Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2010/11/12 00:00

"La Corte no tenía motivos para declararse inhibida": abogado Felipe Montoya

El autor de la demanda que buscaba la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo dice que insistirá, pues según él "el Estado no puede seguir negando el derecho a celebrar un contrato civil, tal y como lo es el matrimonio".

El abogado Felipe Montoya, egresado de la Universidad Externado de Colombia. Foto: Archivo personal.

Felipe Montoya no perdió. Así muchos hayan visto el pronunciamiento de la Corte frente a la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo como la imposibilidad para que este algún día se dé. Él, quien desde que era un estudiante de derecho tenía claro cuáles serían sus luchas, asegura que el hecho de que la Corte se haya abstenido de decidir es una muestra de que “las normas civiles se rigen por conceptos religiosos y de que estamos aún muy lejos de lograr la separación de la iglesia y el Estado”.

Él fue quien interpuso, hace 14 meses, la demanda de inconstitucionalidad contra el artículo 113 del Código Civil (ver documento), y contra las expresiones “familia” y “de un hombre y una mujer”, contenidas en el inciso I del artículo 2 de la Ley 294 de 1996. 

Para Montoya la Corte no tenía motivos para declararse inhibida, “tanto que un magistrado llamó a felicitarme por lo bien documentada que había quedado la demanda”, cuenta el abogado, quien logró que intervenciones ciudadanas, 28 profesores de diferentes universidades del mundo y Naciones Unidas, hicieran parte del expediente que desde septiembre de 2009 reposaba en la Corte, y sobre el que no falló.

Por eso va a insistir. Y aunque no sabe cuándo volverá a radicar la demanda, espera que esta vez sí logre tener los argumentos necesarios que la Corte pide, aunque insiste en decir que “llama la atención que la Corte se inhiba ante una demanda que admitió, previo examen de verificación de reunir todos los requisitos para ser decidida”.
 
Y aunque reconoce que se atraso el proceso, Montoya dice que se ganó mucho. “No siento que haya perdido, el tema se ha posicionado en la agenda pública y se ha despertado la conciencia del país ante la necesidad de abolir la aberrante discriminación fundada en la orientación sexual” .

Y el abogado espera volver acompañado a la Corte. “Quedamos a un voto de que se definiera, ese voto de diferencia indica que tenemos argumentos suficientes para ganar, por eso espero que en el camino se unan más instancias que apoyen la idea de que es posible garantizar el matrimonio civil como un derecho para personas del mismo sexo”, dice.

Pero no todo es optimismo. Montoya confiesa que teniendo en cuenta lo determinante  que resulta la religión para este tipo de decisiones falta aún mucho camino. “Soy  respetuoso de las religiones, pero soy enemigo de que el fuero interno se exteriorice para oprimir”, dice el abogado, quien con tan solo 28 años logró poner al país a hablar del matrimonio entre personas del mismo sexo.

“Si la iglesia no quiere casar homosexuales, tiene derecho a no hacerlo, pero el Estado no lo tiene”, dice el abogado, quien considera que la Constitución está diseñada para que puedan coexistir diversas formas de vida humana y que, por eso, no se puede discriminar a un grupo de la población simplemente por su orientación sexual.

Es por eso que aunque le han insistido para que vuelva a presentar la demanda en el 2014 cuando la Corte cambie, él se niega, y se basa para hacerlo en los mismos argumentos que plasmó en la demanda inicial: "El matrimonio civil es un contrato y como tal no se puede regir por preceptos de religión alguna. El código civil no contempla que se deba ser heterosexual dentro de los requisitos para que una persona pueda contratar y obligarse. Lo que prima en materia contractual es la voluntad de las partes, no el sexo o la orientación sexual de quienes contratan".

La demanda también argumenta que desde el 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmó que la homosexualidad no es una enfermedad, por lo tanto no se debe intentar cambiar la identidad de las personas que asumen diferente orientación sexual.

Además se sustenta en que Colombia suscribió en 1948 el Tratado Internacional de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, que en su artículo 6º afirma que toda persona tiene derecho a conformar una familia y el Estado la obligación de protegerla. El Tratado no puntualiza que la familia debe estar conformada por un hombre y una mujer.

Resalta también que la Asamblea General de las Naciones Unidas en Resolución del 18 de diciembre de 2008 hizo un llamado a todos los países del mundo para eliminar las diferentes formas de discriminación contra los homosexuales; y Colombia suscribió dicha resolución y por tanto se comprometió a acatar este llamado.

Cabe recordar que en cinco sentencias de constitucionalidad y dos fallos de tutela, la Corte Constitucional ha otorgado derechos a las parejas del mismo sexo (derechos patrimoniales, sustitución pensional, afiliación a salud y pensiones y derecho a alimentos, entre otros). Sin embargo, en otros fallos se ha negado a reconocer que una pareja del mismo sexo puede conformar una familia.

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