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| 5/26/2003 12:00:00 AM

La Compañía B, que en paz descanse. Punto de vista

Seguramente las promociones de oficiales egresadas en las décadas del 50 y el 60 de la anterior centuria, encontrarán familiar el título de este artículo, por cuanto corresponde al mismo que tuviera una película de instrucción que enseñaba cómo por los errores cometidos en una situación táctica, la compañía B del documental, era prácticamente destruida por el fuego enemigo.

No solamente se destruyen por el fuego enemigo o por la acción de minas en el Caquetá, también pueden ser destruidas por la acción nociva de la corrupción las compañía B y D, del Batallón de Contraguerrillas 50 de la Tercera División colombiana.

Los medios dieron amplio despliegue, los comandantes amplias denuncias explicaciones, los funcionarios encargados de velar por la disciplina, la ley y el orden se lanzaron en pos de la verdad y de los responsables del ilícito, como es tradicional y reglamentario y, sin lugar a dudas, terminarán las investigaciones disciplinarias y penales con éxito rotundo, si los dejan. La Procuraduría General de la Nación con poder preferente, puede si lo desea, asumir la investigación disciplinaria y quitársela a los funcionarios de instrucción del Ejército y la investigación llegará a los mismo resultados. Es fácil, en las investigaciones contra militares el valor, el carácter y la verdad surgen por generación espontánea. Si se comete una falta o un delito, es tradicional que quien investiga reciba verdades inocultables dadas las condiciones humanas de quienes faltaron a un juramento o un código ético. Hay fallas, es cierto y nos llenan de vergüenza, pero también hay remedios y son eficaces.

El país puede tener la absoluta certeza, que la sociedad militar ofendida, reaccionará como de costumbre, para colocar en el sitio que se merece, con la sanción proporcional y debida, a cada uno de los integrantes de las dos compañías que se ensuciaron las manos con dinero sucio que las Farc habían obtenido muy seguramente de secuestros, extorsiones y narcotráfico.

¿Que la justicia ordinaria aboque o reciba las diligencias remitidas por la Justicia penal Militar? Igualmente a lo disciplinario, resultará fácil concluir los procesos con éxito. Para lo uno o lo otro, no se necesita despliegue de prensa o espectacularidad, son asuntos que se dan naturalmente, porque finalmente la justicia es una y para todos, sin que se pretenda hacer diferenciación entre la ordinaria o la castrense. Los oficiales, tres o más, los suboficiales 16 o más, o los soldados 150 o más, recibirán el peso de lo disciplinario y lo penal sin que quepa duda alguna.

Queda la tranquilidad para la organización castrense y para la comunidad civil, que los actos ilegales fueron descubiertos por los superiores de los delincuentes militares. Bien lo advirtió el propio comandante del Ejército, general Ospina, los militares involucrados en tan "horrenda estafa saldrán de la peor forma de la institución y jamás volverán a vestir uniforme".

El mal que atacó a los integrantes del Batallón de Contraguerrillas 50 de la Brigada Móvil N° 6 no es atípico, como la tal neumonía procedente de China. Es ese mal incrustado en la sociedad colombiana y que precisamente los mandos militares de principios de la década del 90 del siglo pasado, incluyéramos por primera vez entre las amenazas contra el Estado. ¡Corrupción sin más ni más!, esa misma que campea por todos los espacios de las estructuras de nuestra golpeada sociedad. Quienes hoy se alarman y se escandalizan parece que hubieran olvidado los grandes escándalos de corrupción que involucraron a personajes de todos los cuellos, blancos principalmente, pero que está afectando todos los estratos.

No podremos olvidar que ya cumplió un año de entrar en vigencia un nuevo Código Disciplinario Unico con lo cual se pretende frenar el desangre de la Nación que en los años recientes se calcula en algo más de un billón de pesos. No fueron los integrantes de compañías militares los depredadores, pero en la mayor parte de tan sonados casos no aparecieron los responsables y los jueces no se pelearon por asumir tales investigaciones y si lo hicieron terminaron los procesos en nada o lo que es peor en absurdas absoluciones. Es bueno y saludable también, establecer las diferencias entre uno y otros ilícitos.

El incendio de la corrupción consume a América toda, a Europa, Asia y Africa, ninguna nación hoy día se escapa al terrible mal. Solamente la empresa Enron, o sus ejecutivos, en Estados Unidos defraudaron a sus empleados en la suma de 1.200 millones de dólares de los fondos de retiro y varios gobiernos latinoamericanos fracasaron por las manipulaciones fraudulentas de sus dirigentes políticos. Tales casos, nos son altamente familiares en la maltratada Colombia. Comenzamos con la corrupción política, luego continuamos con el contrabando y el narcotráfico y después entramos en barrena hacia los abismos sin fondo de la corrupción.

¿De dónde salieron esos militares que se apropiaron de los miles de millones de pesos que se encontraron en medio de un campo minado? ¿A quién le aprendieron? La respuesta puede estar alrededor de hechos denunciados por los medios y conocidos por la opinión nacional, como algunos eventos que durante el año 2001 conmovieron de espanto a los ciudadanos honestos:

La Nación perdió un billón de pesos en cuatro años por corrupción de funcionarios, lo que equivale a media reforma tributaria. De 1994 a 1998 se perdieron 2,27 billones por corrupción. El Senado de la República ha gastado más de 300 millones en nominas paralelas y 4.000 millones en carros blindados. Hubo sobrecosto de 6.000 millones en bodega de Corabastos, peculado en Forec, falsedad en Foncolpuertos, investigación de jueces por corrupción en casos de Foncolpuertos y Dragacol, la Procuraduría destituyó juez penal municipal por dictar tutela a favor de narcotraficante, un funcionario de Fiscalía de Medellín confesó robo de bienes del narcotráfico, la Corte investiga a 10 congresistas por peculado y la Procuraduría investiga 14 diputados del Tolima por corrupción. El CTI capturó a presidente de comisión quinta de Senado por enriquecimiento ilícito en tanto que salieron libres los delincuentes de caso Dragacol por vencimiento de los términos y más de 6.000 abogados fueron sancionados por Consejo Nacional de la Judicatura por corrupción, a la par que la Superintendencia Bancaria reveló irregularidades en préstamos por más de 27.000 millones de pesos del Banpacífico y la Contraloría reveló que 63.139 millones de pesos destinados para educación fueron desviados. Lo anterior es una simple muestra que puede constituir la fuente en donde bebe gente sencilla, como los contraguerrilleros, las malas lecciones de ética.

Eramos una Nación pobre pero teníamos dignidad, éramos laboriosos y austeros y sensiblemente honestos, hoy las capas sociales, comenzando por la más alta, se dañaron y hay un desmedido afán de lucro, de enriquecimiento ilícito y cosa curiosa e infortunada, nuestros valientes soldados de la Brigada Móvil N° 6, no resistieron la tentación -todos a una- de quedarse con la enorme riqueza sin dueño, encontrada en una remota y selvática región del Caquetá. Algunos ya están detenidos, otros lo serán más tarde, los jueces civiles o militares, da lo mismo, hallarán la luz suficiente para calificar el delito y si es del caso imponer la sanción.

*Presidente del Cuerpo de Generales y Almirantes en Retiro de las FF.MM. de Colombia.

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