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| 11/15/1993 12:00:00 AM

La búsqueda, metro a metro

SEMANA relata en detalle la persecución que el Bloque de Búsqueda ha realizado contra Pablo Escobar en un cerro vecino a Medellín.

La búsqueda, metro a metro La búsqueda, metro a metro
DESDE EL HELICOPTERO EL cerro El Barcino semeja un tapete verde que serpentea entre cañadas, quebradas de aguas cristalinas y acantilados. La espesa selva camufla la hilera interminable de trochas y caminos de herradura que se intercomunican para desembocar en una carretera destapada que conduce hacia el municipio de San Antonio del Padro, a dos horas de Medellín. Desde el aire El Barcino es un lugar agreste e inaccesible donde el único vestigio de vida parecen ser las extensas plantaciones de pino y roble. Pero dos mil metros abajo la situación es a otro precio. Esa maraña selvática es el escenario del operativo más espectacular que han montado las autoridades para dar con el paradero de Pablo Escobar, un año y medio después de su fuga de la carcel La Catedral. Mil quinientos hombres del Bloque de Búsqueda, apoyados por las Fuerzas Especiales, y una docena de perros adiestrados en rastreo, llevan 10 días metidos en ese monte con la firme convicción de que la captura del jefe del cartel de Medellín es ahora o nunca.
Este nuevo capítulo de la triste y célebre historia sobre la detención de Pablo Escobar comenzó a escribirse el pasado 9 de octubre, tres días después de que las autoridades dieran de baja a Alfonso León Puerta, alias "El Angelito". Ese día una información entregada por un hombre que llamó a la "línea caliente", del Bloque alertó a las autoridades sobre el paradero de Escobar. Dos comandos de choque comenzaron a realizar labores de inteligencia en la vereda La Astillera.
Después de "limpia", la zona encontraron en el corregimiento de El Vado los primeros indicios sobre la presencia del jefe del cartel de Medellín. Alas 5:30 de la tarde del lunes 11 de octubre, ocho agentes del Bloque llegaron a una finca de la región donde se hallaban dos mujeres. Una de ellas llamó la atención por su juventud 18 años y su belleza. Cuando comenzó la requisa de la vivienda, los vieron, en una de las habitaciones, dos maletines repletos de ropa, cuatro radioteléfonos y varias cartas regadas sobre una pequeña mesa.
Al revisar en detalle los elementos encontrados, descubrieron que allí había estado Pablo Escobar. La razón: en uno de los maletines había más de una evidencia. Las que llamaron especialmente la atención fueron los dos pares de tenis-guayos de los mismos marca y modelo que los encontrados en el closet de la "celda", que él utilizaba en la Catedral. Una peluca de pelo largo castaño oscuro, envuelta en una bolsa de plástico; unas gafas negras, y cinco millones 800 mil pesos camuflados en uno de los bolsillos del maletín también se hallaron. Los demás elementos, que estaban empacados, eran camisetas, yines, y utensilios de aseo personal, como jabón, maquinas de afeitar, cepillos y crema dental. Pero si había alguna duda de que los maletines pertenecieran a Escobar, ésta se disipó cuando fueron inspeccionadas las cartas encima de la mesa. Había ocho sobres. Uno de ellos contenía una misiva de 14 líneas. escrita por su hija menor, en la que le decía a su padre hija menor. en la que le decía a que lo extrañaba mucho y que deseaba verlo pronto. Otra más era de su hijo Juan Pablo que le informaba en de talle el incidente que se presentó el día que fue disparada una granada contra el apartamento del edificio Altos de Campestre en Medellín. donde la familia Escobar se encuentra protegida por la Fiscalía General de la Nación. Había tres sobres más con cartas provenientes de presos de la cárcel de Bellavista, quienes se ponían a disposición del "patrón", en caso de que necesitara de su ayuda. Otras dos de sus más cercanos lugartenientes detenidos en las cárceles de La Modelo y de Itaguí. La última carta era de puño y letra del propio Escobar, e iba dirigida a su madre. En esas líneas deja en claro que está cansado y dispuesto a entregarse, pero que no ve ninguna voluntad por parte del Gobierno para hacerlo.
De inmediato los agentes se comunicaron con la base central del Bloque de Búsqueda en Medellín para informar lo que habían encontrado en la finca. Los altos oficiales evaluaron la información y llegaron a la conclusión de que las pertenencias dejadas por Escobar habían sido producto de la sorpresiva presencia de los agentes, y que, ante la posibilidad de ser detenido, sea había fugado dejando tras sus huellas pruebas evidentes de que efectivamente se encontraba allí. Las mujeres que estaban en la casa fueron arrestadas y sometidas a un intenso interrogatorio con el fin de establecer por dónde había huido el jefe del cartel de Medellín.
Pero ninguna de las dos colaboró y sólo se limitaron a decir que tres días atrás había llegado a la finca un señor que ellas no conocían, acompañado de cinco hombres quienes les ordenaron cocinar y mantener impecable el lugar.

CERCO EN EL BARCINO
Ese lunes 11 de octubre la suerte tampoco acompañó a los agentes que emprendieron la persecución de Escobar. Cuando dejaron la finea y se internaron en el monte con perros, la noche se vino encima y las operaciones se dificultaron. En el cuartel del Bloque los oficiales de mando mantenían línea abierta con sus jefes superiores en Bogotá, quienes dieron vía libre a cada una de las peticiones hechas. Fue así como se ordenó el cerco al cerro El Barcino con todas las unidades disponibles, y a la espera de los refuerzos que llegaron tres horas después en dos aviones Hércules al aeropuerto Olaya Herrera. Se acordonó un perímetro de seis kilómetros, se cerraron todas las vías de acceso y se montó el puesto de mando en la vereda La Astillera.
El martes 12 de octubre, ocho helicópteros de la Policía y del Ejército comenzaron a sobrevolar la zona desde las seis de la mañana hasta las seis de la tarde. Mientras tres de ellos prestaban apoyo a las comandos de asalto de tierra. los otros transportaban tropa desde la escuela Carlos Holguín, al nororiente de Medellín. No solo los comandantes del Bloque trastearon sus oficinas a La Astillera, sino que los altos mandos del Ejército y la Policía llegaron de Bogotá para dirigir personalmente el operativo. Durante los primeros cuatro días cerca de una docena de veces los comandantes se reunieron a puerta cerrada en la escuela Carlos Holguín para evaluar los resultados de las acciones.
El primer campanazo sobre la posible captura de Escobar se dio ese mismo martes a las tres de la tarde, cuando se conoció que en el sitio de Aguasfrías, al occidente de Medellín, se habían encontrado rastros de sangre posiblemente del jefe del cartel de Medellín. Todo hacía pensar que estaba he rido. Sin embargo, tres horas después se despejaron las conjeturas. La sangre encontrada en una cerca de alambre de púa era de uno de los perros rastreadores que había rodado por una ladera y que, al caer, se corto el hocico.
Pero esta noticia no desalento a los hombres del Bloque. La captura de un taxista que se encontraba merodeando por el municipio de San Antonio del Prado confirmó a los organismos de seguridad que Escobar continuaba en la zona. El hombre confesó a las autoridades que se había dirigido al lugar a esperar al "patrón", para ayudarle a salir de esa zona, pero que la cita programada no la había cumplido.

EL BOMBARDEO
El miércoles 13 de octubre, los operativos continuaron con la misma intensidad y hubo muchas noticias. La primera corrió por cuenta del coronel Gustavo Bermudez Murcia, segundo oficial al mando del Bloque de Búsqueda. En una inspección realizada en las horas de la mañana al cerro El Barcino, el oficial fue abordado por la prensa para que confirmara oficialmente si Escobar se había fugado del cerco tendido por las autoridades. Bermudez desmintió la información y, antes de partir, soltó la lengua a una pregunta de los periodistas.
"Coronel, ¿prefiere a Escobar vivo a mluerto?", le dijeron. Y él respondió: "Ojalá lo segundo....". Eso fue suficiente para que el fiscal general de la Nación, Gustavo de Greiff, le diera un buen tirón de orejas.
No había finalizado la polémica por las declaraciones de Bermudez, cuando, a las cinco de la tarde, dos helicópteros comenzaron a sobrevolar un sector del cerro y, segundos después, a bombardearlo con gases lacrimógenos y metralleta. Esto lo hicimos porque la zona es de muy difícil acceso y la operación "rastrillo" no nos dejo satisfechos. Después de retirar a la tropa se bombardeó, no con el fin de matar a nadie, sino de obligar a Escobar a salir de su refugio",señaló a SEMANA uno de los oficiales del Bloque.
De la maraña selvática no salió nadie. Los 20 minutos de bombardeo fueron inútiles. Luego se comprobó, en una nueva inspección, que muchas de las granadas no explotaron y quedaron colgadas de las copas de los árboles. El oficial añadió: "Es la primera vez que hacemos este tipo de operaciones. No creo que la volvamos a repetir".

LA LLAMADA ANONIMA
Quizá el momento más duro que han vivido los oficiales del Bloque de Búsqueda en el año y medio que llevan persiguiendo a Escobar fue el miércoles 13 de octubre a las 11:15 de la mañana. A esa hora, los operativos en el cerro estaban al rojo vivo y en el cuartel no había sino rostros de esperanza. Sin embargo, una llamada por el radioteléfono dejó mudos a los ocho oficiales que despachaban en la oficina de mando. La central de inteligencia de Bogotá informaba a los comandantes que Pablo Escobar se había entregado unos minutos antes en la alcaldía de Envigado; que la información era confiable, pues se había confirmado desde las mismas dependencias de la alcaldía por un funcionario que no quiso identificarse. Tan pronto terminó la comunicación hubo un silencio sepulcral y una expresión de impotencia. Segundos después un oficial tomó el radioteléfono e impartió órdenes para que una "comisión", fuera a la alcaldía a verificar si Escobar estaba allí. Lo que nadie entendió en el momento es que la "comisión", no eran cinco agentes, sino 160 hombres que fueron sacados del cerro, embutidos en los camiones militares que, como almas que lleva el diablo, bajaron por la estrecha vía rumbo a Envigado.
Llegaron en tan solo siete minutos, en un recorrido que por lo general se hace en 20. Se tomaron el parque principal, entraron a la alcaldía, allanaron los tres pisos y requisaron hasta en los escritorios. Media hora más tarde, el alma les volvió al cuerpo cuando recibieron el reporte de la "falsa alarma". Una falsa alarma que quedó flotando en el aire. Porque para y muchos tiene nombre propio: Pablo Escobar, el rey de la desinformación, a como lo reconocen los propios oficiles del Bloque. Todo apunta hacia que el capo, en el momento de mayor acoso por parte de las autoridades, se jugó la carta de la contrainteligencia y se quitó de encima, en menos de un minuto a 160 hombres.
SE MANTIENE EL CERCO
El viernes pasado se cumplieron cinco días del opcrativo sin el resultado esperado. Una nueva reunión de los altos mandos del Bloque de Búsqueda se efectuó en los cuarteles de la escucla Carlos Holguín. Se evaluó el trabajo realizado y, después de estudiar la zona en los mapas, se concluyó que sólo el 50 por ciento del cerro El Barcio había sido revisado. Las aerofotografías dejaron en claro que el sector que falta por requisar es el de más difícil acceso. Se requieren expertos baquianos para poder rastrear todo el lugar.
Pero no sólo la naturaleza esta encontra de los agentes del Bloque. Pablo Escobar se conoce estas montañas como la palma de su mano. Muchas de estas tierras son de su propiedad. Una de sus fincas se la regaló al padre Rafael García Herreros, en agradecimiento a la gestión que hizo para llevar a cabo su sometimiento a la justicia. No lejos de allí, dos propiedades más le sirvieron en 1990 de guarida cuando el Ejército realizó la operación Cocorna en el Magdalena Medio, y por poco lo captura. Su salvación fue el cerro El Barcino donde logró ponerse a salvo del asedio de las autoridades.
Estos episodios lo tienen muy en claro los oficiales del Bloque, quienes niegan que este haya sido el más grande operativo contra Escobar. Uno de ellos dijo: "Es uno más de rutina en el que participan todos los efectivos. A es te tipo de registro lo llamamos Operacion Total. Entre agosto del año pasado y octubre de este año hemos hecho 190. Entonces me pregunto: ¿por qué tanta alharaca?". No obstante, cada día que pasa llegan más refuerzos, porque, según otro oficial de alto rango, "por primera vez tengo la certeza de que tenemos cercado a Escobar".

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