Domingo, 22 de enero de 2017

| 1998/03/30 00:00

JUEGOS DE MANOS

Ante el temor de un fraude en las próximas elecciones SEMANA explica los trucos más utilizados para burlar los controles electorales.

JUEGOS DE MANOS

Nunca como en estas elecciones se han prendido tantas alarmas en el sistema electoral. La Registraduría quiere numerar todos los tarjetones y registrar la serie que le entrega a cada mesa; obligar a los jurados y testigos a cubrir en forma de X, con una cinta, los tarjetones depositados en urnas que no estén marcados, e incluso ha considerado la posibilidad de enviar expertos en huellas digitales a departamentos como La Guajira, para que ayuden a controlar el proceso electoral. Con estas medidas, que pueden sonar a caprichos o locuras en un país donde el miedo y las distancias a veces impiden votar, las autoridades quieren evitar los engaños diseñados para comprar votos y coartar la independencia que se pretendió con la implantación del tarjetón.
Si bien es cierto que este mecanismo, comparado con la tinta, ha ayudado a crear una cultura electoral más transparente, también lo es que el 'ingenio' de los colombianos siempre encuentra la forma de hacer trampa. Lo más grave es que la mayoría de los fraudes, posibles gracias a la complicidad de funcionarios de la Registraduría o de los jueces y testigos electorales, pueden ser definitivos a la hora de una elección presidencial muy reñida o de ganar una curul en el Congreso por cociente electoral. Esto es tan cierto que varias de las campañas presidenciales advierten sobre un posible fraude en las elecciones de mayo. Como sostuvo un miembro de la de Andrés Pastrana,"estamos conscientes de que la posibilidad de fraude es real", y es por eso que esperan capacitar a 65.000 personas para tener un jurado en cada mesa de votación del país y montar una especie de registraduría paralela con una red de computadores.De hecho, en las pasadas elecciones de alcaldes y gobernadores varios políticos denunciaron la clonación de cédulas y muchas personas no alcanzaron a sufragar por falta de tiempo. Expertos en procesos electorales sostienen que esto se debió más a una operación tortuga que a fallas en el procedimiento para votar.
Como sostiene el registrador nacional, Jaime Calderón Brugés, "la conducta electoral se ha degradado en el país". Los trajinados en política, las campañas y la propia Registraduría conocen de sobra los trucos utilizados para comprar votos aun en elecciones con tarjetón. Están tan difundidos que hasta los han bautizado, y van desde lo que se conoce como 'carrusel', hasta la más elemental y burda compra de jurados en las mesas de votación. Los siguientes son algunos de ellos .
El carrusel
Es una de las formas más conocidas para comprar votos. El votante ingresa a la fila con un tarjetón ya marcado por un candidato específico. En la mesa recibe el tarjetón nuevo, deposita en la urna el que lleva marcado y al salir entrega el tarjetón sin marcar a una persona que le paga por el voto. Ese tarjetón se le entrega nuevamente marcado a otra persona y así sucesivamente. Para evitar esta práctica, la Registraduría quiere numerar los tarjetones y controlar la serie que le adjudica a cada mesa, de tal forma que pueda revisar si aparecen tarjetones de una serie en mesas que corresponden a otra.
La urna preñada
Como los trucos viejos y conocidos de los magos, algunas urnas llegan a las mesas de votación con doble fondo. Allí van guardados algunos votos marcados por un candidato específico. Cuando llega la hora del conteo, se destapa toda la urna y aparecen más votos. La norma electoral establece que si en una mesa aparecen más sufragios que votantes, los votos que sobran se deben destruir. Así, en las cuentas finales, mientras ingresan por ejemplo 10 votos camuflados a favor de un mismo candidato, luego se destruyen 10 al azar. La Registraduría sostiene que esta práctica, muy generalizada cuando se utilizaban tinta y papeletas, ya no se lleva a cabo o por lo menos es muy difícil que se presente, porque las urnas se arman frente a los jurados en la propia mesa de votación.
Operación tortuga
Las prácticas más elementales también entran en juego a la hora de ganar ilegalmente. En ocasiones, los políticos envían a sus copartidarios a demorar la votación en lugares donde saben que su contrincante es ganador, y en otras oportunidades invitan a sus seguidores a votar muy temprano para garantizar que sus adeptos cumplan con el deber y después se dedican a demorar la fila para que los seguidores de los otros candidatos no alcancen a sufragar.
La compra
Siempre se ha hablado en el país de la compra de votos, pero desde que se estableció el tarjetón ha aumentado la compra de jurados, mesas y testigos. En ocasiones se llega incluso a cambiar la urna completa por una con más votos a favor del candidato que pagó. Los jurados y testigos están obligados a dejar constancia de cualquier irregularidad en las actas de escrutinio, pero una vez comprados, su trabajo consiste pasar por alto cualquier anomalía.
Cheques en blanco
Algunos tarjetones son depositados en las urnas sin ninguna marcación, porque los electores olvidan marcar la casilla 'voto en blanco'. A partir de ese momento, esos tarjetones se convierten en cheques en blanco, girados a favor del candidato que haya comprado jurados en las mesas de votación. Aunque a veces se utilizan para marcarlos a favor de algún candidato, otras se anulan para disminuir el número total de votos efectivos y así reducir el cociente electoral. Esta reducción no es muy útil a la hora de elegir presidente, pero puede ser definitiva para darle una curul más a un aspirante al Congreso, en la cual la relación entre el número total de votos y los obtenidos puede definir si gana o pierde un renglón de su lista. Para evitar que esto suceda, la Registraduría quiere obligar a los jurados a marcar en forma de 'X', con una cinta, los tarjetones que no estén marcados para evitar su reutilización.
El lápiz fantasma
En el momento de contar los votos, algún miembro de la mesa de votación tiene en sus manos la punta de un lápiz y marca otra casilla sobre los tarjetones a favor del enemigo. El voto queda anulado por estar marcado dos veces.
Clonación de cédulas
Varias cedulas con diferente número y nombre, pero con la misma foto, le facilitan a una misma persona votar varias veces. Por lo general, falsifican las cédulas de personas que no se han inscrito para votar o que tradicionalmente han sido abstencionistas. Pero no falta la persona que llega a votar y descubre que alguien ya ha votado por ella. En algunas campañas presidenciales sostienen que en el país existen ya cerca de 140.000 cédulas clonadas, aunque la Registraduría sostiene que calcular esta cifra es muy difícil.

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