Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 8/24/1992 12:00:00 AM

JUICIO DE RESPONSABILIDADES

Quién hizo posible que Pablo Escobar se escapara de la cárcel de Envigado?

JUICIO DE RESPONSABILIDADES
ES DIFICIL IMAGINAR ALGO PEOR PARA EL gobierno de César Gaviria que la fuga de Pablo Escobar de la cárcel de envigado, donde estaba recluido -para perplejidad de Colombia y del mundo- desde hacía poco más de un año.
Es posible que el primer mandatario haya estado preparado para muchas de las contingencias que le ha tocado soportar y que lo esté para algunas de las que seguramente vendrán. Pero ta vez lo único que no le podía pasar a este Gobierno era que Escobar se volara de la prisión.
Así como la noticia de la fuga de Pablo Escobar sacudió al país la mañana del miércoles de la semana pasada, de la misma manera debió estremecer a César Gaviria y recordarle aquellos días en que el hoy Presidente de la República debió tomar el puesto del precandidato liberal Luis Carlos Galán, asesinado por la organización de narcotraficantes de la cual Pablo Escobar era líder indiscutido. El narcoterrorismo en general, y la figura de Escobar Gaviria en particular, se convirtieron en una auténtica pesadilla para los colombianos, que en medio de las bombas y los muertos eligieron a César Gaviria como el nuevo jefe del Estado. Para muchos, el que Gaviria hubiera llegado vivo a la Presidencia fue una hazaña que tuvo casi una dimensión de milagro.
Por eso la política de sometimiento de los narcotraficantes -tan criticada por unos y tan elogiada por otros- tuvo el impacto nacional y mundial que todavía se comenta. La discusión sobre si el que se entregó fue Pablo Escobar o el Estado colombiano es una polémica que aún no termina, pero lo que nadie puso nunca en duda es que el narcoterrorismo, que se había convertido en una pesadilla insoportable, cesó inmediatamente después del ingreso a la cárcel de los grandes jefes del cartel de Medellín y, en particular, de Pablo Escobar. Después de la eliminación de la extradición por la Constituyente, el Gobierno se vio a gatas para convencer a Estados Unidos y a las principales naciones del mundo de las bondades de su política, y sólo hasta hace pocos meses empezó a hacerse efectiva la colaboración internacional en el suministro de pruebas que contribuyeran a condenar a los narcotraficantes procesados en Colombia.
Por eso cuando el presidente Gaviria se enteró, a través de la Fiscalía General, de la posibilidad de que Escobar estuviera delinquiendo desde la cárcel de Envigado y de que posiblemente estaba planeando una fuga, la decisión de evitarlo no era un asunto de poca monta. Estaba de por medio la estabilidad interna y la credibilidad internacional de este Gobierno y del país todo. Y fue en esas circunstancias que se reunió el Consejo de Seguridad del martes 21 de julio, en el cual se dio la orden tras cuya ejecución desapareció el que puede ser el preso más valioso del mundo.
QUIEN MANDA A QUIEN?
Entre todos los funcionarios del país hay uno que siempre cargará con la responsabilidad de la fuga de Escobar: el presidente César Gaviria. El primer mandatario, por ser la cúpula jerárquica de la rama Ejecutiva del poder público y por ser el funcionario que impartió la orden original, lleva esa cruz a cuestas, independientemente de que la fuga se haya producido por ineficiencia o complicidad de alguno o de algunos subalternos suyos. Son las leyes y los costos del oficio de gobernar.
A Gaviria le fracasó su política de sometimiento de los narcotraficantes, puesto que el gran objetivo de todo aquel proceso era encarcelar y condenar a Escobar y que dejara de delinquir. Según la información de la Fiscalía y el Gobierno, esto último no estaba ocurriendo. Y el hecho es que el martes 21 de julio, en el seno del Consejo de Seguridad, el Presidente dio la orden terminante de tomar militarmente la cárcel de Envigado y reemplazar la guardia adscrita a la Dirección Nacional de Prisiones por una compuesta por soldados del Ejército, Era una orden de carácter militar emanada del Consejo de Seguridad y transmitida directamente al ministro de Defensa, Rafael Pardo Rueda, y al general Manuel Alberto Murillo, comandante operativo de las Fuerzas Militares, encargado de transmitírsela a sus subalternos por teléfono y delante de los demás miembros del Consejo. Así se hizo. Cerca de las tres de la tarde de ese martes se impartió la orden a la IV Brigada, con sede en Medellín, de ocupar el penal de Envigado.
Esa era apenas la primera parte de la orden. Una vez ocupada la sede de La Catedral, la instrucción era la de trasladar a Pablo Escobar y a los demás reclusos a una instalación militar. Fue por eso que se envió a Medellín al director Nacional de Prisiones, coronel Hernando Navas; al viceministro de Justicia, Eduardo Mendoza, y a un alto funcionario de la Fiscalía. Los tres deberían verificar el cumplimiento de las directivas dadas a las tres de la tarde por el propio Presidente. Sin embargo, cuando ellos llegaron a la cárcel pocos minutos antes de las siete de la noche, no se había realizado ningún operativo militar.
Una explicación para que esto sucediera es que el encargado de la operación, el general Gustavo Pardo Ariza, de la IV Brigada, hubiera considerado necesario esperar a que llegaran estos tres funcionarios. Pero de ahí en adelante la lentitud de las operaciones de esa guarnición siguió siendo tal que nunca ejecutó la orden del Consejo de Seguridad de ocupar la cárcel de Envigado. El único grupo militar que ingresó fue, a las 7:30 de la mañana siguiente, el de las Fuerzas Especiales que rescató a los rehenes y sometió a los presos que estaban con ellos, cumpliendo una orden directa del general Murillo y después de más de 16 horas de inmovilismo de la IV Brigada.
HORAS DE ESPERA
El proceso de las Fuerzas Especiales fue también un calvario. De acuerdo con los informes del Consejo de Seguridad la orden de que los destacamentos urbanos y rurales se desplazaran a Medellín fue tomada antes de las 11 de la noche, pero sólo fue posible que su viaje se realizara poco antes del amanecer. La eficiencia mostrada por este nuevo equipo especial ala hora de rescatar a los rehenes y tomarse la cárcel -con Escobar ya por fuera- hizo pensar que si hubiera llegado a tiempo el balance de la jornada hubiera sido muy distinto. La demora en este proceso hizo rodar la cabeza del general Hernando Monsalve Figueroa, segundo comandante de la FAC y encargado en ese momento de la comandancia, quien por ello mismo difícilmente puede alegar -como lo hizo- que es un chivo expiatorio.
Mucho se ha hablado de la actuación del viceministro de Justicia, Eduardo Mendoza, y del director de Prisiones, coronel Navas, quienes fueron a supervisar un proceso y terminaron como rehenes de Escobar. Ambos habían sido destacados a la zona para que notificaran al director de la cárcel de Envigado el cambio de la guardia tradicional por una militar. Al no encontrar terminada esa operación resolvieron entrar al penal por sucuenta y riesgo, para terminar luego en poder de los reclusos. Aunque hasta el momento no ha sido posible establecer hasta qué punto esa situación entorpeció el diseño original de las operaciones militares, lo cierto es que constituyó un elemento de riesgo adicional que se habría podido evitar acatando las órdenes originales al pie de la letra.
La falta de claridad sobre la forma como se escapó Pablo Escobar ha dejado también en suspenso una repartición de responsabilidades que se deriva de ese elemento. En el caso -cada vez más remoto- de que Escobar se haya volado a través de un túnel construido en el interior de la cárcel, la responsabilidad de la IV Brigada, encargada de realizar el cerco a La Catedral, no existiría. Eso querría decir que la irregularidad del túnel habría sido permitida por las condiciones de poco control que se pactaron en el momento de la entrega. Sin vigilancia real interna, la construcción de un túnel haría parte de los riesgos inevitables de esa fórmula de encarcelamiento. Pero si no hubo tal túnel y Pablo Escobar se escapó a pie o en carro por alguno de los costados de La Catedral, la responsabilidad sería de los militares encargados de realizar el cerco.
PERIGRINACION
Pero la búsqueda de responsabilidades no se limita al día de la fuga de Escobar. La información presentada al presidente Gaviria por la Fiscalía General de la Nación indicaba que a la cárcel ingresaban irregularmente personas con alguna frecuencia, lo que habla bastante mal de las medidas de restricción del acceso. Esto ha provocado investigaciones que comprenden un análisis de las verdaderas condiciones de seguridad de la llamada cárcel de máxima seguridad. En estas pesquisas han sido examinadas las actitudes tanto de los encargados de control de los retenes instalados en el camino entre Envigado y la cárcel como del cuerpo de vigilantes internos, del director de la cárcel para abajo. En este punto estarían comprendidos los controles efectuados por la Brigada para el tema de las visitas, y el control de la Dirección de Prisiones y de los directores del centro sobre la actividad y las seguridades internas.
Tampoco está claro si las debilidades de seguridad de la cárcel son estructurales. Fue mucho lo que se habló en la época de su construcción sobre el hecho de que ese edificio habría sido construido por encargo del propio Pablo Escobar, en terrenos suyos y con especificaciones convenientes a sus necesidades. Estas podrían incluir ciertas facilidades de evasión, que habrían sido utilizadas en el momento en que temió que su vida corría peligro. En este campo el juicio de responsabilidades tendría que enfocarse hacia quienes participaron en ese proceso de definición de las condiciones de reclusión de Escobar y de la vigilancia del recinto carcelario.
A la par con el presidente César Gaviria hay otras dos personas condenadas a cargar, cada cual a su manera, con el peso de esa operación fallida. El general Manuel Alberto Murillo y el ministro de Defensa, Rafael Pardo. El primero, en su calidad de comandante operativo de las Fuerzas Militares, y de ser la persona que directamente impartió la orden de cambiar la guardia de la prisión por militares. El, como cabeza visible del estamento militar y oficial de más alta graduación ante la licencia por enfermedad del general Roca Maichel, será el foco de las preguntas sobre lo que sucedió.
Pardo, con su investidura de ministro, se estrena como el primer civil en esa cartera en muchos años, y eso también pone su gestión en una vitrina excepcionalmente transparente. Independientemente de que en este proceso Pardo figuró más al lado de Gaviria en la formulación de la orden de operar, hay muchos sectores que van a analizar su gestión desde el punto de vista de la eficiencia de las tropas de sus generales. A este par de funcionarios, lo mismo que al presidente Gaviria, se les vinculará al resultado de la operación, y aunque no tienen nada que ver con su fracaso en términos operativos, sí cargarán el fardo de ese insuceso por el resto de sus vidas.
Son éstas las primeras conclusiones que saltan a la vista al terminar una semana que será recordada como trágica por generaciones y generaciones de colombianos. Es evidente que la información sobre lo sucedido habrá de perfeccionarse y con ello, cada una de las anteriores responsabilidades habrá de ponerse en blanco sobre negro. Necesariamente debe ser así, pues el país requiere alcanzar un máximo de claridad sobre por qué el día que la cárcel de Envigado debía ser más segura que nunca por orden del propio Presidente de la República, resultó ser justamente el día que lo fue menos, permitiendo que se escapara quien había sido y puede volver a ser el fugitivo más famoso y peligroso del mundo.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.