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| 7/28/2007 12:00:00 AM

La batalla del silencio

El próximo sábado, 'Caracol Televisión' y SEMANA presentarán el documental de la SIP sobre la vida y la muerte del reputado periodista Orlando Sierra, asesinado en 2002.

Orlando Sierra Es uno de esos periodistas cuyo legado perdurará por siempre. El ex subdirector del diario manizaleño La Patria, baleado en la capital de Caldas el 30 de enero de 2002, es considerado así por Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que mandó a hacer un documental sobre la vida personal y periodística del inmolado comunicador nacido en Santa Rosa de Cabal (Risaralda). Para la SIP, Sierra era un periodista integral: honesto, escribía bien, tenía carácter y, lo más importante de todo, su trabajo siempre tenía como fin defender los intereses de la comunidad.

El documental sobre Sierra tiene un nombre que habla por sí solo: "La batalla del silencio". Según los realizadores del trabajo periodístico, Margarita Martínez Escallón y Miguel Salazar Aparicio, Orlando Sierra fue un hombre que se destacó por librar muchas batallas: por frentero y temerario y por el pánico que le tenía a que su palabra fuera acallada. "Ya que estamos soportando una batalla a tronar, no podemos soportar también una batalla de silencio", dijo coincidencialmente Sierra, en una entrevista radial, el mismo día que un sicario lo llenó de balas cuando iba en compañía de su amada Beatriz, su hija.

El trabajo periodístico, que dura 21 minutos y que fue presentado por primera vez en marzo pasado durante la reunión de la SIP en Cartagena, profundiza con agudeza en aquellos que pudieron ser los autores intelectuales de tan execrable homicidio. Y entonces se enfoca en un grupo de personas sobre las cuales siempre ha recaído la presunta responsabilidad del asesinato del periodista: la clase política de Caldas. De hecho, SEMANA anunció la semana pasada que en los próximos días la Fiscalía iba a citar a diligencia de indagatoria al político Ferney Tapasco, ex presidente de la Asamblea de Caldas y sobre quien -desde hace más de cinco años- no han cesado los comentarios y las declaraciones en la Fiscalía sobre su presunta responsabilidad en el atentado contra el otrora subdirector de La Patria.

Dentro del trabajo realizado por Martínez y Salazar hay una serie de entrevistas a las personas que acompañaron el trabajo y la vida de Orlando Sierra en los últimos años. Por ejemplo, a su madre; a Gloria Luz Ángel, su novia; a Nicolás Restrepo, director de La Patria; a Ariel Ortiz, abogado que propendía porque el crimen de Sierra no quedara en la impunidad, y a Gustavo Reyes, fiscal de la Unidad de Derechos Humanos que en su momento tuvo en su despacho el proceso sobre el homicidio y quien sostiene que desde el día del atentado, en Manizales se tuvo como primera hipótesis que los asesinos eran políticos. Valdría entonces preguntarse: si siempre tuvo esa impresión, ¿por qué no mandó detenerlos?

Otro punto para destacar del documental es la manera tan profesional como sus realizadores se concentran en las columnas de opinión que Sierra escribía en el principal periódico de la capital de Caldas. "Yo creo que de las cosas complicadas que hay para hacer televisión es tener que trabajar con textos escritos, pero en el caso de Orlando había que hacerlo", le dijo a SEMANA Margarita Martínez.

Y había que hacerlo, según Martínez, porque si se leen entre líneas las columnas que escribía Sierra, no será muy difícil encontrar a los principales sospechosos. El periodista, como lo ya lo sabe todo el mundo, era inclemente con los políticos de Caldas. Al senador conservador Ómar Yepes Alzate, por ejemplo, le publicó un árbol genealógico que demostraba que todos los familiares del mencionado político eran los 'dueños' de los mejores puestos públicos del departamento. Al otro barón político del departamento, el senador liberal Víctor Renán Barco, le publicó un editorial que demostraba que todos sus hombres de confianza se habían quedado con los pocos puestos que había dejado el clan de Yepes Alzate. Y de Ferney Tapasco ni hablar, pues mereció varias de sus columnas.

El coraje periodístico de Orlando Sierra se mantiene incluso después de su asesinato. Los homenajes que nadie le hizo en vida, los recibe después de muerto. Algo es algo. Además, cada vez que los medios de comunicación sienten que sectores relacionados con la corrupción o la violencia intentan acallar a quienes investigan sobre sus andanzas, hacen una alianza estratégica para publicar en los diarios de todo el país lo que los violentos no quieren que se sepa en un apartado lugar. La primera vez que ese ejercicio se hizo así fue en febrero de 2002, pocos días después del asesinato de Sierra.

Como lo predicó Sierra, la idea es no callarse. En la Fiscalía, por fortuna, el proceso sobre el caso Sierra está en las mejores manos. El fiscal Carlos Camargo es consciente de que tiene un gran reto ante sí, y sabe que si esclarece el caso, le estará haciendo un favor no sólo al gremio periodístico, sino a toda la comunidad, que tal vez le teme más al silencio y a la impunidad que a la muerte.
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