Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2010/09/11 00:00

La abuela desalmada

Una banda dirigida por una mujer de 73 años compraba inmuebles y, una vez firmada la escritura, asesinaba a los propietarios. De ese modo cayó un importante bibliotecólogo.

Cuando las autoridades allanaron la casa de la familia, encontraron un enorme Cristo que había sido descrito por una de sus víctimas.

En el metro, con su apariencia de abuelita de regreso a su casa, algún ciudadano le habría cedido el asiento. Nadie hubiera imaginado que la mujer, de 73 años, gafas de carey, escapulario en el cuello, saco de lana y vestido de flores, hiciera parte de una peligrosa banda que tiene desconcertadas a las autoridades de Medellín por su sagacidad y violencia.

La abuela, a quien la Policía acaba de capturar, delinquía con tres de sus hijas, de 50, 53 y 55 años, y tres nietos, de 25, 26 y 29 años. La Fiscalía cree que la banda, bautizada por los agentes que participaron en su captura como 'la Sagrada Familia', está comprometida al menos en cuatro homicidios y en el intento de otros tres, todos en Medellín, justo después de cerrar la compra de casas y apartamentos.

El modus operandi era tan sencillo como siniestro. Compraban casas y asesinaban a sus antiguos propietarios para quedarse con ellas sin pagar. Al parecer, el caso que detonó la atención de los investigadores y que los puso tras la pista de la abuela fue el asesinato en junio del bibliotecólogo William Álvarez Vélez, director de uno de los parques biblioteca de la ciudad. Su esposa declaró a las autoridades que acababan de recibir un dinero por la venta de su apartamento y que dos jóvenes que supuestamente iban a ayudarles con el trasteo por recomendación de la familia compradora, habían cometido el crimen.

Los investigadores intervinieron los teléfonos de los compradores y lo que descubrieron resultó escalofriante. Como si se tratara de un asunto rutinario, dos de las hijas de la abuela se lamentaban de que los "muchachos no le hayan hecho la vuelta a la esposa del bibliotecólogo". Y el día del entierro, las autoridades oyeron una llamada en la que una de las hijas recrimina a un hombre porque "ni siquiera la tocaron y nosotros les habíamos advertido que eran los dos".

Casi un mes después del crimen, los detectives interceptaron otra conversación en la que 'la Sagrada Familia' planeaba un atentado contra la viuda, a la que aún le adeudaban un dinero. Esta vez pretendían atacarla con una inyección de cianuro porque el supuesto sicario, alias 'Peluca', tenía dañado el silenciador de su pistola. "Mijo, si usted sabe que eso es efectivo, hágale", dice con frialdad una de las hijas.

La temeridad de 'la Sagrada Familia' hizo suponer a los investigadores que este no era un crimen aislado. La Fiscalía dispuso un equipo para que rastreara episodios de muertes o ataques a personas después de cerrar ventas de inmuebles. Y uno de los casos que encontraron fue el de Luis Ángel Rodríguez, de 77 años, quien le vendió su casa a una de las hijas de la abuela y fue abaleado en un taxi minutos después de salir de la notaría. Otro caso fue el de un comerciante, José Virgilio Gómez, asesinado en marzo luego de cerrar un negocio con la abuela y sus hijas.

Los investigadores no salían de su asombro cuando relacionaron otro episodio de sangre: el de María Ofelia Echeverri, de 69 años, una ex religiosa asesinada de 14 puñaladas en su casa, en abril de 2008, en el barrio La Milagrosa, en un inmueble que ya no le pertenecía pues se lo había traspasado a otra de las hijas de la abuela sin que le hubieran pagado todo el precio.

Pero lo que permitió enhebrar la puntada final contra la banda fue algo simple,pero simbólico. Semanas antes de su muerte, María Ofelia Echeverri denunció un robo en su casa. Entre los objetos perdidos que describió insistió en un Jesús crucificado que le pertenecía desde su época de religiosa. Esa imagen descrita con detalle por la mujer en su denuncia fue hallado por la Policía en la casa de la abuela cuando fue capturada con sus hijas y nietos.

La Fiscalía está tan segura de que se trata de la misma imagen, que el crucifijo fue aportado como prueba junto con numerosas actas de compraventas y escrituras. La apuesta de las autoridades parece ser esta, tras meses de arduo trabajo investigativo: que familia que delinque unida permanezca unida, por muchos años, tras las rejas. Amén.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.