Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1997/08/04 00:00

LA ANTICANDIDATA

María Mercedes Cuéllar es la aspirante a la Presidencia con menos empaque de candidata, pero en eso consiste su fuerte.

LA ANTICANDIDATA

Habla como ama de casa cachaca, no posee gran facilidad de expresión, no es experta en el manejo de medios, mantiene un bajo perfil y no domina el mundo de la maquinaria política.Pocas veces se ha visto a una aspirante a la Presidencia con menos empaque de candidata como María Mercedes Cuéllar. Y lo curioso es que es precisamente esta diferencia con el resto de aspirantes a la Presidencia lo que ha hecho que la candidatura de esta tecnócrata esté comenzando a llamar la atención. No es por el hecho de ser mujer que interesa porque candidatas mujeres ha habido. La 'Capitana' María Eugenia enloquecía a las multitudes con un vibrato como el de Horacio Serpa. Noemí Sanín es todo lo contrario: tiene una feminidad irresistible y aunque la oratoria pública nunca ha sido su fuerte se ha convertido para los colombianos en un miembro de la familia al cual todo el mundo quiere.María Mercedes Cuéllar no tiene ni el don de líder de María Eugenia ni inspira el afecto masivo que inspira Noemí.
Si fuera necesario resumir a María Mercedes Cuéllar en una frase bastaría con decir simplemente que es una mujer muy seria. Su ignorancia en materia electorera _que es muy grande_ la compensa con un exceso de conocimiento sobre los problemas del país. Y en estas épocas en que el electorado rechaza todo lo que es político, una tecnócrata de peso pesado, que ni sabe ni le interesa la politiquería, es un producto que está gustando.Como tecnócrata María Mercedes Cuéllar tiene una de las hojas de vida más completas del país: viceministra de Hacienda, directora del Departamento Nacional de Planeación, Ministra de Desarrollo y codirectora del Banco de la República. "En todos los cargos que he tenido he sido la primera mujer que los ocupa", aclara con cierto orgullo. "He abierto un espacio para la mujer en la vida profesional". Con toda esa amplia experiencia es perfectamente posible afirmar que María Mercedes no conoce los temas porque los haya estudiado sino porque los ha vivido. Su fuerte no es la teoría sino la práctica. Quienes han trabajado con ella destacan por encima de todo su habilidad para sacar los proyectos adelante, lo que se debe a una mezcla de eficiencia y perseverancia, dos rasgos muy característicos de su personalidad. Estos atributos los está aplicando ahora a su aspiración presidencial. "Muchos piensan que está loca con lo de la candidatura, pero ella no se va a dejar amilanar y va a ir hasta el final", dice uno de sus ex colaboradores en el Ministerio de Desarrollo.
En el gremio de los economistas tiene defensores y detractores pero, sin importar las diferencias, ambos grupos coinciden en que le guardan un gran respeto. "Uno de los mejores consejos que me dieron hace un tiempo fue que nunca, nunca, menospreciara a María Mercedes Cuéllar", dice Armando Montenegro, director de Anif. Y en este punto existe un consenso general entre los que alguna vez han tenido que trabajar con ella.Como todas las mujeres profesionales, tiene el dilema de cómo repartirse entre el trabajo y el hogar pero, a diferencia de las otras, en su caso el trabajo va ganando esta pelea. Quienes le han colaborado admiten que es una ejecutiva incansable, cuya capacidad no tiene límites. En sus épocas de Ministra fácilmente ponía citas a la medianoche y en los mejores casos terminaba su jornada a las tres de la mañana. Estos excesos desembocaron en situaciones de película, como la que vivió el día en que dio a luz a su tercera hija, Cristina, en su despacho de la jefatura de Planeación. Desde ese incidente hizo carrera el chiste de que la planeación de María Mercedes en su vida personal no funcionaba tan bien como en la profesional.A pesar de que el trabajo le absorbe casi las 24 horas del día, esta bogotana, casada con el economista Manuel Martínez hace más de 20 años, es una mujer que logra manejar en forma eficiente los asuntos del hogar y los del trabajo. Siempre saca tiempo para atender a sus tres hijas, Mariana, Juliana y Cristina, mientras analiza un proyecto o escribe un documento sobre el déficit fiscal. Y aunque en su casa no se habla mucho del tema de la candidatura, María Mercedes cuenta con el apoyo de toda su familia. "Yo no les pregunto mucho qué opinan sobre mis decisiones porque me arriesgo a que me contesten", dice.
El papel de anticandidata gusta pero para abrirse campo tiene que estar acompañado de un programa. Y definitivamente lo hay. Lo que no es fácil de entender es por qué, dentro de su espontaneidad total, María Mercedes nunca lo ha empaquetado de una manera sencilla. Habla de manera deshilvanada de cosas que comprenden más los economistas que los periodistas. Pero tanto los que entienden como lo que no se dan cuenta de que habla de temas muy importantes.Ella piensa que su experiencia en el campo económico le ha brindado un panorama general del país y le ha permitido entenderlo muy bien. "La economía lo es todo, dice María Mercedes. Todo termina en el bolsillo: si usted tiene con qué pagar el colegio de sus hijos o el arriendo". Su programa, en términos generales, incluye temas como la reforma de las instituciones para que éstas dejen de ser obstáculo de progreso y representen en realidad los intereses de la sociedad. Está a favor de la reorganización del régimen municipal, de profundizar la descentralización y de la apertura económica ligada a la política social. ¿A dónde podrá llegar en términos electorales la candidata más original que ha producido la política colombiana en los últimos años?Sobre esto nadie hace apuestas, pues los antipolíticos como Mockus están de moda en el mundo. Las encuestas demuestran que el problema de María Mercedes es que la gente no la conoce mucho pero que en la medida en que la descubren gusta.
Puede que no alcance a darse a conocer lo suficiente en estos tres meses que faltan para la consulta popular liberal, en la que se escogerá el candidato presidencial de este partido. Pero lo que es seguro es que esta mujer que desafió la lógica política lanzándose de la cima del mundo tecnocrático al barro de la arena presidencial de la noche a la mañana, dará mucho de qué hablar.

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