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| 7/2/2011 12:00:00 AM

La anécdota de la redacción de la Constitución

Días antes de su fallecimiento, el constituyente Augusto Ramírez Ocampo concedió una entrevista en la que contó que el texto original de la Carta Política quedó encriptado en un computador. ¿Cómo lo recuperaron?

Días antes de su fallecimiento, la Alianza hecha para conmemorar los 20 años de la Constitución, en la cual participaron varias organizaciones y Semana.com, le preguntó al constituyente Augusto Ramírez Ocampo cuál fue la principal anécdota de la Asamblea Nacional Constituyente. Este puso una risa nerviosa y sobresaltado comenzó a narrar una historia inédita de un impasse durante la elaboración de la Constitución.

Aquí transcribimos la historia que nos contó:

En la Asamblea fuimos un grupo tan diverso y representativo como jamás se volvió a dar en Colombia. Las posiciones políticas se mezclaron con las miradas académicas, con la sabiduría popular, la cosmovisión indígena, las reivindicaciones sociales, la posición de ex guerrilleros, la energía de la juventud y los discursos de las regiones.

En pocos días, este grupo tan disímil tendría que entregar al país la nueva carta de navegación para entrar al siglo XXI. A esto, súmele que la Asamblea recogió el resultado de deliberaciones en mesas de trabajo a lo largo y ancho de Colombia.

Así las cosas comenzaron los debates, se armaron las comisiones, se elaboraron los proyectos. La deliberación fluyó y el ánimo conciliatorio hizo que el consenso se impusiera por encima de diferencias históricas.

Con gran esfuerzo de síntesis y un arduo trabajo se fue consolidando el texto constituyente. Lo esencial iba tomando forma y cada pedazo de país expresado en la Asamblea se estaba colocando cuidadosamente para darle cuerpo a ese gran proyecto político, jurídico y cultural llamado Constitución Nacional.
 
Una vez listos los asuntos medulares de la Carta, comenzó la técnica jurídica y política a darle su aspecto formal. Además, el texto final se envió al Instituto Caro y Cuervo, donde cuidadosamente se estudió palabra por palabra, el contexto gramatical, y el conjunto de lo que sería la Constitución fue revisado para entregar un documento histórico, que debía ser escrito en el más correcto castellano.

Por aquel entonces, apenas se empezaba a generalizar el uso de los sistemas computarizados, y fue en un aparato de la época donde se hizo el trabajo de consolidación de la Carta. Una vez llegó el texto con las adecuaciones gramaticales, la Constitución reposó lista en ese gran computador para nacer a la vida jurídica y política del país.

Entonces, con la idea de proteger el documento nacional más importante de los últimos 105 años, el M-19, que había llevado para que nos apoyara con la sistematización del documento a un joven estudiante de sistemas, propuso encriptar el texto constitucional hasta que estuviera listo para su publicación.

De esta forma el muchacho hizo su procedimiento técnico para blindar el contenido y una vez encriptado el archivo, el trabajo fue tan bueno, que nadie, ni el joven técnico, pudo desencriptarlo nuevamente.

El pánico cundió al interior de la Asamblea, personalmente tuve el computador en mis rodillas mientras viajé con él de pasajero en una vieja moto de aquel desesperado muchacho. Íbamos de un lugar a otro buscando quién pudiera resolver el tremendo lio en que nos habíamos metido, pero todo fue en vano.

De Presidencia llevaron unos expertos en sistemas, pero no pudieron recuperar el texto, luego llegaron otros especialistas de Estados Unidos, pero corrieron con igual suerte.

Finamente, resignados, propusimos solicitar una prorroga de seis meses para reconstruir el texto constitucional, pero pronto abortamos la propuesta. Por último, cada constituyente tuvo que rescatar sus apuntes, utilizar su memoria y hacer un ejercicio de recuerdo colectivo donde abundaron los cuadernos, las agendas y hasta las servilletas llenas de artículos constitucionales.

De esta forma y con la premura del tiempo logramos entregar la nueva Constitución de Colombia, y la original creo que todavía está encriptada en aquel infortunado computador.

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