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| 4/1/2017 10:30:00 PM

Otros sistemas integrados en estado crítico

Salvo algunas excepciones, el transporte masivo parece estar agonizando en las principales ciudades del país por la grave situación financiera y los problemas operativos. ¿Están en riesgo de colapsar?

La puesta en marcha de los sistemas integrados de transportes masivos (Sitm), en los que la Nación ha invertido más de 15 billones de pesos, ha dejado más sinsabores que logros. Las caducidades de contratos por incumplimiento de los operadores, las abultadas carteras morosas, el mal servicio, la baja cobertura de la demanda y la reducción del número demuestran que no van por buen camino y que en algún momento algunos pueden sucumbir.

Lo preocupante es que detrás de la crisis de los Sitm viene una debacle del transporte urbano, que ya comienza a verse con el aumento inusitado de motos y carros particulares. Y no se sabe si el crecimiento de fenómenos como el mototaxismo, el bicitaxismo y el transporte pirata es una causa o una consecuencia de la presencia de estos modelos en Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga, Barranquilla, Cartagena, Manizales y Pereira.

Desde que los Sitm comenzaron en Bogotá, en 1998, ninguno ha cumplido los cronogramas de implementación y de expansión. Y los sobrecostos o mayores valores son la regla. Basta con recordar el caso de Transcaribe, cuya construcción tardó 12 años tras una serie de problemas de la Alcaldía de Cartagena, que incluyeron déficits presupuestales y posibles malos manejos de dineros.

Pero una vez los sistemas han entrado a funcionar, los problemas no paran. Casi todas las empresas han reportado dificultades y han pedido a los bancos y acreedores reestructurar las deudas y reducir los intereses. Según Asobancaria, el año pasado la cartera de operadores que prestan el servicio en Bucaramanga, Pereira, Cali, Bogotá y Barranquilla supera los 3 billones de pesos.

¿A qué se debe esta crisis económica? El Ministerio de Transporte lo atribuye a la concepción de los sistemas y a la incapacidad de los operadores de cumplir sus obligaciones. Dice que en los tres Conpes publicados al respecto en el gobierno anterior se suponía que los sistemas masivo (Sitm) y los sistemas estratégicos de transporte público (Setp) debían ser autosostenibles. “Ahí está el primer inconveniente porque en el mundo pocos sistemas masivos, por no decir ninguno, trabajan sin recibir subsidios”, le dijo a SEMANA el viceministro de Transporte, Alejandro Maya.

Pero algunos expertos dicen que buena parte de la crisis se debe a que las proyecciones de pasajeros no se han cumplido. La Encuesta de Transporte Urbano de Pasajeros (Etup) del Dane muestra que las proyecciones de pasajeros de los Sitm no se han cumplido: para finales de 2016, del total de personas que utilizan el transporte público solo 54,8 por ciento lo hacen por Sitm.

Además, la encuesta muestra que disminuye la cantidad de pasajeros que utilizan el trasporte público en general y el SITM en particular. En el último trimestre de 2016 cayó 3,5 por ciento con respecto al mismo periodo de 2015, al pasar de 1.048 millones de pasajeros a 1.012. En el transporte tradicional la reducción fue del 2,8 y en los SITM alcanzó el 4 por ciento.

Si bien la encuesta muestra que en los Sitm de Pereira, Medellín y Barranquilla hubo un aumento del 9, el 4 y el 3,8 por ciento, respectivamente, en el número de pasajeros, también evidencia importantes descensos en Bucaramanga con un 14,6; Bogotá con 7,7 por ciento; y Cali con 7,5 por ciento. Por esta razón, el gobierno nacional ha decido apoyar los 15 sistemas. De estos, ya ha hecho desembolsos efectivos por el 82 por ciento.

Otras de las soluciones para mejorar la financiación de los sistemas masivos y evitar la quiebra de los operadores que les deben billones a la banca y a los proveedores es crear una serie de tributos, como los cobros por estacionamiento en los espacios públicos y los pagos por congestión. Igualmente, a través de valorizaciones, plusvalías, pagos por publicidad, sería bastante factible que los sistemas de transporte público en el país se sostengan sin problema en los años venideros.

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CUADRO clínico

Este es el estado de los siete sistemas integrados de transporte masivo del país. Mientras unos colapsan, otros reciben aplausos.

Metrolínea, Bucaramanga

Tiene deudas de 250.000 millones de pesos, denuncias de corrupción, algunas obras sin terminar, y el número de usuarios bajó 12 por ciento en 2016. El ministro de Transporte, Jorge Eduardo Rojas, planteó la posibilidad de liquidar el sistema.

TransMilenio y Sitp, Bogotá

El aumento de las tarifas generó descontento entre los usuarios, que con manifestaciones, enfrentamientos e incluso vandalismo paralizaron varias zonas de la ciudad. La administración critica haber recibido un sistema con fallas operacionales y graves problemas financieros.

MIO, Cali

A finales de 2016 Unimetro, uno de los cuatro operadores, debió acogerse a la Ley de Quiebras. El alcalde Armitage propuso que los particulares paguen por circular en pico y placa. Creó un ‘fondo de estímulo de demanda’ con recursos municipales. Y espera usar las multas para financiar el sistema.

Megabús, Pereira

Cuando el operador Promasivo se acogió a la Ley de insolvencia y demandó al ente gestor, el panorama era oscuro en la Perla del Otún. Sin embargo, hace cinco meses el Tribunal de Arbitramento de la Cámara de Comercio de Bogotá falló a favor de Megabús.

Transmetro, Barranquilla

Aunque hace cuatro años parecía desplomarse, el sistema masivo de La Arenosa ha logrado salir del hoyo. La administración actual consiguió que una parte del producido de los buses tradicionales vaya a un fondo del Transmetro, para alcanzar la estabilización tarifaria.

Transcaribe, Cartagena

Después de 12 años de espera y una inversión de 600.000 millones de pesos, comenzó a operar en 2016. No obstante, el viceministro de Transporte Alejandro Maya afirma que“la gente está contenta, cada mes aumentan los usuarios movilizados y el sistema no presenta pérdidas”.

Metroplús, Medellín

El sistema de transporte masivo del Valle de Aburrá (Sitva) es el más exitoso del país. Cuenta con metro, cable, tranvía, bicicletas y autobuses (Metroplús). Este último arrojó un déficit en su primer año de operación, hoy el fondo de estabilización tarifario recibe 90.000 millones de pesos anuales.

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