| 2015/09/04 01:00

A juicio directivas del Gimnasio Castillo Campestre

La Fiscalía acusó a la exdirectora, la psicóloga y la veedora del centro educativo por los actos de discriminación contra Sergio Urrego.

Sergio Urrego. Foto: Archivo particular

Hace un año, Sergio Urrego, un niño de 16 años que estudiaba en el colegio Gimnasio Castillo Campestre, se quitó la vida. La persecución por su orientación sexual lo llevó a lanzarse al vacío en el Centro Comercial Titán Plaza en Bogotá.

Recientemente, la Corte Constitucional emitió un fallo histórico en el sentido de que reconoció que en los colegios existe un problema con el acoso escolar. El alto tribunal evidenció que el joven fue sometido a un proceso disciplinario irregular que pudo “haber incidido en la decisión que tomó de acabar su vida”.

Ahora la Fiscalía, que ha venido cumpliendo a cabalidad con este proceso, radicó este jueves en los juzgados de Paloquemao el escrito de acusación que llevará a juicio a las exdirectivas del colegio Gimnasio Castillo Campestre, donde estudiaba Urrego. Se trata de la exrectora Amanda Castillo, la veedora Rosalía Ramírez y la psicóloga Ivonne Andrea Cheque.

A las tres mujeres les fueron imputados los cargos de actos de discriminación; falsa denuncia, y ocultamiento, alteración o destrucción de pruebas, delitos de los cuales se declararon inocentes. Podrían afrontar una pena de entre cuatro y 10 años de prisión.

El ente acusador está seguro de que puede demostrar que el estudiante fue discriminado por su orientación sexual y sus posiciones frente alas normativas del centro educativo. Así pues, en los próximos días se adelantará ante un juez de conocimiento la audiencia de acusación contra estas mujeres.

Como se sabe, Urrego se lanzó desde una terraza del centro comercial Titán Plaza en Bogotá el 4 de agosto del 2014, pues, según la investigación y lo que él denunció, era víctima del denominado matoneo derivado de su condición homosexual. Las directivas, al parecer, no lo protegieron y habrían presionado al joven después de conocer su condición sexual, al punto de que Urrego prefirió quitarse la vida.

El matoneo al joven se inició a raíz de una fotografía que tomó una de sus compañeras de clase en la que él aparecía dándose un beso con uno de sus compañeros.

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