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| 10/1/2011 12:00:00 AM

La alianza Parody-Mockus: ¡a barajar de nuevo!

La campaña por la Alcaldía de Bogotá tomó un rumbo inesperado esta semana. Antanas Mockus adhirió a Gina Parody y declinó su aspiración. Una decisión que revolcó la política local. ¿Qué viene?

Hasta este viernes se podía quitar la foto en el tarjetón de los candidatos que declinaron su aspiración. Y fue Antanas Mockus quien decidió hacerse a un lado. Antes del cierre de esa oportunidad, las campañas hacían cábalas, sumaban y restaban las cifras de las encuestas más recientes y escuchaban consejos de analistas y asesores.
 
Gina Parody y Antanas Mockus se reunieron durante todo el día, a solas, para acordar quién sería el candidato. La decisión, por el tono mockusiano que había tomado desde que se conoció el anuncio de la alianza, era previsible. Parody debía ser la candidata, pues Mockus prefiere dar un paso al costado y dejar que nuevos liderazgos sean los que enfrenten el reto de administrar la ciudad.
 
Eso sí, primero debieron ponerse de acuerdo para limar diferencias programáticas sobre temas como por dónde debe ir el Metro, cuál debe ser el programa eje de la movilidad, la venta o no de la ETB, entre otros. La unión, en palabras de los dos, se hizo pensando en la ciudad y sin cálculo burocrático.
 
Los efectos de la alianza no se hicieron esperar. El primero en salirse de la contienda fue Dionisio Araújo, del Partido Conservador, quien se quedó solo defendiendo una candidatura que no despegó. No superó el 1 por ciento de intención de voto en las encuestas y por eso renunció este viernes a su aspiración.
 
Un sector del partido pedía que él se mantuviera en el debate, pues la ausencia conservadora es síntoma de debilidad. No obstante, otro sector pidió sumar esfuerzos a la campaña de Enrique Peñalosa, candidato que hasta ahora ha recibido el respaldo del Partido de La U y del Partido Verde, y quien según las encuestas más recientes ha descendido en intención de voto.
 
Araújo explicó que tomaba la decisión porque no quería cargar con la responsabilidad que algunos le han endilgado sobre el fracaso de la campaña. Y, claro está, porque su retiro le puede ayudar a Peñalosa.

¿Más alianzas?
 
En La U, quienes ven con preocupación que el candidato que arrancó en punta ha descendido en preferencias y se enfrenta al ascenso de Gustavo Petro, del movimiento Progresistas, llamaron a rodear a Peñalosa. El representante Wilson Gómez, por ejemplo, argumentó que “Bogotá es Colombia”, y en su criterio, lo que le ocurra a la ciudad le compete a la Mesa de Unidad Nacional. Por eso hizo un llamado a la “reflexión” a los integrantes de la coalición de gobierno.
 
En otras palabras, les pidió a los otros candidatos de los partidos de la unidad que declinen sus aspiraciones.
 
Un mensaje semejante había enviado el diario El Tiempo. En su editorial del domingo enfatizó en que las candidaturas de los jóvenes (David Luna, del Partido Liberal y Carlos Fernando Galán, de Cambio Radical) están rezagadas, y que “sin ignorar el derecho de cada uno, cabe preguntarse si el difícil momento amerita aventurarse con carreras políticas con más futuro que pasado”. De manera velada pidió a los candidatos reconsiderar sus candidaturas.
 
Pero tanto Luna como Galán han expresado que van hasta el final. “Por coherencia con mi electorado y quienes me han respaldado en 16 años, sigo hasta el final”, escribió Luna en su cuenta de Twitter.
 
Y Galán dijo este jueves “estoy en un momento interesante de mi campaña, porque en todas las encuestas estoy llegando al tercer lugar, creciendo. Con quien yo he tenido coincidencias claras ha sido con David Luna, abrí la puerta a esa alianza pero creo que ya se nos agotó el tiempo”.
 
El candidato, en las encuestas más recientes de Cifras y Conceptos y del Centro Nacional de Consultoría registró el tercer lugar de preferencia con el 11,9 por ciento y 10 por ciento de intención de voto, respectivamente. Sin embargo, no se puede descartar que los decidan irse juntos como lo sugirió el presidente de la Cámara, Simón Gaviria, esta semana.

La tercera vía
 
Los punteros según las encuestas, Petro y Peñalosa, prometían la polarización de la campaña. El escritor y columnista Héctor Abad Faciolince lo sintetizó en un trino que generó discusión en las redes sociales: “Contra el candidato de Uribe y contra el candidato de Chávez, Mockus, Parody, Galán y Luna deberían estar juntos”.
 
Aunque la asociación de Petro con Chávez es injusta, como lo escribió el exsenador Rodrigo Lara en otro trino, del comentario también se infiere que la alianza abre una expectativa sobre los candidatos que están en medio de la tendencia a la polarización. Lara lo escribió: “Declaraciones de H. Abad son mezquinas. Se inventa dos extremos para resumir la virtud en algo que él entiende es el centro, es decir él mismo”.
 
En el mismo sentido, el analista político Fernando Giraldo considera que “el electorado podría comenzar a ver en el tablero otro actor importante que no está en los extremos, lo que es más atractivo”. Y según sus cálculos, es más probable que Peñalosa sea quien pierda algunos votos, pues su electorado es más cercano a Mockus y a Parody, que el hecho de que el candidato de progresistas sea el damnificado.
 
El mismo Lara anotó: “Alianza Mockus-Parody no cambia panorama electoral. Pero si tiene un damnificado: Peñalosa”.
 
Uno de los factores que entra a jugar es el apoyo decidido del expresidente Álvaro Uribe, que arrancó esta semana, a la candidatura de Peñalosa. El domingo pasado, los medios registraron como los dos dirigentes salieron por los barrios del sur de Bogotá a hacer campaña. La apuesta, que obedece a la estrategia de polarización de la campaña, no fue bien recibida por un sector de la opinión que aunque es peñalosista no está de acuerdo con la cercanía al uribismo.
 
Andrés Hoyos, director de la revista El Malpensante, condensó ese sentimiento en su más reciente columna en El Espectador. Dijo que Peñalosa, “gestor brillante y lleno de ideas claras”, tiene la tendencia a quedarse “con el pecado y sin el género”. Y explicó: “cuando Álvaro Uribe dijo hace muchos meses que Enrique era el mejor candidato, él podía haber dado las gracias y nada más. Pero insistió en involucrar al expresidente en la campaña y le ha caído, de forma exagerada en mi opinión, toda el agua sucia que le está cayendo, la mayoría de las veces con justicia, al exmandatario”.
 
Y el otro ejemplo es “la asesoría a medias que le va dar el problemático J. J. Rendón”, que en su criterio, le puede transferir la fama de inescrupuloso que tiene el venezolano.
 
Ricardo Silva, otro columnista, esta vez de El Tiempo, quien no ocultó su desconcierto ante la posibilidad de que sea Petro el que gane las elecciones, también señaló los problemas que suponen la cercanía de Peñalosa con Uribe. Escribió: Y, para completar el cuadro, el propio Peñalosa le ha dado el empujón (a Petro) que hacía falta: ha vuelto a recurrir a la figura dramática de Álvaro Uribe como si no entendiera, por Dios, que es una sombra de alas abiertas que pone en guardia a los electores bogotanos”.
 
Pero eso es lo que piensa un sector informado de la opinión. La estrategia de Peñalosa está dirigida a otro público: los estratos 1 y 2, en donde, según algunos sondeos de opinión, Peñalosa aparece fuerte.
 
Para los analistas si bien la alianza Mockus-Parody no era previsible, sí es lógica. Los dos candidatos tienen historias afines. Parody se retiró de La U en enero de 2009 por diferencias con el partido que había decidido apoyar una tercera reelección de Uribe. Mockus se retiró del Partido Verde porque no se sentía cómodo con el apoyo de Uribe y de La U a Peñalosa.
 
Además de compartir el antiuribismo, los dos han sido duros críticos de los partidos. Muestra de ello fue que Parody, inscrita por firmas, en el momento en que se abrió la posibilidad de una alianza con Galán, se fue lanza en ristre contra Cambio Radical por haber avalado candidatos cuestionados. Mockus, por su parte, ha buscado el cobijo de la ASI en tres ocasiones, pero sus votos han sido más de “opinión” que de militantes y ha preferido estar al margen de los partidos, aunque reconozca su importancia institucional.
 
Ante una campaña que parecía sosa, la alianza Mockus-Parody se atravesó para desequilibrar las fuerzas políticas. Todos tienen que reacomodarse. La estrategia, la publicidad y los golpes de opinión serán clave en lo que queda de campaña. Por ahora, la baraja se redujo a nueve, pues ni la foto de Mockus ni la de Araújo estarán en el tarjetón.
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