron secundadas por Álvaro Uribe.

Por eso, desde 1994, año en que fue encargado de la HRW para las Américas, Vivanco puede ser el hombre más incómodo y rechazado en el continente. Pero también el único capaz de poner en algo de acuerdo a Fidel Castro, Hugo Chávez, Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos, Alejandro Ordóñez.  
 
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