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| 6/23/2003 12:00:00 AM

La conexión árabe

Para la DEA, el general Gabriel Díaz resultó demasiado amigo de un libanés acusado de narcotráfico y que tiene un hermano preso en relación con el atentado de las Torres Gemelas.

Un libanes, de 38 años, quien está recluido en el pabellón de alta seguridad de la cárcel de Cómbita, en Boyacá, es la pieza clave para despejar todas las dudas de uno de los más grandes escándalos que han sacudido a las Fuerzas Militares. Su nombre es Ghassan Omar Fakih. Desde que llegó a Maicao, hace ocho años, se convirtió en un comerciante popular y podría llegar a tener varias respuestas a las preguntas en torno al polémico retiro del general del Ejército Gabriel Díaz Ortiz, quien ocupaba el cargo de comandante de la II Brigada con sede en Barranquilla.

Fakih es más conocido como 'El Turco Alberto' y se mueve como pez en el agua entre los comerciantes de vajillas, porcelanas y electrodomésticos en Maicao. Sin embargo, en junio de 1999, decidió vivir en Barranquilla y abrió una sucursal de sus negocios en sociedad con sus hermanos Kassen y Bachir. El almacén, llamado Sanyo Center, en donde venden electrodomésticos y cristalería fina, iba a las mil maravillas hasta que sus propietarios fueron sorprendidos el 8 de octubre de 2002 por agentes de la DEA y de la Dijin que allanaron el lugar. Todo hacía parte de la operación antidrogas que denominaron 'Conquista', que culminó ese día con la captura de 16 personas, entre quienes se encontraban Ghassan Fakih y Samuel Santander Lopesierra, conocido popularmente como 'El hombre Marlboro'.

Aunque en los últimos 10 años este último era considerado 'el pez gordo' por la agencia antidrogas, a medida que transcurrió 'Conquista' Ghassan Omar Fakih se convirtió en el verdadero peso pesado. La razón era poderosa. La DEA y los oficiales de la Policía colombiana encontraron muy sospechosa la relación que éste sostenía con el general del Ejército Gabriel Díaz Ortiz y decidieron meterse en las entrañas de la vida de ambos. Esto terminó con la carrera de 35 años de vida militar del alto oficial -reconocido por sus pares como un hombre humilde y honesto- con el agravante de que podría llegar a ser el primer general de la República solicitado en extradición por la justicia estadounidense. También acabó con la reputación del comerciante Fakih, quien está a punto de ser extraditado a Estados Unidos. ¿Pero exactamente qué fue lo que encontró la DEA para vincular al general con un presunto narcotraficante libanés?

'Quiubo hermanazo'

SEMANA conoció algunas de las pruebas que la DEA tiene en contra del árabe Fakih y del general Díaz. "Existen más de 12 conversaciones entre el general y 'El Turco,' en las que hablan de favores personales, de compra de armas y salvoconductos para portarlas. De permisos para polarizar los vidrios de los carros de sus amigos y de invitaciones a reuniones y fiestas", dijo uno de los agentes que participó en la 'Operación Conquista'.

La versión del general Díaz a SEMANA fue diferente cuando sostuvo que su relación era la que había entre un comerciante y un cliente. "En alguna oportunidad fui con mi esposa a uno de sus almacenes en Barranquilla y le compré una vajilla de dos millones de pesos". Los agentes antidrogas sostienen que su relación iba más allá. Afirman que tienen grabaciones telefónicas que lo prueban. "Resulta difícil de creer que el comandante de la Brigada del Ejército en Barranquilla no sepa quiénes son los narcos en la Costa. Y lo más sospechoso es que en varias de las conversaciones el general saluda al 'Turco' ¡Quiubo hermanazo!", dijo el agente.

Pero la DEA también dice tener videos en los cuales aparece el general Díaz entrando y saliendo del almacén de los hermanos Fakih, Sanyo Center.

Según la DEA este negocio servía de fachada a la organización de narcotraficantes desvertebrada en 'Conquista'. En las imágenes de video se observa cuando ingresan al lugar varios hombres que después fueron señalados como lavadores de dólares y negociantes de droga, algunos con procesos en Estados Unidos.

Los agentes antidrogas realizaron además 39 allanamientos simultáneos de casas, apartamentos, oficinas y locales comerciales en Barranquilla, Maicao, Riohacha, Medellín y San Andrés. El operativo tomó por sorpresa a los narcos, quienes no alcanzaron a ocultar una gran cantidad de documentos valiosos, dos millones de dólares y sus agendas personales, en las que estaban registrados envíos de mercancía, donaciones a campañas políticas y reuniones sociales con el general Díaz que, según la DEA, hacen parte de las pruebas que tienen en su contra.

"Si tienen esas pruebas las tienen escondidas porque yo no las conozco", dijo a SEMANA el abogado de Ghassan, José Strusberg, quien sostuvo además que, de ser ciertas las grabaciones, el trato de confianza entre Fakih y el general Díaz es un muy normal en la Costa. "Lo puede haber saludado hasta de quiubo cuadro o quiubo man y eso no significa nada", explicó Strusberg. Afirmó además que si la DEA se contacta con él y le muestra las pruebas que tiene, están dispuestos a colaborar.

Si bien la DEA no ha buscado a Fakih, ha llegado tan lejos que incluso descubrió que su hermano Yamann, de 40 años, cayó preso en Estados Unidos en conexión con las investigaciones que siguieron a los actos terroristas del 11 de septiembre de 2001. "Lo cogieron por árabe, aseguró a SEMANA su hermano Ahmad. Tenía la visa vencida y cayó en una redada cerca de Nueva York. Todavía está preso".

Fuentes de la DEA aseguran que si Ghassan no colabora en esclarecer envíos de dineros, que aseguran hizo desde Panamá a Irak y Palestina, podría ser procesado por terrorismo y enviado a la base norteamericana de Guantánamo, en Cuba. "Eso es mentira. Mi hermano vivía del negocio de comprar y vender dólares, pero sólo en Colombia", aseguró Ahmad.

Estas y muchas otras preguntas les han hecho los agentes de la DEA en visitas sorpresivas a varios de los detenidos de 'Conquista'. Según le dijo a SEMANA uno de los capturados, los agentes también buscan detalles de la relación del general Díaz con los jefes del grupo del 'Hombre Marlboro' y, obviamente, con 'El Turco Alberto'. "Me preguntaron insistentemente por qué el general llamaba tanto al almacén", dijo Liliana Santamaría Hernández, vendedora de Sanyo Center, a quien le dicen cariñosamente 'Piernas bonitas'. "Yo me limité a decirles que el general me acosaba sexualmente y que por eso llamaba tanto", dijo angustiada desde la cárcel de El Buen Pastor después de la visita de la DEA. Mientras el general Díaz, ya vestido de Everfit, no vaciló en decir públicamente en un debate en el Senado: "Si hay grabación de mujeres invitándome a salir, sí las hay, pero no salí", e insistió en que hay que ponerles límites a las acciones y actividades extranjeras que han enlodado su nombre.

Pero si bien hubo debate político sobre el tema de su retiro y se han pronunciado la cúpula militar y la ministra de Defensa, Marta Lucía Ramírez, al país no se le ha dicho toda la verdad. En el propio debate la Ministra sostuvo que no se recibieron presiones de parte de Estados Unidos en la salida del general. Sin embargo, el jueves de la semana pasada, aclaró que ". sí hay una información de Estados Unidos donde nos señalan sus preocupaciones o nos dan una información, que tenemos que evaluarla y ponderarla con otras que tenemos, sobre lo que es el desempeño de nuestros miembros de la Fuerza Pública".

La DEA sostiene que la información a la que se refiere la Ministra la conocía el alto gobierno desde la 'Operación Conquista' a finales del año pasado. Pasaron ocho meses y no hubo decisiones al respecto. Pero una carta que la embajadora de Estados Unidos, Anne Patterson, envió al presidente Alvaro Uribe, el pasado 7 de abril, recordándole la inconformidad de su gobierno frente a la gravedad de sus sospechas, prendió las alarmas en el Ministerio de Defensa.

A los pocos días sucedió un episodio en la oficina del general Díaz en Barranquilla que dejó sorprendido a más de uno. Según el relato de un testigo que habló con SEMANA, Díaz recibió una llamada del comandante general de las Fuerzas Militares, general Jorge Enrique Mora, a través del sistema de comunicación interna del Ejército. Recuerda que escuchó la voz enérgica de Mora, quien le decía al entonces comandante de la II Brigada: "¡Renuncie! ¡Pida la baja ya!". Díaz, sin vacilar, le contestó que no.

A partir de ese mes fue cuando empezó a complicársele la vida al general. Ya tenía claro que la DEA estaba tras él y que el gobierno estadounidense estaba inconforme con sus actuaciones. Y el 23 de abril decidió buscar ayuda con el director de la Policía, general Teodoro Campo, "para que intercediera ante la DEA por unas sindicaciones que le estaban haciendo", según dijo públicamente Campo.

Díaz ya no sabía qué hacer. Ni Campo, ni el presidente Alvaro Uribe, ni la embajada estadounidense, ni la DEA en Colombia lo escucharon. El episodio llegó a oídos de la prensa. Una vez desatado el escándalo el general trató de defenderse y enfiló baterías contra la DEA y la Policía. Tendió un manto de duda sobre operaciones antinarcóticos de la Policía y la desaparición de toneladas de cocaína. Pero tal vez lo que más ofendió fue su insinuación de que la DEA había tenido algo que ver en la muerte de dos de sus informantes. "No estoy diciendo que la DEA cometió un delito, pero les entregué dos personas vivas y hay dos personas muertas", sostuvo el oficial.

El general se refería a Jaír Martínez Velásquez, alias 'El Gordo', y a Angel Guillermo León Sánchez, alias 'Chengue'. El oficial dijo que a través de la prensa tuvo conocimiento de que estos dos informantes aparecieron asesinados el 20 de septiembre en las afueras de Barranquilla.

Lo extraño es que la versión del general Díaz no concuerda con una investigación que de los hechos hizo SEMANA.

Según varios testigos a 'Chengue' lo mataron en una vendetta de narcos en una casa del barrio Riomar, al norte de Barranquilla. "Yo vi a 'Chengue' muerto", dijo uno de los testigos. Los vecinos dicen haber oído una balacera y visto un muerto sin saber de quién se trataba. Minutos después del asesinato llegó al lugar el hermano de 'Chengue', Luis Alfonso León, conocido como 'Pompo'. Otro testigo asegura que escuchó cuando 'Pompo', en una conversación por celular dijo: "General, mataron a mi hermano. Ya hice lo de rigor". En el lugar no se hizo el levantamiento del cadáver y el cuerpo de 'Chengue' apareció en Medicina Legal unos días después como NN.

Este no es el último de los cabos sueltos que queda de todo este oscuro episodio, del cual lo único cierto es que todavía falta mucho para que las autoridades esclarezcan lo que realmente pasó.
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