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| 5/27/1996 12:00:00 AM

LA BOMBA PAISA

MIENTRAS LA PLANA MAYOR DEL EMPRESARIADO PAISA PIDE LA RENUNCIA DEL PRESIDENTE LOS CONGRESISTAS LIBERALES Y LA DLN DESCARTAN LA ANTICIPACION DE ELECCIONES Y LE PONEN PEROS A LA CONSULTA POPULAR

La bomba paisaMientras la plana mayor del empresariado paisa pide la renuncia del Presidente,los congresistas liberales y la DLN descartan la anticipación de elecciones y le ponen peros a la consulta popular. La semana pasada había sido anunciada como la del contraataque del presidente Ernesto Samper. Y a juzgar por como se veían las cosas el miércoles en la mañana, la contraofensiva estaba dando resultado. Mientras los medios estaban plagados de información sobre las acusaciones del abogado del presidente, Luis Guillermo Nieto, en contra de Fernando Botero y Santiago Medina, en el sentido de que ellos se habrían quedado con la plata del cartel en la campaña, para ese día estaba anunciado un almuerzo de más de 50 senadores liberales en favor de la consulta popular, fórmula propuesta a principios de febrero por Samper para legitimar su mandato. Y para la noche se esperaba el remate: que el público barranquillero que asistiría al primer partido de la Selección Colombia en la eliminatoria al Mundial Francia 98, impulsado por el narrador Edgar Perea, ídolo de la afición de la capital del Atlántico, ovacionara al jefe del Estado.Pero entre jueves y viernes la fiesta pareció aguarse. Aunque Nieto consiguió despertar muchas dudas entre la opinión (ver siguiente artículo) la riposta de Botero y de Medina le hizo daño al Presidente e incluso puso a bailar a la primera dama Jacquin Strouss de Samper. En cuanto a la esperada ovación en el estadio de Barranquilla, no se produjo, aunque en justicia tampoco hubo rechifla como lo anticipaban algunos opositores del gobierno. Lo malo para Samper no fue eso, pues al fin y al cabo este nuevo round con quienes fueran dos de sus más importantes colaboradores en tiempos de la campaña terminó más bien en tablas, lo mismo que el episodio del estadio. El problema grave fue una declaración bomba que estalló el miércoles en Medellín.Más de mil empresarios y ejecutivos de nivel alto y medio se dieron cita al mediodía en la capital antioqueña para un almuerzo en los salones del Hotel Intercontinental. El plato fuerte era la firma de una declaración por medio de la cual lo más granado de la dirigencia antioqueña pedía la renuncia del primer mandatario, en desarrollo de una convocatoria hecha por los senadores Enrique Gómez Hurtado y Juan Camilo Restrepo, la representante María Paulina Espinosa y el ex candidato presidencial Enrique Parejo González, miembros de Movimiento de Reconstrucción Nacional que realizan visitas a diferentes ciudades en busca de apoyo a sus propuestas para salir de la crisis.El documento fue firmado por la casi totalidad de los asistentes, lo que no es poco si se tiene en cuenta que estaban entre otros ilustres paisas, Nicanor Restrepo Santamaría, cabeza del poderoso Sindicato Antioqueño. Pero no fue eso lo que mayor impacto causó en los medios en las siguientes horas. Lo que más sacudió a la opinión fueron los discursos del patriarca de la industria y el sector privado colombianos Hernán Echavarría Olózaga, miembro también del Movimiento de Reconstrucción, y de otro grande del empresariado paisa, Juan Gonzalo Restrepo Londoño. Una frase de Echavarría, largamente aplaudida por los asistentes al Inter, fue repetida una y otra vez en los diferentes noticieros hasta el fin de semana: "Le pido al Presidente que tenga piedad de la Nación, que considere la situación en que está, que mire el peligro que se cierne sobre todos nosotros y que haga el favor de renunciar...". Echavarría agregó: "No importa lo que diga la comisión investigadora (de la Cámara) porque sabemos que lo van a declarar inocente de todo, inclusive de no haber visto el elefante". Restrepo Londoño no se quedó atrás y aseguró que para empezar a solucionar la crisis, es necesario pedir la renuncia del Presidente "sin rodeos y sin ambages" y que esa renuncia se produzca independientemente de la decisión que tome en estas semanas la Cámara de Representantes, afirmaciones a las que el público respondió con otro sonoro aplauso.La imagen de estas dos respetadas voces de la vieja guardia empresarial pidiendo la salida del jefe del Estado delante de un millar de representantes de la 'pesada' paisa, produjo un impacto grande y la sensación no solo entre muchos antioqueños sino entre muchos colombianos de que Samper había sufrido un duro golpe por parte de la misma dirigencia que hace ya cuatro décadas abrió el camino para la caída del general Gustavo Rojas Pinilla.Rojos desteñidosEl otro pilar del contraataque del primer mandatario debía correr por cuenta de sus copartidarios liberales. La ofensiva en este campo tenía dos frentes: el primero era la Comisión Política Central del liberalismo, un organismo de 34 integrantes que tenía como misión desautorizar, durante una reunión el martes en la sede del partido, a la Dirección Liberal Nacional que una semana antes había comenzado a distanciarse de Samper; el segundo era la bancada liberal en el Senado, que debía darle un espaldarazo al mecanismo de la consulta popular durante un almuerzo el miércoles en el restaurante Carbón de Palo, cerca del Parque Nacional en Bogotá.Pero las cosas no salieron como el Presidente esperaba. La reunión que por más de tres horas sostuvieron el martes los miembros de la DLN y de la Comisión Política terminó más con voces de aliento para los primeros que con descalificaciones y agravios. El golpe de Estado por parte de la Comisión Política a la Dirección, que esperaba muchos simpatizantes de Samper, nunca se produjo y por el contrario, lo que resultó fue una declaración conjunta en la que la Comisión Política Central expresó su aprobación al "criterio expuesto por la Dirección Liberal, de recurrir como siempre ha sido la tradición del partido, al principio de respeto a la Constitución y a la Ley, para enfrentar la actual crisis". Y para que no quedaran dudas del espaldarazo, la Comisión Política expresó su "coincidencia con la Dirección Liberal Nacional por la forma seria y transparente como ésta última ha venido respondiendo a la actual coyuntura". Según varios asistentes al encuentro, hubo un consenso absoluto en contra de la anticipación de las elecciones y una mayoría de opiniones en contra de la consulta popular, frente a la cual hubo varios peros, entre ellos el de que el gobierno aún no ha dicho cuál sería la pregunta que se le haría a los votantes, algo que preocupa a muchos congresistas liberales que no saben si el Parlamento también va a ser puesto a prueba en lo que podría significar su segunda revocatoria en escasos cinco años.Ante el visto bueno dado a sus actuaciones por la Comisión Política, la DLN designó a tres de sus miembros en una comisión para viajar a Europa y Estados Unidos a entrevistarse con el vicepresidente y embajador en Madrid Humberto de la Calle, y los ex presidentes Julio César Turbay, embajador en Roma, Alfonso López Michelsen, de visita en Londres, y César Gaviria, secretario general de la OEA en Washington. Emilio Lébolo, presidente de la DLN, y sus compañeros el ex canciller Luis Fernando Jaramillo y el senador Luis Guillermo Giraldo, llegaron el jueves a Madrid y realizaron tres rondas de conversaciones con De la Calle, convertido de la noche a la mañana en interlocutor privilegiado para estudiar salidas a la crisis, en su condición, nada despreciable, de primera opción en la sucesión presidencial en caso del retiro de Samper. De la Calle, quien se había mantenido atrincherado en Madrid jugando a administrar su silencio, respondió a sus visitantes con una carta de dos páginas llena de razones a Santander para que las entienda Bolívar. Como la DLN, y en especial su presidente, le insistieron en que apoyara la propuesta de una consulta popular contra la cual el vicepresidente ya se había manifestado, él les respondió en su carta que la salida a la crisis debía darse por medio de "procedimientos sencillos y que no impliquen dilaciones" , que es exactamente lo que no garantizaría la consulta. Para Samper también había un mensaje: como el Presidente ha defendido los derechos que la Constitución le otorga para su defensa, el vicepresidente le hizo ver que esa misma lógica debía conducir a que si la salida del primer mandatario se da, lo reemplace quien dice la Constitución, o sea él: "La misma Constitución que señala los rudimentos del debido proceso (...) es la que, en fin, establece los mecanismos de sucesión".Y otro mensaje más, esta vez para el Congreso, donde hay algunos sectores temerosos ante la posibilidad de que, si sube De la Calle, su mandato vuelva a ser revocado como en el 91: para el vicepresidente, esa misma Constitución, que para él debe ser la base de cualquier salida, es también "la que fija los períodos de quienes hayan sido elegidos...". La carta del embajador en Madrid quedó rematada con una frase que marcó los titulares al día siguiente: "No seré comandante de una guerra civil" respondió De la Calle a quienes lo han invitado a regresar a Colombia para asumir una postura beligerante frente al Presidente y encabezar el movimiento para su caída.Consulta al carbónMientras los delegados de la DLN conversaban en Madrid con el vicepresidente, el último frente de contraataque abierto por Samper, el almuerzo en Carbón de Palo de senadores liberales en favor de la consulta, también le producía problemas. Para empezar, de los 55 invitados llegaron menos de 40. Y de ellos, cerca de la mitad planteó dudas sobre la idea del primer mandatario, que se aplicaría una vez la Cámara de Representantes absuelva al Presidente. El almuerzo terminó mucho antes de que se llegara a cocinar la propuesta presentada, entre otros, por los senadores samperistas Julio César Guerra Tulena y Carlos Espinosa, y, antes de que sirvieran el postre, muchos de los asistentes habían expresado sus reservas acerca de la viabilidad de la propuesta. Los opositores argumentaron que pronunciarse antes de que la Comisión de Acusación de la Cámara determine la responsabilidad del Presidente en el ingreso de dineros del narcotráfico en su campaña, sería inconveniente. "Nosotros estaríamos prejuzgando _dijo a SEMANA uno de los comensales_ pues estaríamos actuando como si ya la Cámara hubiera absuelto al Presidente". El presidente de la Cámara, Rodrigo Rivera, el único representante que asistió al almuerzo y uno de los que se retiró antes de que sirvieran el postre, fue mucho más explícito en sus argumentos. "Partir del principio de que el Presidente va a ser absuelto en la Cámara no es correcto porque esa es tan sólo una de las posibilidades. Hay otras que también serán consideradas", dijo. Para él, el almuerzo en Carbón de Palo tuvo el sabor de una típica 'encerrona', que, a juzgar por la falta de acuerdo al finalizar la sesión, terminó fracasando.Fue así como en la semana destinada a su contraofensiva, el primer mandatario se topó con más de un obstáculo. Varias cosas quedaron en claro después de estos ocho agitados días. La primera, que aunque por intermedio de su abogado el Presidente puede hacerle daño a Botero y a Medina con su estrategia de tratar de demostrar que ellos se robaron el elefante, ellos le pueden hacer el mismo daño con nuevas revelaciones y acusaciones. La segunda, que en el campo del Partido Liberal aunque Samper cuenta aún con muchos amigos, está creciendo un ambiente de incertidumbre y de debate que ya no le ayuda mucho al jefe del Estado. Y la tercera, que mientras en la clase política al Presidente cada día le cuesta más trabajo conseguir un consenso de respaldo a sus propuestas, en la clase empresarial cada día le resulta más difícil evitar que se consolide un consenso en contra suya.
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