Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 5/3/2008 12:00:00 AM

¿La Corte tiene razón en que le están montando una campaña de desprestigio?

Fabio Echeverri Correa le responde a María Isabel Rueda.

M.I.R.: Hace rato que no arma un tierrero con alguna declaración… El proceso paramilitar tiene al gobierno en vías de perder las mayorías parlamentarias, y al Congreso de que le llegue el día en el que no pueda sesionar. ¿Ve la situación así de grave?
F.E.C.: Creo que a un país como el nuestro, al que durante 40 ó 50 años no lo bañaron y echó costra, es bueno que lo metan a la regadera con una barra de jabón, con estropajo y con cepillo de alambre para que lo limpien. Es un país que ha acumulado excrementos, estiércol, podredumbre, en una gran bodega que se llama Colombia. Eso no sólo hiede sino que es dañino para la comunidad y creó una situación tal, que al doctor Álvaro Uribe le tocó llegar al poder en el año 2002 a palear este acumulado durante décadas para llevar todo eso a pozos sépticos y lagunas de oxidación. Aquí no se podía ir a las fincas, no se podía hacer agricultura y ganadería, ni turismo, ni salir, no venían los extranjeros. Estábamos vetados por las autoridades de los otros países. El que tenía cuatro pesos los invertía por fuera. El ambiente es hoy de confianza nacional e internacional.

M.I.R.: Nadie discute eso. Pero toda esta cosa de la para-política casi le ha llegado al cuello al gobierno…
F.E.C.: Se ha puesto de moda hablar de una supuesta crisis de las instituciones y echarle la culpa al gobierno actual. Que se lleven a todos los que tengan que llevarse. A los políticos, empresarios, ganaderos, periodistas, fiscales, militares, magistrados, a todos los colombianos que hayan delinquido progresando cuando el país decayó. Pero no le hacen favor alguno al país quienes quieren capitalizar la situación actual y crear desorientación, pesimismo y caos.

M.I.R.: ¿Tiene razón el presidente Uribe en estar molesto por la manera como la Corte Suprema está llevando los procesos de la para-política?
F.E.C.: Creo que la Corte, el Presidente y el Parlamento son los tres pilares básicos sobre los que se apoya el país. Es normal que entre ellos existan desacuerdos respetuosos.

M.I.R.: Se la pongo al contrario: ¿tiene razón la Corte en sentir que el gobierno está tratando de desprestigiarla?
F.E.C.: El supuesto o real enfrentamiento entre la Corte y el gobierno, según algunos, es uno de los factores de la crisis. Es cierto que las relaciones entre ambos deben ser armoniosas porque procuran los mismos objetivos. Pero lo anterior no implica que deban estar de acuerdo totalmente en el desarrollo de sus diferentes tareas.

M.I.R.: Partiendo de la base de que la Corte está cumpliendo con su deber, ¿cree en la crítica que hacen algunos de que se están librando órdenes de captura ligeramente sustentadas?
F.E.C.: Creo que sí. Debemos velar por que la Corte adelante los procesos con imparcialidad y que no se decreten detenciones sin reunir los indicios suficientes y sin considerar la ausencia de peligrosidad de los detenidos. A la Corte va a haber que exigirle que funcione más clara y más expeditamente. Además, la Corte ha interpretado que tiene facultades para ocupar algunas órbitas del gobierno, como reversar, por ejemplo, las extradiciones.

M.I.R.: Tampoco he compartido esa interpretación. Pero la Corte explica que es necesario primero surtir la etapa de la reparación y la verdad.
F.E.C.: Es un contrasentido. Y le añado otra cosa: la experiencia de este país, y voy a decir una cosa horrible, es que siempre que han parado la extradición ha habido grandes sumas de dinero de por medio.

M.I.R.: Eso mismo dijo el vicepresidente Pacho Santos… ¿Al que le caiga el guante que se lo chante?
F.E.C.: Pues sí. Pero es que además, la Corte ha interpretado no sólo que puede reversar la extradición, sino las extinciones de dominio de los predios sobre los que se han decretado. Pues el gobierno también: puede decir y expresar que no está de acuerdo con algunos procesos y procedimientos de la Corte. Que continúen con su función de juzgar a los congresistas buscando que se sepa toda la verdad, pero que no hablen tanto. No es cierto que la Corte sólo se exprese a través de decisiones judiciales. Sus magistrados vienen dando explosivas entrevistas, como la del actual presidente de la Corte que anuncia que se condicionarán las extradiciones de los paras. O la que le dio a usted el magistrado Yesid Ramírez, furioso porque se le estaba dando por parte del gobierno prelación jerárquica a la Corte Constitucional. O la que dio el magistrado César Julio Valencia sobre una conversación suya con el presidente Uribe. ¿Debe el gobierno permanecer callado frente a estas declaraciones que no son decisiones judiciales de la Corte? De ninguna manera. El gobierno tiene derecho de defender sus políticas con respeto y total acatamiento al orden jurídico, sin que ello se pueda interpretar como un "choque de trenes".

M.I.R.: La Corte acaba de reversar la adjudicación de un predio que ya tenía extinción de dominio, propiedad del hermano de alias el 'Caracol', y vecino de los predios del 'Caracol', pero que fue comprado dizque con el premio mayor de una lotería… ¿No es todo muy coincidencial?
F.E.C.: Eso es absurdo, eso no es correcto. Además, el país ya recorrió el camino de los perdones y la tolerancia, las amnistías indiscriminadas, incluidas las de los capitales, la no extradición, que también fue abolida en su momento. El país ha sido bobalicón en el manejo del delito. Hoy lo estamos repitiendo en muchos aspectos.

M.I.R.: También se dice que algunos magistrados de la Corte han aceptado las mismas prebendas que algunos políticos a los que están juzgando, como unos viajes, sin preguntar mucho quién invitaba…
F.E.C.: Esa crítica es acertada. Pero mire usted que la Corte puede hablar por todos los medios, pero el gobierno no, porque si lo hace, está interceptando la independencia de la justicia… Una cosa es lo que uno diga en sus fallos, el otro en sus decretos y el otro en sus leyes. Eso hay que respetarlo. Pero, definitivamente, las decisiones judiciales no se pueden utilizar para hacer política de respaldo o de oposición al gobierno. Además, hay derecho a opinar sobre lo que la Corte está haciendo bien o mal. Los señores de la Corte no son intocables, como tampoco los periodistas, que también se han vuelto intocables porque dizque se les está vulnerando el derecho a opinar.

M.I.R.: ¿Como cuáles periodistas?
F.E.C.: Los que se molestan cuando se les dice cualquier cosa. Pero ellos sí pueden decirlas del gobierno. Es que hace unos años aquí no hablaban con nombre propio y con delito configurado sino muy pocas personas. Don Guillermo Cano, director de El Espectador, a quien mataron. Lo mismo ocurrió con Jorge Enrique Pulido, Raúl Echevarría, el director del periódico Occidente de Cali, y con Álvaro Gómez. Ellos se atrevieron a escribir o hablar con planteamientos serios y veraces. Por eso están muertos. Hoy hay libertad de expresión, que estaba tan coartada en esas épocas como los derechos de transitar por las carreteras, de hacer producir las fincas y de hacer turismo por el país.

M.I.R.: Pero usted no desconoce la importancia de que la Corte esté tratando de descubrir toda la verdad de la para-política…
F.E.C.: Desde luego que no. Por el contrario. La verdad no produce crisis. Si esto fuera cierto, el haberla tapado durante 40 ó 50 años habría producido tranquilidad, bienestar, felicidad, inversión, crecimiento y exactamente era eso de lo que carecía el país cuando Álvaro Uribe llegó al poder. Pero no hay que pasarse al extremo: hoy se toma como verdad revelada todo lo que cuenten los delincuentes que están en Cómbita o en otros centros carcelarios, indicado, inducido, inspirado o escrito por un abogado penalista. Hay que tener una capacidad de juicio sobre la historia de la gente, sobre quiénes han mostrado durante años una conducta correcta. De un momento a otro sale uno de esos hampones a denunciarlos, y esa vida ejemplar de tantos años ya no vale nada. En eso, los medios, la Corte, la Fiscalía le están haciendo un flaco favor a la sociedad.

M.I.R.: Vamos al caso de Yidis Medina. ¿Usted le cree?
F.E.C.: No la he oído hablar.

M.I.R.: Yidis se autoincriminó. ¿Cree que sea tan bruta como para hacerlo por una mentira?
F.E.C.: Ni la creo bruta a ella ni al abogado que la está asesorando. No tengo más que decir sobre este caso.

M.I.R.: ¿Sigue pensando que una segunda reelección no le conviene al país?
F.E.C.: Sigo pensando lo mismo que hace seis meses. Que el Presidente no debe volver a aspirar ahora, que debe descansar durante los próximos cuatro años y que si quiere aspirar a otra reelección, lo haga en 2014.

M.I.R.: ¿Quién sería para usted el candidato que pueda, como quiere el Presidente, lograr que en Colombia se reelija la seguridad democrática y la confianza del inversionista extranjero?
F.E.C.: Por ahora no le conozco el programa a ninguno de los aspirantes.

M.I.R.: ¿Fue a usted al que se le ocurrió que el ex presidente César Gaviria debería ser el próximo Canciller?
F.E.C.: No fue a mí. Pero el ex presidente tiene todo el carácter, el nombre y la experiencia internacional por su papel en la OEA, para contrarrestar a los enemigos que le han montado a Colombia externamente, especialmente en Europa. De manera que me parece buenísimo candidato.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1839

PORTADA

Odebrecht: ¡Crecen los tentáculos!

Las nuevas revelaciones del escándalo sacuden al Congreso y al director de la ANI. Con la nueva situación cambia el ajedrez político al comenzar la campaña electoral.