Lunes, 24 de noviembre de 2014

| 2013/01/14 00:00

La abogada que fue a la cárcel por proteger a una niña

Angela María Ocampo encarna una increíble historia. Por proteger a una menor de edad del maltrato intrafamiliar ha sido arrestada en seis oportunidades.

Ángela María ha sido arrestada en seis ocasiones. Foto: Archivo particular

La decisión de un juez de dejar libre a la mujer que secuestró a una niña en Bogotá contrasta radicalmente con la que ha tomado la misma justicia en Medellín contra la Ángela María Ocampo. Se trata de una jurista que pelea por la custodia de una menor que al parecer fue maltratada en su casa. Ángela María ha sido arrestada en seis ocasiones porque, supuestamente, ha desacatado una tutela que ella misma interpuso.

La historia se inició en el 2006. La niña es hija de un primo de Ángela María y ella era quien la custodiaba mientras sus padres trabajaban. Los padres de la niña se separaron, pero la abogada mantuvo el contacto con la familia y seguía cuidando de la pequeña. Un día, la niña llegó con comportamientos extraños. Los estudios sicológicos revelaron que pudo haber tenido experiencias sexuales y haber presenciado episodios de violencia.

De hecho, en versiones conocidas por Semana.com, gente cercana a la madre y a su nuevo novio comenta la violencia interna del hogar. Para proteger a la menor, una comisaría de familia entregó su custodia a la abogada Ángela María, quien además interpuso una denuncia contra la mamá y el padrastro de la niña.

A pesar de tener ese proceso penal en curso, un juez le permitió a la mamá visitar a su hija, pero la abogada interpuso una tutela que finalmente resolvió la Corte Suprema al decidir que para que la menor pudiera verse con su madre, el ICBF debía hacer una valoración de los encuentros entre ambas durante cuatro sesiones de dos horas semanales. Esa evaluación debía definir si, en últimas, la niña podía seguir viendo a su madre o si los encuentros podrían ocasionarle afectaciones físicas o sicológicas.

El ICBF ordenó, entonces, que se hicieran los encuentros, pero no sólo para observar a la mamá con la niña, sino que se debían aplicar otras herramientas diagnósticas como entrevistas, pruebas y sesiones de juegos, que permitieran evaluar el comportamiento de la niña junto a su madre.

La regional Antioquia del Instituto delegó este ejercicio a la Fundación Lucerito. Los encargados fueron tres sicólogos de esa ONG y uno del ICBF, quienes notaron en las sesiones ausencia de cariño y la ansiedad de la niña. En una ocasión, la menor pidió suspender el encuentro antes del tiempo establecido. Sin embargo, dieron un concepto favorable para que la mamá siguiera viendo a la niña.

Después, ante los estrados judiciales, los sicólogos reconocieron que la valoración fue precaria, que el ejercicio no era suficiente para emitir el concepto, que no tuvieron contacto con la niña, que no conocieron su caso a fondo y que no aplicaron pruebas. El propio ICBF descalificó el concepto de los sicólogos en una comunicación enviada a la madre de la niña.

Por esa razón la abogada Ángela María no permitió los encuentros de la menor con su mamá. Otra especialista valoró de nuevo a la pequeña. Ante una juez de familia en Medellín, la sicóloga Mónica Vejarano describió el procedimiento que aplicó en su evaluación. “Se hizo un proceso de empatía con la niña. Todo iban bien hasta cuando se le preguntó por su mamá. La niña inmediatamente se pone muy ansiosa, dispersa y empieza a hacer brotes emocionales muy fuertes, como por ejemplo, llora o se molesta por cualquier cosa”.

Finalmente, el veredicto de la experta fue adverso a los encuentros de la niña con su madre. “No se recomienda que la niña tenga contacto con su madre, figura que no representa protección, sino, al contrario, genera inseguridad, ansiedad generalizada que se manifiesta en irritabilidad, hiperactividad y la no culminación de varias actividades que deja iniciadas”.

A pesar de que el ICBF no avaló el concepto inicial de la Fundación Lucerito y de que la sicóloga Vejarano hizo un análisis completo del caso, la juez ordenó la continuidad de las visitas. Como la abogada no ha permitido los encuentros, para proteger a la niña, la madre interpuso un desacato a la tutela, lo que desembocó en seis arrestos domiciliarios. Es decir, Ángela Ocampo, quien ha hecho todo tipo de esfuerzos para proteger a la menor, ahora está a punto de ir nuevamente tras las rejas por ese desacato.

Semana.com conoció conversaciones grabadas entre la mamá de la niña y una funcionaria del ICBF en las que esta celebra la decisión de arresto. En otra conversación, la mamá de la niña cuenta que una funcionaria del ICBF la está asesorando, y en otra, la mamá de la menor le dice que hay que ‘encochinar’ a la custodiante de su hija.

La situación de la abogada Ángela Ocampo empeoró en los últimos meses, cuando se ordenó su sexto arresto. Esta vez, por dos meses (uno en su casa y otro en una estación de Policía) más una multa de 11 millones de pesos.

Como si hubiera cometido un delito, el INPEC la reseñó en la cárcel El Pedregal, tomó sus huellas y fotografías. El lío ahora es que la Policía no tiene la misión de arrestar. Por eso, no tiene espacio ni locaciones adecuadas para alojarla.

Y ni siquiera hay recursos para su alimentación y su salud que, según le comunicaron por escrito, debe correr por su cuenta.

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