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| 6/1/2016 2:37:00 PM

Santos se sentó a manteles con el viejo PIN

El presidente Santos invitó a los congresistas de Opción Ciudadana a la Casa de Nariño para hablar de paz. Primera vez que los dirigentes de este partido entran a la sede de gobierno.

El extinto Partido de Integración Nacional –PIN- tiene ganado un sitio en la historia reciente de la política nacional. No por las banderas sociales que haya decidido enarbolar en escenarios como el Congreso, Asambleas, concejos y hasta administraciones locales. Más bien se le recuerda como el paraguas que encontraron muchos dirigentes cuestionados por la parapolítica o el narcotráfico.

No en vano, entre los fundadores del PIN se encontraban los grupos políticos de Luis Gilberto ‘el tuerto’ Gil, quien pagó varios años de prisión por nexos con grupos paramilitares, el del exgobernador Hugo Aguilar, también condenado por parapolítica, y el negro Juan Carlos Martínez, exsenador quien está en la cárcel por narcotráfico.

El estigma a esta organización política fue evidente en el año 2010. En las presidenciales, ninguno de los candidatos aceptó el apoyo de este grupo que contabilizaba por todo el país un caudal nada despreciable, cercano al millón de votos.

En ese entones, al candidato de ‘la U’, Juan Manuel Santos, se le preguntó públicamente si aceptaría el respaldo, y fueron muchos los pronunciamientos en los que dejó claro que no buscaría alianzas con ellos, e incluso dijo que prefería perder las elecciones antes que buscar su respaldo electoral.

Durante su primer gobierno, Santos tuvo en el PIN a un comodín para hacer mayoría en el Congreso, y muchos proyectos de ley fueron ‘salvados’ por los votos de integrantes de este partido. Y aunque esta colectividad fue fiel al presidente, el gobierno los trataba como de segundo nivel. En público los rechazaba, pero en privado los consentía.

El PIN se transformó en el 2014 en Opción Ciudadana. Pese a ese cambio de rótulo, el partido seguía cargando con estigma de su pasado, más aún porque entre sus congresistas había familiares de quienes habían sido condenados, incluso por graves delitos.
 
Algunos senadores como Teresita García y Julio Guerra se la jugaron por la reelección de Santos. Un respaldo que los dirigentes de Opción Ciudadana esperaban que se tradujera en un mejor trato por parte del gobierno.

Pero en las pasadas elecciones de 2015, un polémico personaje, Yahir Acuña, apareció en busca de un aval con el que aspirar por la gobernación de Sucre, la cual disputó teniendo como candidata a su esposa Milene Jarava. Acuña no solo obtuvo un aval de Opción Ciudadana sino que alcanzó cargos directivos de la organización.

Con el voto del viejo PIN fueron aprobados proyectos determinantes para el gobierno, por ejemplo el del plebiscito por la paz, el acto legislativo para la paz. Pese a ello ni siquiera son considerados como parte de la Unidad Nacional.

El martes, al medio día, el presidente Juan Manuel Santos les abrió las puertas de la Casa de Nariño a los congresistas de este partido. Era la primera vez que entraban a la sede del gobierno como bancada.

Los temas que Santos trató con Opción Ciudadana no fueron distintos a los que ha venido tratando, desde hace cinco semanas, con los congresistas de los otros partidos que integran la llamada coalición de la Unidad para la paz: la aprobación del blindaje de los acuerdos y la perspectiva de una campaña política por el plebiscito por la paz. Los congresistas de Opción Ciudadana reiteraron su respaldo, pero pidieron que se acompañe con inversión en los municipios.

Los dos representantes a la Cámara Candelaria Rojas y José Carlos Mizger, se les vio por la puerta de la Casa de Nariño, pero no se les autorizó el ingreso. No habían sido invitados. Ellos hacen parte del grupo cercano al excongresista Yahir Acuña. En la reunión la senadora Doris Vega, le manifestó su molestia al mandatario por este episodio, Santos ofreció disculpas. Pero se interpretó como un desplante a Yahir.

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