Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1998/04/13 00:00

LA ALIANZA

Con la esperanza de que dos bigotes puedan más que uno, Pastrana y Valdivieso unen fuerzas para enfrentar a Serpa.

LA ALIANZA

Pocas veces en una semana se había movido tanto el péndulo político como en los últimos ocho días. El domingo 8, día de las elecciones parlamentarias, había ambiente de celebración en los cuarteles de Horacio Serpa. A medida que iban llegando los datos sobre las votaciones en cada uno de los departamentos se registrabacon regocijo cómo el jefe liberal oficialista había salido elegido. A la media noche el conteo arrojaba que cerca de la mitad del Senado era de Serpa y un porcentaje cercano a ese lo apoyaba en la Cámara. Por otra parte, el respaldo del Partido Conservador para Andrés Pastrana era del orden del 20 por ciento, y este porcentaje de dos y medio contra uno parecía darle una ventaja considerable al candidato liberal. Aunque nadie minimizaba el tamaño de la oposición a Serpa, con una maquinaria de esa dimensión el jefe liberal se perfilaba como muy sólido para la contienda presidencial.
Exactamente ocho días después las cosas eran exactamente al revés. Con la adhesión de Alfonso Valdivieso y las últimas encuestas mostrando su avance, Andrés Pastrana y sus allegados consideraban que las elecciones prácticamente se habían definido en esa semana. Inclusive los más optimistas llegaban a fantasear con la posibilidad de que Andrés ganara en la primera vuelta.
Y, como si todo esto fuera poco, por el lado de la tercería también hubo definiciones. El mismo día en que se hizo pública la alianza Pastrana-Valdivieso se anunciaba también el futuro binomio Noemí-Antanas. Aunque la formalización del mismo se aplazó hasta el final del mes la tercería, que había sido sepultada por los observadores políticos durante los primeros días de la semana, le notificaba al país que se negaba a morir. A pesar del retiro de Valdivieso recibía un segundo aire.

Buena racha
A nivel de noticias el ganador de la semana fue, sin duda, Andrés Pastrana. Una columna de Enrique Santos Calderón, titulada 'Paradojas de una elección', dejaba entrever en forma bastante prematura una posible victoria del candidato de la Nueva Fuerza Democrática. La premisa del periodista era que las elecciones parlamentarias habían dejado claro que la franja iba a votar en forma masiva, y para Santos la franja es antiserpista. Las conclusiones del columnista Santos parecían contradecir los primeros análisis, derivados de la contundencia de la maquinaria de Horacio Serpa y de la debilidad de la de Pastrana.
Sin embargo, con el transcurso de los días, los pronósticos de Santos comenzaron en cierta forma a convertirse en realidad. Su voto anunciado en La FM de RCN a favor de Pastrana fue el primero de una ola de adhesiones con cierto significado. En esa misma emisora su director, Julio Sánchez, anunció que Gabriel García Márquez también estaba pensando en la posibilidad de votar por Pastrana sobre la base del impulso a un proyecto sobre educación en el que el Nobel está empeñado de tiempo atrás. Esta noticia no fue desmentida. A esto se sumó al día siguiente la adhesión de una lista de diez ex ministros liberales, respetables pero sin votos, que agregó un granito de arena. Pero, sin duda alguna, el mayor éxito de la semana fue la confirmación de la alianza Valdivieso-Pastrana el viernes en la noche.
Lo curioso de esta situación es que, aunque Valdivieso había venido perdiendo prestigio, su adhesión al candidato de la Nueva Fuerza Democrática fue muy valiosa. La campaña del ex fiscal no parecía estar cogiendo vuelo y se perfilaba más bien opaca. Su popularidad, la más alta en sus días de gloria cuando el destape del proceso 8.000, no había dejado de bajar en las encuestas. La caída libre de la intención de voto por Valdivieso lo llevó, incluso, a ponerle conejo al acuerdo preliminar de la tercería cuando comenzó a quedar claro que Noemí Sanín podía ganarle en la encuesta que definiría quién sería el candidato para enfrentar a Serpa y a Pastrana.
Valdivieso, sin embargo y a pesar de todo lo anterior, jugó sus cartas bien. Su raciocinio parecía ser el de que si le iba a tocar respaldar a un candidato de origen conservador era preferible hacerlo con el candidato con posibilidades de ganar. Si Noemí lo derrotaba en la encuesta por la tercería, y él la apoyaba hasta la primera vuelta, no sólo cometería el error de dejarse contar sino que perdería su capacidad de negociación para la segunda vuelta. Retirarse para apoyar a Pastrana le permite ahora negociar por lo alto, impedir que le midan su fuerza electoral y montarse en condición de socio y no de derrotado en un tren con opciones de triunfo.
Para Pastrana, la adhesión de Valdivieso le creó una bonanza. Hasta ahora sólo había recibido el apoyo de individuos liberales, que no era necesariamente una contribución significativa. Por el contrario, el respaldo de Valdivieso representa el espaldarazo de un sector del liberalismo. Aunque es un sector minoritario, mal que bien incluye grupo parlamentario y representa una división del Partido Liberal. Hasta el viernes Andrés Pastrana contaba con el conservatismo y el antiserpismo, dos factores que sumados no parecían suficientes para garantizarle el triunfo. Con Valdivieso se suma un tercer elemento: una tajada del Partido Liberal. Y con esa tajada la torta de Pastrana se vuelve mucho más apetecible.
Para entender lo significativo de la alianza de la semana pasada sólo basta recordar que en las últimas elecciones Andrés Pastrana, quien era un candidato mucho más fuerte que hoy, no contó sino con el respaldo de dos o tres figuras, como Claudia Blum y 'Pum Pum' Espinosa, en el Partido Liberal. Cuando Belisario Betancur derrotó a López Michelsen en 1982, a pesar de la división del Partido Liberal, el candidato conservador tampoco consiguió un apoyo liberal significativo. Fuera de Margarita Vidal, Alberto Lozano Simonelli y uno o dos nombres más, toda la 'pesada' del liberalismo que se oponía a López se fue con Galán. En las actuales elecciones se presenta, por primera vez en la historia reciente, el fenómeno de que una división se canalice hacia el candidato conservador.
No es imposible que a partir de ahora se presenten una serie de importantes adhesiones liberales a la candidatura de Pastrana. En cierta forma se podría decir que Valdivieso fue la llave que abrió la puerta para legitimar esa deserción. Parlamentarios como Fuad Char, Ingrid Betancourt, Juan Martín Caicedo, Luis Guillermo Giraldo, Claudia Blum, Emilio Martínez, Parmenio Cuéllar e Inés Gómez van a acabar de vagones en ese tren. Sin embargo, inclusive con el prestigio de algunos de sus integrantes, se trata de un bloque parlamentario modesto que no asegura una victoria. Aún así, nunca un candidato conservador había contado con algo parecido en una campaña presidencial. El impacto que va a tener cada una de esas adhesiones cuando sean anunciadas va a ser más grande en materia de opinión que en materia de votos amarrados. Todo esto sin sumar personajes no liberales del calibre de Antanas Mockus y el general Harold Bedoya, quienes tarde o temprano acabará en el tren de Andrés.

'Opción Vida'
Pero la alianza Pastrana-Valdivieso no fue la única que el viernes de la semana pasada ocupó la atención de los medios. Ese mismo día Noemí y Mockus posaron ante fotógrafos y cámaras de televisión con sonrisas de oreja a oreja. Detrás de ellos aparecía Carlos Lleras de la Fuente, garante e impulsor de esa fórmula.
El arreglo consiste en que Noemí y Antanas se comprometen a respetar el resultado de una encuesta que se llevará a cabo en los próximos días. El perdedor tendrá que apoyar al ganador. El nombre de este nuevo binomio es 'Opción Vida' y los resultados de la encuesta se darán a conocer el próximo primero de abril en el Puente de Boyacá. Lo que parece claro es que tanto el nombre de la coalición como la modalidad de divulgación suenan más a Mockus que a Noemí.
Por lo pronto, se anticipa que la ganadora va a ser ella. Las últimas encuestas así lo demuestran. Mockus ha dejado saber que de confirmarse esa tendencia no tendría inconveniente en aceptar la vicepresidencia si eso contribuye al éxito. Con el ex alcalde sucede algo parecido al caso de Valdivieso con Andrés Pastrana. A pesar de que su popularidad ha bajado vertiginosamente en los últimos meses su vicepresidencia aporta mucho. Tanto que, a pesar de que a largo plazo nadie cree en la tercería, el acuerdo de la semana pasada la resucitó por un rato. A diferencia de todos los precandidatos, Mockus es el único que carece de vanidad o de obsesión por las jerarquías. Cree de verdad en la causa más que en la necesidad de su triunfo personal. Sin embargo su vicepresidencia no es totalmente segura. Noemí Sanín aparentemente tiene un compromiso preliminar con otra persona cuyo nombre no ha querido divulgar, y hasta cuando este impasse no se solucione no habrá humo blanco para Mockus. Es probable, sin embargo, que el anónimo que en la actualidad tiene el ofrecimiento de Noemí generosamente renuncie a sus aspiraciones si esto mejora las posibilidades de triunfo.
Noemí Sanín y Antanas Mockus constituyen una fórmula atractiva que despierta cierto entusiasmo. La ex canciller ha demostrado una tenacidad frente a la adversidad y ha llevado a cabo una campaña muy respetable. A pesar de que la mayoría del voto independiente seguramente se irá con Pastrana, lo que le quede a ella le garantiza desde ahora un resultado decoroso. Si se acepta que la votación en la primera vuelta puede acercarse a los 12 millones de votos es probable que supere la mágica cifra del millón. Incluso hay quienes no descartan que 'Opción Vida' acabe superando en votos al general Harold Bedoya, quien en la actualidad está individualmente por encima de cada uno de ellos en las encuestas. Porcentualmente el millón de votos no es muy representativo, pues no es más del 5 por ciento de la votación, pero políticamente es una cifra muy respetable que valoriza la adhesión de ellos en la segunda vuelta. Desde ahora se da por descartado que Noemí Sanín, por química personal, respalde al candidato conservador, sin embargo tampoco se espera que adhiera a Serpa.

¿Que pasa con la maquinaria?
¿Y a todas estas Serpa qué? A pesar de que al final de la semana había perdido el protagonismo todavía no ha perdido las elecciones. Los senadores que lo respaldaron en las elecciones de la semana pasada sumaron en votos, entre los elegidos y los que se hundieron, dos y medio millones.No es una mala cifra para arrancar, sobre todo si se tiene en cuenta que el candidato del oficialismo liberal, además de maquinaria, cuenta con un respaldo de opinión importante. No hay que olvidar que en las elecciones parlamentarias de la semana pasada no estaba presente su nombre sino el de los parlamentarios que lo apoyan. Está por verse cuántos votos produce el afiche de los bigotes con el nombre de Horacio Serpa. Lo que es seguro es que no son pocos. Además de los liberales podrá contar con cerca de medio millón de votos de fuerzas independientes, como los cristianos, la antigua Anapo y lo que queda de la izquierda. Estos respaldos son más sólidos que los de los 'lentejos' quienes, dados los últimos acontecimientos, es posible que vuelvan al redil y valoricen su apoyo. A todo esto hay que sumar que el candidato liberal cuenta con otros factores de poder como el apoyo del gobierno, la simpatía de la mayoría de los noticieros de televisión y un respaldo económico sustancial.
Sin embargo, y a pesar de todo esto, la semana pasada fue mala para Serpa. Y la razón es muy sencilla. Observadores políticos consideran que la única posibilidad que tenía Serpa de llegar a la Presidencia era ganando la primera vuelta con más del 50 por ciento de los votos. Válida o no esta interpretación, lo cierto es que, después de la alianza del viernes, es imposible que Horacio Serpa Uribe gane la Presidencia de la República en la primera vuelta electoral.

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