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| 11/14/2009 12:00:00 AM

La bola de nieve

El escándalo de AIS ha producido el descenso de 'Uribito' y el despegue de la campaña de Noemí Sanín. Pero faltan cuatro meses para la consulta y eso, en política, es una eternidad.

No deja de ser desconcertante el enorme impacto que tuvo en la opinión pública el escándalo de Agro Ingreso Seguro (AIS). No porque no sea real. Sino porque en este gobierno han sucedido cosas mucho más graves que nunca llegaron a perforar la impenetrable capa del efecto teflón. Los falsos positivos no sólo son las violaciones más graves de los derechos humanos que han sucedido en Colombia, sino en el mundo. El espionaje por parte del DAS a diversas personalidades del país también habría podido tumbar a un gobierno en otra latitud. O las denuncias contra los hijos del Presidente, que tienen mal sabor por tener su epicentro en la Casa de Nariño.

AIS, por su parte, no entraña beneficio personal para ninguno de los funcionarios del gobierno que participaron en el programa. Su ámbito es el sector rural, normalmente ajeno a los formadores de opinión, que son esencialmente urbanos. Y sin embargo, nada le ha hecho más daño al gobierno de Álvaro Uribe que este escándalo.

Lo que hay en el fondo del asunto son algunas irregularidades contenidas en un programa de subsidios a la agricultura bien intencionado, pero con algunos errores en su reglamentación y algunos abusos en su ejecución. Y aunque la defensa del actual ministro de Agricultura, Andrés Fernández, ante la plenaria del Senado el pasado martes fue clara y certera, la bola de nieve de AIS esta golpeando a su antecesor y actual candidato conservador, Andrés Felipe Arias.

Antes de que saliera a flote el nombre de la ex reina Valerie Domínguez y el fraccionamiento de la finca de los Dávila en Magdalena, el ex ministro le llevaba una ventaja grande a Noemí Sanín en las encuestas: en la última realizada por Ipsos Napoleón Franco en septiembre, la duplicaba. Mientras él tenía 14 puntos, ella lograba 6. Y es que la llegada de Noemí a asumir su tercera campaña presidencial no había sido inicialmente muy afortunada. Sus bandazos en ocho años de antiuribista furiosa, a uribista reeleccionista y posteriormente a antireeleccionista independiente, la habían dejado sin credibilidad y sin banderas. Sin embargo, se ganó la lotería con AIS.

Al pedir desde el Partido Conservador la cabeza del ministro Fernández su candidatura adquirió carácter y contundencia. En cambio, en importantes sectores del conservatismo la actitud fue considerada oportunista y desleal, puesto que Fernández es cuota de ese partido. En el terreno de las realidades políticas la agresividad verbal de Noemí -dirigida en forma directa a Fernández e indirecta a 'Uribito'- caló mucho más ante la opinión pública que la convincente defensa del Ministro de Agricultura, que al durar más de dos horas y ser pasada por el canal institucional a las 10 de la noche, no fue registrada por casi nadie.

La situación en la actualidad es que, al acercarse el final del año, Noemí Sanín le está ganando a Andrés Felipe Arias en las encuestas. En los últimos dos meses la imagen positiva de ella bajó muy poco (del 57 a 53 por ciento) y se mantuvo en los altos índices que siempre ha tenido, mientras que la de 'Uribito' se vino abajo: su imagen negativa prácticamente se duplicó al pasar de 18 por ciento en septiembre a 33 por ciento en noviembre.

En la campaña de Arias tratan de verle al mal tiempo buena cara alegando que, al mismo tiempo que sucedió el escándalo, también se duplicó su reconocimiento, que lo convirtió en dos meses en figura nacional. Pero los conocedores de la política saben que no hay nada más difícil que transformar un índice negativo en favorabilidad en corto tiempo y la consulta conservadora tendrá lugar en cuatro meses. Habrá que ver si ese plazo y las bondades de las fiestas navideñas logran hacer que, de aquí al 14 de marzo, se convierta en realidad la frase de que los colombianos no tienen memoria.

Otra consecuencia del escándalo de AIS es que dejó relegados a los otros aspirantes a la candidatura conservadora. El protagonismo que le dio a la acusadora y al acusado prácticamente ha desaparecido del radar electoral a Marta Lucía Ramírez, Álvaro Leyva y José Galat, quien en la primera mitad de este año llegó a tener su momento de brillo. La carrera de ahora en adelante es entre dos caballos.

La consulta conservadora va a acabar siendo una medición de fuerzas curiosa. A diferencia de la consulta liberal del 27 de septiembre, en la que desde el principio se sabía que la maquinaria del Partido iba a elegir a Rafael Pardo, en la del Partido Conservador nada está definido. 'Uribito' ha sido duramente golpeado en imagen, pero sigue siendo un joven frentero y combativo, y muy sólido en maquinaria.

Su descenso en las encuestas no ha generado ningún desplazamiento en su contra en el nivel de jefes políticos. La Cámara sigue siendo suya en una inmensa mayoría y en el Senado las fuerzas están casi parejas. No es imposible que al llegar el día de las urnas, Noemí llegue con una ventaja en imagen y Arias con una superioridad en maquinaria. Arias contará con el beneficio adicional de ser considerado el candidato de Uribe, condición que Noemí perdió desde que pasó de uribista incondicional a uribista independiente. En esas circunstancias es difícil anticipar cuál será el ganador.

Lo que sí se puede anticipar desde ahora es que la moción de censura en contra del ministro de Agricultura, Andrés Fernández, va a ser derrotada. En un momento dado tuvo un número de votos preocupante, pero después de la intervención del Presidente y de las explicaciones del Ministro, los 52 votos necesarios probablemente no pasarán de 40. Este resultado no le representará ni un triunfo al gobierno ni una derrota a la oposición -incluida Noemí-, pues en Colombia nadie espera que prospere una moción de censura.

Lo único seguro es que, si se tiene en cuenta que el candidato oficial del Partido Conservador tiene grandes posibilidades de pasar a la segunda vuelta, el mano a mano entre Noemí Sanín y Andrés Felipe Arias va a ser mucho más emocionante que cualquier otra elección antes de la presidencial.
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