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| 5/26/2014 4:46:00 AM

La alternativa fue Clara

En medio de la polarización, la izquierda no logró convertirse en tercería, pero Clara López dejó en alto un proyecto diferenciado de la política tradicional.

Clara López y el Polo Democrático se acercaron a la histórica votación de las elecciones presidenciales de 2006 cuando el respetado profesor y constitucionalista Carlos Gaviria dobló a Horacio Serpa y, aunque perdió con Álvaro Uribe, consiguió más de 2 millones de votos, casi 25 por ciento de la votación, la cifra más alta y contundente que ha logrado la izquierda colombiana en toda su historia.

Pocos le auguraban un buen desempeño electoral a la candidata amarilla y en las encuestas no pasaba del 10 por ciento. Pero, pese a la polarización que se impuso en la recta final de la campaña, Clara López no solo casi se queda con el tercer puesto (no lo logró por menos de 40.000 votos de diferencia con Marta Lucía Ramírez) sino que, con casi 2 millones de votos, logró la hazaña de pisarle los talones a la votación histórica de Gaviria. “Esperamos un fenómeno similar al de Carlos Gaviria”, le dijo a fines de abril a La Silla Vacía el representante del Polo Wilson Arias. La verdad es que así fue.

Por lo visto, en medio del enfrentamiento enconado y entre el presidente-candidato y su opositor uribista, el intento de López y Avella de centrarse en temas de fondo, como el debate sobre el modelo económico, la educación y la salud, entre otros, lograron cautivar una importante franja de indecisos.

No pesaron ni el ‘factor Moreno’ (la debacle que representó para la izquierda la administración de Samuel Moreno y su hermano en Bogotá), ni la salida de Gustavo Petro y sus seguidores del Polo. Algunos, incluso dentro del mismo partido, creyeron que, con la inclusión de Aída Avella como fórmula vicepresidencial, López se cerraba espacio entre el electorado que no fuera de izquierda y estuviera indeciso, pero, no fue así.

“Hemos consolidado un proyecto de izquierda democrática, moderada, con ganas de llegar al poder, justo en medio de un ambiente catastrófico en el que muchos nos daban por muertos”, le dijo Clara López a SEMANA. Aunque no hay aún evidencia de ello, es posible también que su candidatura haya logrado sacar provecho del descontento y las movilizaciones agrarias, algo que ningún otro candidato consiguió.

Aída Avella cree que la gente logró identificar en ellas dos una forma diferente de hacer política, sin grandes cantidades de dinero, sin mermelada y con propuestas reales de cambio. “En un país en el que no hay debates, en el que los temas sociales no les interesan a los medios de comunicación, nosotros logramos despertar a una parte importante de los colombianos para que apoyaran nuestras ideas de cambio”.

Un elemento clave es que ambas se convirtieron en una alternativa a la tradición machista que ha imperado en la política en Colombia.

Algunos pueden preguntarse por qué la izquierda no logró convertirse en la tercería y pasar a segunda vuelta, en una coyuntura en la que las estrellas parecían alineadas a su favor. No solo por la persistente desigualdad y los elevados niveles de pobreza, sino por una coyuntura de desprestigio de la clase política y de protestas que han puesto al orden del día las consignas tradicionales de la izquierda. Colombia es uno de los pocos países de la región donde estas situaciones no han inclinado la balanza hacia ese lado del espectro.

Pero es evidente que los integrantes del Polo Democrático Alternativo y sus dos candidatas se pueden dar por bien servidos con este resultado que consolida su proyecto como el más importante de la izquierda en el país. Y ese 15,2 por ciento será crucial a la hora de las alianzas y las negociaciones programáticas que son las que van a decidir la segunda vuelta. No se descarta que por su compromiso por la paz Clara López apoye a Santos y logre a cambio concesiones importantes. Por más que en la izquierda no quieran mucho a Juan Manuel Santos, es claro que lo prefieren de lejos al binomio Zuluaga-Uribe y que Clara y sus seguidores se inclinarán por apoyar la negociación en La Habana.
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