Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1999/07/19 00:00

LA BOFETADA

Tras el conejo del ELN al país el gobierno rompe con ese grupo guerrillero. ¿Ahora qué <BR>sigue? SEMANA habló con el presidente Andrés Pastrana y con Antonio García, del ELN.

LA BOFETADA

Para enfrentar un gran ejercito que avanza en contra, dispuesto al ataque, es
necesario empezar por tomar algo que el enemigo guarda en alta estima", aconseja Sun Tzu en El
Arte de la Guerra, y agrega: "Sólo así será posible dominar la voluntad del atacante". Todo pareciera
indicar que el Ejército Nacional de Liberación (ELN) sigue de cerca las indicaciones del maestro Sun.
Luego de muchos meses de noticias relacionadas con el debilitamiento de ese grupo guerrillero a
manos de los ataques de los paramilitares en el sur de Bolívar, y tras varios intentos de acercamiento
con el gobierno, el ELN decidió cambiar de táctica y acudir al secuestro masivo de civiles con el
propósito aparente de sentar al gobierno a la mesa y lograr el despeje de cuatro municipios al sur de
Bolívar.Y lo cierto es que, aunque injusto, en comparación con los centenares de policías y
soldados que mantienen en su poder las Farc, el país siente más cercanos a los ciudadanos
corrientes que abordan un avión de Avianca en Bucaramanga con destino a Bogotá o acuden a
misa un domingo en un barrio próspero de la ciudad de Cali. El ELN lo sabe bien. Al secuestrar a
gente común y corriente el ELN hace llegar a los colombianos una señal dramática: la guerra es con
todos. Al liberar a unos pocos y quedarse con otros, con expresos motivos extorsivos, el grupo hace
más preciso su mensaje: la guerra es con los ricos.Pero con sus declaraciones del viernes pasado
sobre la decisión de ese grupo de cobrar por la liberación de los secuestrados en su poder (ver
entrevista) el segundo comandante del ELN, Antonio García, podría estar echando por la borda el
propósito de poner en práctica la máxima de Sun Tzu. En cambio de lograr del despeje de territorio,
indispensable para que el grupo pueda reacomodar sus fuerzas y reorganizarse tras los últimos dos
años de ofensiva paramilitar, sus palabras podrían haber logrado lo contrario. Al conocer la decisión de
no liberar a la totalidad de los secuestrados y enterarse de que el ELN aceptaba públicamente
que cobraría por la liberación (algo que las Farc nunca han hecho), el presidente Andrés Pastrana
rompió los contactos con los 'elenos' y les retiró el reconocimiento de estatus político, con lo cual los
asimiló a un grupo de delincuentes comunes e inició una ofensiva en el exterior para debilitar los
contactos del ELN, sobre todo en Europa, demostrando que se trata de una organización que
acude a tácticas terroristas. No hay duda de que, con esa decisión, el Presidente ganó el respaldo
de una opinión que empieza a mostrarse cada vez más crítica frente al proceso de paz con la guerrilla.
Pero el aplauso de la opinión no oculta lo que viene: el pulso entre el gobierno y el ELN y un largo
cautiverio de los feligreses de la iglesia La María y del avión de Avianca que aún permanecen en poder
de los 'elenos'. Con seguridad ese pulso será sangriento. Porque lo que busca el grupo subversivo es
demostrar que aún conserva la fuerza suficiente para entrar a la mesa del diálogo con las prerrogativas
de los que no han sido derrotados, como las Farc, y no como el EPL o el M-19, cuya debilidad militar
_a ojos de los 'elenos'_ los puso a las puertas del diálogo con el gobierno nacional. El regreso de unos
pocosEl viernes pasado se apagó la ilusión para más de 40 familias que abrigaron la esperanza hasta
último momento de que el Ejército de Liberación Nacional liberara a todos los rehenes del avión de
Avianca y a los feligreses de la iglesia La María en Cali. Fue eso tan solo, una ilusión. Apenas 33
personas regresaron a casa. La suerte de los demás retenidos por el ELN es incierta. Nadie sabe
cuándo recobrarán su libertad. Lo único claro es que permanecen secuestrados en algún lugar de la
Serranía de San Lucas o en las montañas del Cauca.Ni siquiera el vergonzoso espectáculo que los
colombianos soportaron a través de los noticieros de televisión el martes en la noche, cuando los
rehenes liberados eran conducidos como reses, montaña abajo, por hombres y mujeres
encapuchados que, a punta de fusil señalaban el camino, fue suficiente para menguar el dolor y la
angustia de esas familias que no quitaron sus ojos de las imágenes para tratar de descubrir los rostros
de sus seres queridos. También vieron impávidos cómo rehenes y secuestradores se fundían en un
abrazo de despedida como si acabaran de llegar de un paseo de fin de semana. Soportaron el
acartonado discurso de una guerrillera encapuchada que se fue lanza en ristre contra el gobierno de
Pastrana, a quien terminó por señalar como el culpable del secuestro de los pasajeros del avión y de
los feligreses de la iglesia.Para rematar, también aguantaron los discursos de los invitados especiales
por parte de la guerrilla para que fuera posible esa entrega. Allí, en la misma mesa, estaban sentados
Horacio Serpa, Noemí Sanín, Piedad Córdoba, Antonio Navarro, el ex ministro Bernd Schmidbauer y
varios diplomáticos, encabezados por los embajadores de España y Venezuela. Al final los 'elenos'
formaron una calle de honor y fueron llegando uno a uno los liberados. Para 33 de ellos acababa de
finalizar la pesadilla de sus vidas. Para otros 36 el drama y el dolor continuaba.En medio de ese
ambiente enrarecido surgió una pregunta: ¿Qué había detrás para que el ELN no liberara a la totalidad
de los secuestrados? Las suspicacias no se hicieron esperar. A voces comenzó a circular el rumor
de que el Ejército de Liberación Nacional sólo liberaría a los demás cuando sus familiares pagaran por
su rescate. No era la primera vez que se hablaba del tema. En abril pasado, cuando los 'elenos'
liberaron a los primeros seis pasajeros del avión de Avianca, entre ellos un bebé, los organismos de
inteligencia interceptaron varias conversaciones radiotelefónicas entre los guerrilleros que tenían la
responsabilidad de cuidar a los rehenes. En ellas se impartían instrucciones para que se seleccionara
a un grupo conformado por 15 secuestrados y los apartaran de los demás compañeros de infortunio.
"A esos hay que cuidarlos muy bien, que son los de la platica".Dos semanas después de esa primera
liberación los 'elenos' hicieron llegar por intermedio de una de las personas dejadas en libertad un
mensaje concreto a las directivas de Avianca. Exigían una 'bonificación' de la empresa aérea por no
haber quemado el Fokker 50 que fue desviado de su ruta Bucaramanga-Bogotá para dejarlo en plena
selva en una pista abandonada en Simití. El portador del mensaje también dejó en claro que por la
liberación del piloto y el copiloto del avión había que pagar una suma de dinero. "Una persona vino a
mi oficina para hablarme del tema", dijo a SEMANA el presidente de Avianca, Gustavo Alberto
Lenis. "Cuando comenzó a contarme la historia fui claro y tajante: ese tema sólo es de incumbencia
de las autoridades. Yo no soy la persona indicada para ello". Lenis agregó: "Nosotros oficialmente del
ELN no hemos recibido ninguna notificación pidiendo plata ni por el avión ni por su tripulación. No
aceptamos hablar con intermediarios ni mensajeros. Y cuando eso sea oficial las únicas personas
que pueden manejar ese tema son las autoridades".Pero no sólo al presidente de Avianca se le
notificó de esa exigencia. En Bucaramanga fueron contactados tres familiares de los retenidos. A uno
de ellos se le comunicó que el ELN estaba dispuesto a negociar la liberación de su pariente por
cinco millones de dólares. SEMANA contactó a los familiares para que denunciaran la extorsión pero,
por obvias razones de seguridad, prefirieron mantener su silencio. La misma historia se repitió con
otras familias. Las exigencias fueron de dos y tres millones de dólares. Y se les comunicó que se les
daría un tiempo prudencial para que estudiaran la 'oferta'. Esa misma suerte la han corrido las familias
de los secuestrados de la iglesia La María en Cali. Los organismos de inteligencia han conocido que
varios de los rehenes que regresaron a la libertad se han visto obligados a vender sus bienes y
pertenencias para responder a los compromisos económicos adquiridos con el ELN en las montañas
del Cauca. Las autoridades han logrado confirmar los rumores de las extorsiones, a las que han sido
sometidas las familias y los rehenes liberados, con la intercepción de una serie de comunicaciones
que han mantenido los guerrilleros de los frentes que tienen la responsabilidad de las acciones con los
comandantes del Coce. El propio Antonio García confirmó a SEMANA que las retenciones también
obedecían a que el ELN "estaba en guerra y la guerra había que financiarla".

No hay mal que por bien no venga.
En este pulso macabro con el gobierno el ELN no sólo ha puesto en peligro su propia existencia. Al
obligar al Presidente al rompimiento el grupo subversivo ve alejarse la posibilidad de un despeje, que
para algunos expertos resulta crítico para la supervivencia de los frentes que operan en Bolívar y Cesar.
Pero además de eso ha amenazado la sofisticada serie de contactos que había construido durante
muchos años en Europa. El gobierno, consciente de eso, inició el mismo viernes una ofensiva en
Europa, a través de la Cancillería, con el objeto de demostrar ante los gobiernos que han visto al ELN
con buenos ojos que se trata de una organización de naturaleza terrorista a la que hay que aislar
políticamente (ver entrevista a Pastrana).Es posible que el gobierno hubiese podido evitar lo que está
sucediendo con ese grupo. La verdad es que al leer las intenciones de las Farc el gobierno ha
contado siempre con la ayuda clandestina de un buen intérprete: Alvaro Leyva. A eso se le agrega el
que el propio Presidente haya hablado en dos oportunidades con el máximo líder de las Farc. Esto, y
la disposición del gobierno a conceder a las Farc lo que exigen para que el proceso avance, contrasta
con su rigidez frente al ELN. No hay duda de que, en lo que tiene que ver con los 'elenos', la ausencia
de un buen intérprete ha sido una de las causas de los malentendidos con ese grupo guerrillero, los
cuales han llevado al fracaso de las negociaciones. Lo paradójico es que todo lo anterior podría
resultar conveniente para el proceso de paz que el gobierno adelanta con las Farc. Por una parte, una
opinión cansada de la ausencia total de gestos de paz por parte de las Farc empezará a contrastar la
actitud guerrerista de los 'elenos' con la posición de las Farc que, si bien es dura y muestra pocas
concesiones, se mantiene firme en la mesa de negociaciones. Lo que podría no ser suficiente para un
respaldo de opinión podría serlo al ser comparado con el ELN. Además de eso la actitud de ese
grupo le permite al gobierno diseñar una política de demostración de fuerza militar contra el ELN
mientras hace concesiones a las Farc con el fin de sacar adelante las negociaciones de paz con
ese grupo guerrillero. Esto, que sería difícil si los dos grupos insurgentes estuvieran al tiempo en la
mesa, le permitiría al gobierno manejar, al mismo tiempo, un lenguaje de fortalecimiento de la fuerza
pública con uno de búsqueda de paz. Todo eso es fácil de decir. Pero lo cierto es que el gobierno no ha
cerrado del todo la puerta con el ELN porque sabe bien que la opción de guerra implicará enormes
sacrificios para el país. La historia nacional demuestra que los secuestros de civiles y de
miembros de la clase dirigente han debilitado la capacidad negociadora de los gobiernos y aunque en
teoría las tácticas de Pablo Escobar debieran repugnar a un grupo guerrillero, el ELN pareciera haber
decidido seguir ese camino. Falta por ver si en un acto de sensatez, propiciado quizá por la mediación
internacional, el ELN decide devolver sanos y salvos a los rehenes que aún están en su poder y
retomar el diálogo constructivo hacia una salida política para el conflicto armado en Colombia. Quizá
si leen de veras a Sun Tzu los 'elenos' encuentren otra de sus sentencias, aquella en la que advierte
que "no existe antecedente alguno en el que una nación se haya beneficiado de un enfrentamiento de
guerra prolongado".
El gobierno inició una ofensiva en el exterior para debilitar los contactos del ELN
"En oro blanco"
El martes de la semana pasada los organismos de inteligencia del Estado interceptaron una
conversación radiotelefónica entre dos miembros de la cuadrilla José María Córdoba del ELN, que tuvo
a cargo el secuestro de los feligreses de la iglesia La María en Cali. De la conversación se desprende
que el ELN comenzó a exigir el pago del rescate de los rehenes. Guerrillero: "Vea, es algo relacionado
con lo mismo que yo le estoy comentando. Hay gente que tiene mucho, mucho nexo con el de las
gafas. Entonces ahí está la familia que tiene mucho interés por esa mercancía. Están preguntando que
cuánto hay que pagar y que cómo hay que pagar. Y que cómo se arregla eso". Guerrillero: (...) "Bueno,
mire que el hombre confirma que ya habló. Que si hay que buscar otro medio, que ellos están
dispuestos a cuadrar eso. Listo, que hay que confirmar lo del oro blanco...".Andrés Pastrana: "Con el
ELN fuimos más lejos que con las Farc"
Semana: Hay quienes lo critican por haber otorgado un trato preferencial a las Farc. ¿No cree que eso
tuvo que ver con la actitud que ha asumido el ELN en los últimos tiempos?
Andres Pastrana: No, nosotros no le hemos dado un trato preferencial a las Farc. Por el contrario,
podríamos afirmar que con el ELN, en ciertos asuntos, fuimos aún más lejos que con las Farc. Mire,
nosotros recuperamos un proceso que estaba congelado. Le abrimos las puertas al ELN. Les
propusimos, con la aquiescencia del gobierno del presidente Chávez, que habláramos en Venezuela. A
dos dirigentes del ELN, Francisco Galán y Felipe Torres, les otorgamos salvoconductos para que
salieran de la cárcel y hablaran con el Coce con el objeto de destrancar el proceso. Les dimos la
posibilidad de que se fueran a las montañas, corriendo riesgos evidentes. Les otorgamos, además,
estatus político. Dirigentes políticos fueron a Venezuela y hablaron con ellos, y así lo hizo
también nuestro representante. Quienes rompieron el diálogo fueron ellos. Ellos pusieron conejo por
primera vez con el tema del despeje. Iba a haber convencion y se habían acordado los pasos a
seguir. Fueron ellos quienes, luego del acuerdo, trajeron el tema del despeje. Aún así, en ese
momento, les hicimos varias propuestas alternativas a un despeje que consideramos inconveniente
por tratarse de una zona donde no sólo operan el ELN, sino las autodefensas y el EPL, sin éxito
alguno.Semana: Algunos dicen que el proceso de liberación tampoco fue bien manejado por el
gobierno.
A.P.: La liberación de la totalidad de los secuestrados era un compromiso que el comando central
adquirió con el vocero del gobierno. El gobierno le preguntó en su momento al Coce quiénes serían
los interlocutores para el tema de la liberación de los rehenes y ellos nos dijeron que serían
Galán y Torres. Reconfirmamos esa información para evitar nuevas malinterpretaciones. Les
entregamos de nuevo el radioteléfono para que coordinaran la liberación de todos los secuestrados.
Pactamos con el ELN un cronograma de retiro de tropas y de liberación de secuestrados. Y cuando
se iba a hacer la liberación es Antonio García quien se opone de nuevo.
Semana: Presidente, las Farc también secuestran y cobran dinero por esos secuestros. ¿No
debería esto llevar a un replanteamiento del tema con las Farc?
A.P.: Todos los secuestros son repudiables. Nosotros siempre los hemos repudiado de manera
pública. En este caso la única diferencia, que no es menor, es que se ha tratado de secuestros
colectivos e indiscriminados contra la población civil, que fueron calificados como secuestros con
propósitos políticos al comienzo y que luego se han convertido en secuestros con propósitos
extorsivos. Nosotros estamos dialogando con las Farc en medio de la guerra. El asunto de los
secuestros es un tema para la mesa de negociación y diálogo. El primer punto que llevaremos a la
mesa es el respeto al Derecho Internacional Humanitario y a los derechos humanos. Por supuesto que
nosotros hemos pedido gestos de paz por parte de las Farc. Eso es lo que está pidiendo Colombia. Y
eso es lo que está pidiendo el mundo: que las Farc tengan gestos de paz.
Semana: De las medidas que anunció el viernes en la noche, ¿cuál afecta realmente al ELN?
A.P.: Nosotros hemos suspendido los contactos con el ELN y les hemos suspendido el carácter
político que se les otorgó con la Ley 418. Eso trae consigo consecuencias severas para el ELN,
desde efectos en lo que se refiere al tratamiento judicial de sus actos hasta efectos en materia
de contactos internacionales, ya que los secuestros son actos de terrorismo. La comunidad
internacional ha visto con buenos ojos la búsqueda de una salida política al conflicto armado. Pero lo
sucedido en este caso es que ha desaprobado las acciones terroristas. Ya varios gobiernos han
manifestado su rechazo a la actitud asumida por el ELN. Pero aún así hemos dejado abierta la
puerta con esa organización siempre que exista un gesto verdadero de paz.
Semana: ¿Cuál?
A.P.: La liberación de todos los secuestrados.
Semana: ¿Está preparado el Ejército para lo que parece ser una etapa de enfrentamiento abierto
con el ELN?
A.P.: Nosotros hemos dicho que estamos preparando un Ejército para la paz como estamos
preparando un Ejército para la guerra. Pero es claro que nosotros preferiríamos hacer la paz en
paz y no la paz en guerra.
Semana: ¿Qué mensaje les hace llegar a las familias de los secuestrados que aún están en poder del
ELN?
A.P.: Nosotros seguiremos trabajando para lograr la liberacion de todos los secuestrados. Como lo
dije el viernes en la noche, me solidarizo de todo corazón con las familias de las personas retenidas de
manera criminal por el ELN.
Antonio García: "Hay que financiar la guerra"
Semana: ¿Por qué razón decidieron secuestrar a los pasajeros del avión y a los feligreses de la iglesia
de Cali?
Antonio García: Porque siempre nos ha tocado empujar para lograr las cosas. Hay que empujar la
culebra para que todos se den cuenta de lo que está pasando. Pero hay que saberla empujar o si no de
pronto se nos muere.
Semana: ¿Y eso fue precisamente lo que pasó en Caracas?
A.G.: Allá el gobierno llegó muy arrogante. Con mucha improvisación. Dando órdenes. Que
teníamos que quitarnos el uniforme, que nos tenía que cuidar la Policía y el Ejército y que teníamos
que resolver nuestros problemas en cuatro días. Nosotros llegamos con propuestas claras, concretas,
con fechas definidas y con la idea de hacer la convención nacional y de iniciar un diálogo con el
gobierno.
Semana: ¿Usted está diciendo que el gobierno le dio un trato de segunda?
A.G.: El gobierno sabe quién es el ELN. En el país nadie come cuento. El ELN no es una organización
que se esté desbaratando, ni que esté derrotada. Y creo que eso se lo hemos demostrado al país.
Todos saben de lo que es capaz el ELN. Lo que pasa es que aquí otros grupos hacen lo que quieren y
nadie dice nada. Aquí los paramilitares masacran a la población y nadie dice nada.
Semana: Pero con los secuestros ustedes incumplieron todos los compromisos de la Puerta del
Cielo.
A.G.: Las operaciones en medio del conflicto son lícitas. Y esto lo hemos hecho para llamar la
atención sobre los genocidios y las masacres que se están cometiendo. Nosotros retuvimos a una
gente, pero no la matamos, le respetamos la vida.
Semana: ¿Por qué razón no van a liberar a todas las personas? Hay informes de inteligencia que
señalan que ustedes van a cobrar plata por la liberación de los rehenes que no soltaron. ¿Eso es
verdad?
A.G.: Nos convocaron a una guerra. La guerra tiene un costo y alguien tiene que pagar. No hay
disyuntiva y toca prepararse para enfrentar esa guerra.
Semana: Bueno, pero ustedes fueron y pidieron perdón al Vaticano y manifestaron que todo esto había
ocurrido porque les habían cerrado las puertas para buscar una salida al conflicto.
A.G.: Nosotros fuimos al Vaticano y golpeamos las puertas en Europa con el fin de lograr la liberación
de los rehenes. Pero no hemos visto voluntad por parte del gobierno para continuar en el proceso.
Han sido sordos, arrogantes y prepotentes.
Semana: ¿Entonces qué va a pasar?
A.G.: Hay una estrategia. Estamos preparados para el plan B. No hay alternativa.
Semana: ¿Seguirán los secuestros?
A.G.: Uno en la guerra no revela sus cartas. En la guerra no se le hace propaganda a las
acciones. Los ricos saben que la guerra también los va a tocar. El gobierno de Pastrana no ha cerrado
del todo la puerta con el ELN.

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