17 diciembre 2012

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La ausencia de Lafourie y lo duro de encarar el problema agrario

Por Álvaro Sierra, editor jefe de SEMANA

CONFLICTOEntre los 1.200 delegados convocados por la Mesa de Diálogos entre el Gobierno y las FARC para hacer propuestas sobre desarrollo agrario y territorio hubo una ausencia diciente: Fedegán.

La ausencia de Lafourie y lo duro de encarar el problema agrario. El presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie, manifestó que el gremio no asistiiría al evento.

El presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie, manifestó que el gremio no asistiiría al evento.

Foto: León Darío Peláez / SEMANA

Una medida elocuente de las inmensas dificultades que enfrenta resolver el problema de la tierra en Colombia –que todo el mundo coincide está en la raíz del conflicto armado– la dio, paradójicamente, el foro agrario que empezó en la mañana de este lunes en Bogotá, convocado a instancias de la mesa de negociación del Gobierno y las FARC en Cuba para recibir aportes de la sociedad en torno a este tema.
 
Entre los 1.200 asistentes hubo una ausencia notable: la del gremio ganadero, propietario, de lejos, de la mayor parte de las tierras aprovechables del país. La multitudinaria reunión, denominada 'Foro de desarrollo agrario integral con enfoque territorial', fue organizada en menos de tres semanas por la Universidad Nacional y Naciones Unidas, a pedido del Gobierno y las FARC.
 
En sus negociaciones en La Habana, después de dos semanas de discusiones sobre la mecánica de las conversaciones, las partes emprendieron hace unos días finalmente la negociación del primer punto de la agenda común para poner fin al conflicto armado: el desarrollo agrario integral. Y uno de los primeros acuerdos que lograron fue abrir un espacio para que la sociedad y sus organizaciones plantearan "insumos y propuestas (…) para la discusión del primer punto de la agenda".
 
Después de las mesas regionales que convocaron las comisiones de paz del Congreso, este foro, que durará hasta el miércoles 19, es el primer espacio en el que la sociedad y sus organizaciones pueden discutir y elaborar proposiciones para enviar a los negociadores de ambas partes en Cuba, y es el primer evento nacional de su tipo.
 
Una fila que duró más de dos horas para la inscripción de los 1.200 participantes marcó el lunes en la mañana el inicio del evento. Cuando empezó su instalación formal, por parte del rector de la Universidad Nacional, Ignacio Mantilla, y del coordinador Residente y Humanitario de Naciones Unidas en Colombia, Bruno Moro, muchos de los delegados aún hacían, afuera, su proceso de registro.
 
"El tema de la tierra y el territorio constituye la raíz histórica del conflicto en Colombia", dijo este último, haciéndo eco de un diagnóstico que comparten casi por unanimidad expertos, políticos y actores de todo tipo del campo.
 
Participa en el foro una veintena de organizaciones del agro, seleccionadas por los convocantes, los cuales harán también las relatorías del evento. Hay desde movimientos y asociaciones campesinas como la del Catatumbo, hasta ONG y grupos indígenas y afros, los programas de desarrollo y paz de varias regiones, partidos, diócesis y gremios empresariales. En la mesa directiva, junto a expertos y personalidades, estaban sentados, por ejemplo, el presidente del sindicato agrario Fensuagro y el de la Sociedad de Agricultores de Colombia.
 
Los convocantes hicieron énfasis en que el foro es un espacio de discusión democrática, en el que durante tres días se expresen y sean escuchadas con respeto las posiciones, con frecuencia antagónicas, que dominan el tema de qué hacer con el agro y la tierra en Colombia, que han sido desde hace décadas botín y motor de la guerra.
 
Veinte mesas, con 60 asistentes cada una, de todos los sectores y regiones, harán la discusión inicial, el primer día. En el segundo, esas mesas se reducirán a diez y de ellas saldrán las relatorías, elaboradas por expertos de la Universidad y la ONU, que se enviarán a La Habana, con las propuestas que hayan surgido, después de que estas sean leídas ante una plenaria final, el miércoles.
 
La ausencia
 
En este marco, la ausencia de Fedegán no deja de ser una sorpresa y, a la vez, una elocuente muestra de las dificultades que supone encarar en serio el problema agrario en Colombia. El anuncio de su presidente, José Félix Lafourie, de que su gremio no asistiría porque las posiciones sobre el campo son "antagónicas" y su discusión, "inútil", despertó fuertes reacciones.
 
Desde el Congreso, su presidente, Roy Barreras, declaró esa ausencia "inaudita" y se preguntó si es apostarle todo a la violencia. Lafourie le dijo a SEMANA que, aunque no está en contra del proceso de paz, "no tiene sentido que 1.200 personas vayan a hablar de desarrollo rural".
 
Más allá de las razones que asistan a Lafourie y su gremio para no participar en la discusión, su decisión de marginarse de la primera instancia que en muchos años reúne a todos los actores del campo, con sus diversas posiciones, es un contundente ejemplo de lo difícil que puede ser llegar a una solución concertada de los problemas del agro en Colombia.
 
Los ganaderos son actores clave del campo. De los 51 millones de hectáreas de uso agropecuario en Colombia, ellos poseen 38,6 millones (tan solo cerca de cinco millones están dedicadas a la agricultura). La lucha violenta por la posesión y el despojo de las mejores tierras de Colombia ha marcado por décadas el desarrollo agrario.
 
La altísima concentración de la propiedad de la tierra en el país; la marcada inequidad entre jornaleros y campesinos pobres, de un lado, y grandes latifundistas, de otro; la pronunciada tendencia a que la tierra, símbolo de poder y estatus, haya sido botín privilegiado de narcos y paramilitares; la falta de un sistema de catrastro e impuestos medianamente decentes, son algunas de las razones por las cuales el tema de la tierra y el desarrollo agrario siempre ha estado en el centro del conflicto en Colombia.
 
Si el tema del desarrollo agrario y el territorio es el primer punto de la agenda de negociación entre las FARC y el Gobierno y este foro es la primera reunión nacional para que la sociedad y sus organizaciones se pronuncien sobre él es, en buena parte, por estas razones.
 
Como lo dijo Darío Fajardo, el experto de la Universidad Nacional que hizo la conferencia de instalación del foro, "el mundo rural ha regresado al centro de la atención del país (…) La tardanza en la solución a sus problemas (…) ha puesto en cuestión (…) hasta la propia viabilidad del país".
 
La ausencia de los ganaderos, más que un motivo para señalarlos con un dedo acusador, como han hecho algunos, debería ser una invitación a reflexionar sobre las inmensas dificultades que enfrenta resolver un problema que, como casi todo el mundo está acuerdo, está en el corazón de la guerra y la paz en Colombia.
 
Poner al mundo rural en el centro de la atención del país puede ser un primer paso para resolverlo.
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