Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1997/11/03 00:00

LA COCAVODKA

Una explosiva alianza estratégica entre mafias rusas y narcotraficantes colombianos tiene preocupadas a las autoridades estadounidenses.

LA COCAVODKA

En una casa de strip tease de Hialeah, rodeada de luces de neón rosadas con figuras de mujeres esbeltas, irrumpieron a principios de febrero de este año varios hombres armados hasta los dientes. No eran los clientes tranquilos que acuden al negocio a cualquier hora del día a tomarse un trago y a ver hermosas jóvenes rusas desnudarse al ritmo de una tonada de rock. Los hombres armados hacían parte de una fuerza combinada de agentes antinarcóticos y policías de Miami que buscaban a Tarzán, un ruso alto, corpulento y de pelo largo, dueño del negocio.La cueva de Tarzán, que estaba en la parte trasera de Porky's _nombre del lugar_ era el centro de reunión de una bien organizada banda de rusos dispuestos a negociar con todo: mujeres, gasolina y cocaína, según las autoridades. Ludwig Fainberg, alias Tarzán, fue arrestado ese día sin oponer resistencia y fue acusado de contrabando y asociación para delinquir. Fainberg, de 39 años, salió de la Unión Soviética a principios de los 80 huyendo de la persecución religiosa. La redada fue el resultado de una investigación de tres años durante la cual se logró establecer, según el encausamiento criminal, que en la trastienda de Porky's _y al calor de unos tragos de Stolichnaya_ se había estrechado una alianza estratégica entre las mafias rusas y los narcotraficantes colombianos. En ese lugar, presuntamente, se reunieron representantes de un cartel de la droga con Tarzán para acordar la compra de dos helicópteros rusos y un submarino diesel tipo Tango, con tripulación incluida, que sería usado para llevar cocaína desde la costa de Colombia a California. El aparato estaba listo en Kronshdat, una enorme base de submarinos en el golfo de Finlandia, cerca de Saint Pittesburg.Los rusos pidieron a los colombianos nueve millones de dólares por el submarino y ofrecieron una tripulación de 20 personas, según los investigadores del caso. Luego de un regateo de la gente de Cali los rusos bajaron el precio a cinco millones de dólares, pero el negocio no se cerró porque a los colombianos les pareció que la operación sería muy aparatosa. En Miami la noticia del arresto de Tarzán dejó la impresión de ser otro episodio pintoresco más de la vida de una ciudad donde se fraguan toda clase de negocios. El abogado de Fainberg ha alegado en varias ocasiones que su cliente es simplemente un "bocón" que le gusta alardear de cosas que no tiene ni puede ofrecer, pero hace creer a la gente todo lo que dice. Para las autoridades federales el caso de Porky's no era uno más, pues encajaba en una tendencia que venían observando muy de cerca y con preocupación. Después de documentar otros episodios, las sospechas del FBI y de las agencias antinarcóticos se convirtieron en una certeza, y la semana pasada fueron también noticia publicada por The Washington Post bajo el título de 'Mafias rusas se enlazan a los carteles de las drogas'. Lo que las autoridades antinarcóticos de Estados Unidos sostienen es que los grupos del 'crimen organizado' de la antigua Unión Soviética se han aliado con narcotraficantes colombianos en el negocio de transporte y distribución de cocaína en Europa, y en virtud del acuerdo los rusos están entregando armas a los colombianos y lavando narcodólares.
Bocado de cardenal
En un país como Estados Unidos, que nunca se cansó de escuchar sobre conspiraciones soviéticas y en el que los malos de casi todas las películas de espionaje eran rusos con cejas pobladas, la noticia de que ahora se han aliado con los malos de los años 90 _los colombianos_ es un bocado de cardenal. El artículo del Post le pone además un toque de urgencia y gravedad al problema al afirmar que el creciente número de alianzas entre organizaciones rusas y colombianas "es la más peligrosa tendencia en el tráfico de drogas en el hemisferio". Lo dicen funcionarios entrevistados por el autor del artículo, Douglas Farah, en Miami, Nueva York, Puerto Rico y Colombia. En una entrevista concedida al día siguiente de publicada la investigación periodística, Barry McCaffrey, el zar antidrogas, dijo que el gobierno de Estados Unidos sí tiene evidencias de la alianza y que los rusos junto con los nigerianos son "las organizaciones más amenazantes en Estados Unidos". Otros expertos han dicho que el gobierno de Estados Unidos no está preparado para esta ofensiva por cuanto las mafias rusas son peligrosas y muy difíciles de penetrar. "Lo que hace peligrosos a los rusos es que son muy capaces, y son también sofisticados", dijo un experto en Rusia de la DEA. "Estamos hablando de gente con PhD, ex agentes de KGB con acceso a armas sofisticadas, gente que ya ha lavado millones de dolares".Según el artículo del Post, los grupos rusos operan además una red de lavado de dinero del narcotráfico en Miami, Nueva York y Puerto Rico. Las mafias rusas no son una novedad en Estados Unidos. Los archivos recientes del FBI están llenos de casos de bandas de rusos dedicados a la extorsión, los juegos prohibidos, fraudes a los seguros de salud y el proxenetismo. El problema era tan grande que el FBI tuvo que abrir una oficina en Moscú a tiempo que la procuradora general, Janet Reno, declaraba la guerra específicamente a las organizaciones delincuenciales de rusos en Estados Unidos En la trastienda de Porky's, en Miami, los primeros problemas con los rusos no se relacionaban con drogas. En 1994 el administrador del lugar, Yakov Litvak, fue acusado de ser el autor intelectual de un ingenioso ardid que consistía en eludir impuestos al combustible a través de la creación de empresas petroleras fantasmas. No está muy claro cómo los rusos saltaron de estos negocios, que si bien son graves en Estados Unidos no marcan tan profundamente a un grupo étnico como el narcotráfico, al mundo del trasiego de drogas y a las incursiones con los colombianos. Se sabe que a principios de los años 90 varios representantes de mafias rusas acordaron enviar a Estados Unidos una conocida figura de la organización, Vyacheslav Ivankov, con la misión de expandir las operaciones. Ivankov fue arrestado en junio de 1995, y según las autoridades, fue el responsable de ampliar las actividades a Miami. Su lugar de reunión predilecto, según las fuentes oficiales, era el rincón impúdico de Tarzán donde los carteles colombianos de la droga estuvieron a punto de comprar un submarino.La conexión¿Pero qué casos concretos tienen las autoridades para ilustrar
la conexión?
En la actualidad los servicios de inteligencia antinarcóticos tienen documentados tres casos: el de Porky's y otros dos que reflejan más lo que no saben las autoridades que lo que han descubierto. Para empezar, el caso de Porky's es hasta ahora una simple acusación que tendrá que ventilarse en un juicio en el cual los fiscales están obligados a demostrar que el paquete del narcosubmarino con tripulación a bordo ofrecido por los rusos era una propuesta seria y no simplemente un falso alarde de un moscovita pantallero con unos vodkas de más.En el otro caso no hay colombianos sino agentes encubiertos haciéndose pasar por narcotraficantes de Colombia. Ocurrió en julio pasado. Luego de dos años de una investigación, agentes federales arrestaron a dos lituanos después de que éstos trataran de venderles a los falsos narcos colombianos misiles de hombro tierra-aire por 330.000 dólares. Las armas serían enviadas a través de Bulgaria a Puerto Rico y de allí a Miami. Este caso no ha ido a juicio y hasta ahora no se ha explicado si los lituanos arrestados habían negociado con colombianos con anterioridad o simplemente "les hicieron el lance" a los suramericanos pensando que habían encontrado sus primeros clientes.La tercera sospecha, de la que se sabe menos pero se teme más, tiene que ver con la extraña presencia de barcos rusos en el golfo de Urabá, alrededor de Turbo. Autoridades europeas y estadoudinenses sostienen que este tráfico marítimo podría ser el resultado de un acuerdo entre rusos y colombianos para intercambiar drogas por armas. Según los investigadores, recientemente representantes de cada bando se han reunido en Aruba, St. Vincent y Antigua con el fin de darle bases al cambio de las armas por drogas que lo rusos necesitan para suplir el creciente mercado en su país y en el ex bloque soviético. Varias embarcaciones rusas, dijeron al Post sus fuentes, han ingresado al puerto de Turbo y han descargado fusiles de asalto AK-47 y granadas-cohete. De lo que los investigadores no están seguros, por la confusa situación de violencia en Colombia, según dicen, es de si estas armas van para la guerrilla, los narcos o los paramilitares. Otra 'tendencia' del mercado que ha puesto en alerta a los estadounidenses es el cada vez más alto número de arrestos de colombianos en el aeropuerto de La Habana con drogas en sus equipajes o en el estómago. Aunque muchas de estas mulas tienen como destino final Cuba, se sabe que su misión es entregar la droga a otras mulas que van en los vuelos directos de Aeroflot a Moscú. En cualquier caso, de confirmarse las sospechas, las autoridades estadounidenses aseguran que el mundo estaría ante una de las más peligrosas alianzas criminales de los últimos años: los malos de ayer y los malos de hoy en un solo paquete.

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