Viernes, 19 de diciembre de 2014

| 2013/09/14 06:00

La conexión Premium-InterBolsa

Las autoridades siguieron el hilo que unió al Fondo Premium con el Grupo InterBolsa.

De izquierda a derecha: Juan Carlos Ortiz, accionista de InterBolsa y gestor de Premium; Tomás Jaramillo, gestor del Fondo Premium; Víctor Maldonado, mayor accionista de InterBolsa; Rodrigo Jaramillo, presidente del Grupo InterBolsa.

Dentro del caso InterBolsa mucho se ha hablado del Fondo Premium, que resultó ser un entramado de gran complejidad por sus conexiones internacionales.

Este vehículo de inversión, creado por Tomás Jaramillo y Juan Carlos Ortiz, resultó tener unos lazos bastante estrechos con las empresas del Grupo InterBolsa, conexiones que han dado más de una sorpresa a las autoridades.

La primera – que le dio un giro a esta historia– es la supuesta captación ilegal que se habría dado a través de varias sociedades vinculadas con este fondo, que comprometería a Tomás Jaramillo, Juan Carlos Ortiz y Víctor Maldonado, los tres accionistas principales de InterBolsa Holding (ver recuadro).

La segunda tiene que ver con el papel que jugó InterBolsa en la estrategia de inversión del Fondo Premium. Gran parte de los recursos captados por la firma comisionista iba a parar a inversiones de las tres personas mencionadas.

Pues bien, poco se ha hablado de cómo eran esas relaciones entre el Fondo Premium y sus empresas relacionadas (Valores Incorporados, Rentafolio Bursátil, Andean Capital Markets) con InterBolsa Holding y sus filiales.

En un documento que hace parte de la investigación que adelantan las autoridades se explica cómo operaba la conexión InterBolsa-Premium y cómo eran las relaciones entre las cabezas de ambas partes. Los siguientes son los seis hallazgos en este estrecho vínculo.

1. Un buen cliente: 

Las empresas relacionadas con Premium, como Valores Incorporados y Rentafolio Bursátil, operaban como clientes de la comisionista InterBolsa y para esto la firma les abrió cupos de apalancamiento en deuda pública, deuda privada y acciones.

Esto no tendría nada de particular, si no fuera porque los cupos dados a estas compañías no correspondían a la capacidad patrimonial y financiera que tenían. Sin embargo, como se trataba de sociedades de “los socios y accionistas principales de InterBolsa”, se otorgaban los cupos sin mucho estudio ni diligencia. 

2. Jugosas comisiones: 

Los directores de dicho fondo (Rachid Maluf y Juan Andrés Tirado)  diseñaban  las campañas de mercadeo de Premium junto con la administración de la comisionista, que finalmente aprobaba las operaciones.

La fuerza comercial de InterBolsa hacía directamente la tarea de captar los recursos y se sabe que generalmente pagaba muy buenas comisiones, más altas incluso que las que se les reconocían en la venta de los productos de la misma firma comisionista. 

Los investigadores encontraron que entre 2009 y 2011 el Fondo Premium creció considerablemente. Y como los ingresos que provenían de la comercialización del fondo (alrededor de 5.000 millones de pesos por año) hacían parte de los ingresos totales de la comisionista, la bonificación que se entregó a la presidencia de la firma fue muy jugosa.

3. Las ventajas de ser socio: 

Hay una operación que muestra el tipo de negocios que se hacían con el entramado del Fondo Premium y cómo los socios de la gestora Juan Carlos Ortiz y Tomás Jaramillo se beneficiaban directamente de los recursos captados a los clientes de la firma comisionista. 

Se trata de lo siguiente: en 2011 InterBolsa le prestó, a través de Valores Incorporados, cerca de 5.000 millones de pesos a Camilo Fonrodona Parra, un empleado de confianza de Juan Carlos Ortiz, para que este comprara una participación en Proyectar Valores. En el último listado de accionistas de Proyectar Valores –antes de su intervención en junio de 2011– Fonrodona Parra figuraba como el segundo mayor accionista de la firma con el 8,79 por ciento. 

Es decir, con los recursos de los clientes de la comisionista InterBolsa se habrían tomado el control de Proyectar Valores usando terceras personas. Los investigadores creen que esta operación también se hizo para tomarse el control de otras empresas como Coltejer, Fabricato, BMC, EMI, Americana de Bebidas y Azul & Blanco, entre otras. 

4. Venta fallida: 

Entre 2011 y 2012 Tomás Jaramillo y Juan Carlos Ortiz quisieron vender el Fondo Premium a InterBolsa. Le propusieron  el negocio a Rodrigo Jaramillo, presidente del grupo, y llegaron  a preparar un borrador con las condiciones, pero nunca se concretó. Los vendedores pretendían que InterBolsa les pagara entre 7 y 8 millones de dólares. 

Según conocieron los investigadores, el negocio no se cerró porque Rodrigo Jaramillo no aceptó las condiciones propuestas por los potenciales vendedores. Sin embargo, en 2012 era vox pópuli que InterBolsa estaba interesado en comprar el fondo. Un dato relevante es que estos prospectos de negocio nunca pasaban por las juntas directivas de la holding o de la comisionista.

5. Buscando liquidez: 

Las operaciones entre las empresas de Premium y las de InterBolsa Holding eran constantes. El mencionado informe da cuenta de una transacción mediante la cual la SAI, a través de sus carteras, le compraba créditos a Valores Incorporados y Rentafolio Bursátil para darle liquidez a estas empresas. 

Se hicieron muchas operaciones de esta clase, particularmente cuando la Sociedad Administradora de Inversiones compraba las libranzas que se generaban a través de la firma Solución Kapital, de la cual eran socios en un 40 por ciento Víctor Maldonado, Juan Carlos Ortiz y Tomás Jaramillo a través de la compañía Porthos Inmobiliaria. En esta última eran socios Leonel Torres Cortés y su hijo Leonel Torres Jaramillo, quienes hoy son investigados por presunta captación a través de la firma Torres Cortés S.A.

En varias oportunidades la SAI adquirió créditos principalmente a Valores Incorporados bajo la insistencia de Tomás Jaramillo y Juan Carlos Ortiz para darle liquidez a sus empresas.

6. Quién manda acá: 

Rodrigo Jaramillo manejaba directamente la relación entre InterBolsa y el Fondo Premium y él era la única persona que podía cancelar el contrato de corresponsalía que tenía la firma comisionista. 

En 2010 Rodrigo Jaramillo citó a Rachid Maluf (director del fondo en Colombia) a reuniones ocasionales para pedirle explicaciones sobre cómo funcionaba Premium y cuáles eran sus inversiones. 

Según se pudo establecer, Rodrigo Jaramillo llegó a cuestionar duramente las inversiones del fondo y el hecho de que gran parte de los recursos captados por InterBolsa fueran a parar a inversiones de Tomás Jaramillo, Juan Carlos Ortiz y Víctor Maldonado. 

De acuerdo con las averiguaciones, se sabe que en varias ocasiones Jaramillo amenazó con cancelar este contrato, pero nunca lo hizo. 

Según el documento,  a través de Juan Andrés Tirado se tomaron directamente las decisiones de inversión de los recursos del fondo en 2012 y Tomás Jaramillo tomó la decisión final. Existen muchos correos que demuestran que siempre se solicitaba la autorización de este último para hacer las operaciones. 

EL LÍO DE LA CAPTACIÓN


Es la investigación más delicada del caso de InterBolsa porque contempla penas de cárcel mucho más altas.


El caso del Fondo Premium tuvo un giro en los últimos meses después de las investigaciones adelantadas por las superintendencias Financiera y de Sociedades, relacionadas con la captación ilegal. Esta se habría dado a través de varias empresas vinculadas con este fondo y que comprometerían a Tomás Jaramillo, Juan Carlos Ortiz y Víctor Maldonado.

En la investigación se encontró que Valores Incorporados, la Compañía Colombiana de Capitales y Rentafolio Bursátil y Financiero fueron empleadas para utilizar los recursos y direccionar las inversiones realizadas en la sociedad Premium Capital Appreciation Fund, de acuerdo con la discrecionalidad de Ortiz y Jaramillo.

La investigación adelantada por la Superintendencia Financiera–en cuanto a la captación– llevó a que el superintendente de Sociedades, Luis Guillermo Vélez, tomara una de las decisiones más drásticas en este caso. Ordenó intervenir y tomar posesión de los bienes de 25 sociedades y 22 personas naturales –entre ellas Jaramillo, Ortiz y Maldonado– y sus familiares y decretó el embargo de todos sus bienes. Este auto, del cual se hizo traslado a la Fiscalía, tendría un alcance penal grave para los presuntos responsables, pues la captación ilegal es un delito que contempla entre diez y 20 años de cárcel.

En estricto sentido, la medida va más allá de un embargo, incluso se asimila más a una extinción de dominio, una facultad que tiene la Superintendencia de Sociedades desde 2008, cuando ocurrió el fenómeno de las pirámides con el escándalo de DMG y David Murcia.

La única colaboración aceptable para la Fiscalía es un plan de desmonte articulado por la Superintendencia de Sociedades y aprobado por el 75 por ciento de los afectados en Premium. Se sabe que hasta el momento Juan Carlos Ortiz y Víctor Maldonado han manifestado alguna disposición para colaborar con este desmonte.

La Superintendencia de Sociedades ya ha librado más de 5.000 oficios de embargo de bienes que en un primer cálculo superan los 50 millones de dólares. Todavía no hay un dato oficial sobre las reclamaciones que han hecho los afectados del Fondo Premium, pero se estima que se trataría de unos 120 millones de dólares. Se presentaron a reclamar 1.058 de los 1.260 inversionistas que tenía el Fondo. Para el próximo 18 de septiembre se ha convocado a una asamblea informativa que busca aclarar dudas y cuentas de este complejo entramado que fue Premium.

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