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| 5/6/1991 12:00:00 AM

LA CONEXION NARCO M-19

Las acusaciones contra Ramiro Lucio, militante del M-19, reviven un viejo fantasma que se encontraba dormido.

LOS RUMORES ACERCA DE LAS RELACIONES entre el M-19 y el narcotráfico son casi tan viejos como los dos movimientos. La semana pasada el tema fue revivido a través de una agria polémica que tuvo lugar entre Juan Carlos Pastrana, hijo del ex presidente Misael Pastrana y director del diario La Prensa, y Ramiro Lucio, concejal de Bogotá por el M-19 y aspirante a la Alcaldía de la capital.

El caso Lucio que fue noticia hace cerca de dos años, se refería a unas negociaciones que este quiso hacer con el gobierno cubano para vender, entre otras cosas, pinturas. Sus acusadores sostienen que el negocio de la pintura era un parapeto tras el cual se escondían transacciones de cocaína. Estas acusaciones se apoyan en el testimonio de Tony de la Guardia, hombre de confianza de Fidel Castro en Cuba, quien fue acusado, procesado y fusilado por actividades de narcotráfico. De la Guardia llorando confesó todo y llegó él mismo a decir que la única sanción justa para su error era la pena de muerte. Su referencia a Lucio desató un escándalo, pero hasta la fecha nunca ha aparecido un registro escrito de ese testimonio. El tema fue investigado en su momento y no se pudo probar nada.

Así habían quedado las cosas cuando el diario de los Pastrana revivió el caso la semana pasada. La justificación para volverlo a traer a colación era que existía un nuevo elemento. Según el periódico, la compañía de pinturas a la cual seguía vinculado Lucio, estaba en los expedientes de la DEA como un posible frente para la importación de químicos utilizados en la elaboración de la cocaína. Sin embargo, lo mismo que la primera vez, no se pudieron presentar pruebas y la Dirección Nacional de Estupefacientes hizo público un comunicado en el que se decía que no había evidencias de que la compañía en cuestión estuviera vinculada con el narcotráfico.

Pero el caso Lucio es, en realidad, anecdótico. Su importancia real radica más bien en que despertó todos los fantasmas de la conexión narcos M-19, que estaban dormidos en medio de la luna de miel del país con el movimiento guerrillero.

El hecho de que Ramiro Lucio aspire a la Alcaldía de Bogotá, de que el M-19 sea una de las fuerzas políticas más importantes del país con significativa representación en la Asamblea Constituyente, y de que su líder, Antonio Navarro Wolf, es seguro candidato a la Presidencia de la República, hacen que el asunto sea de interés público. SEMANA ha considerado conveniente investigar cuál es la verdad de la conexión narcos M-19 y qué implicaciones puede tener.

PANAMA PUNTO DE ENCUENTRO
Las denuncias sobre las relaciones entre el M-l9 y los narcotraficantes colombianos se remontan a las épocas de su fundador, Jaime Bateman Cayón. En varias oportunidades se ha dicho que entre 1979 y 1980, Bateman y algunos de los militantes del M-l9 que vivían la mayor parte del tiempo en Panamá, coincidían en hoteles y restaurantes, tenían amigos y enlaces comunes con algunos de los narcotraficantes que comenzaban a organizarse en lo que más tarde se conocería como el cartel de Medellín. Se rumora, incluso, que los dos Pablos, Pablo Escobar y el comandante
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