Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 7/14/2014 12:00:00 AM

La ‘cumbre’ de la corrupción en La Picota

Los protagonistas del ‘carrusel’ de la contratación en Bogotá se encuentran en esa cárcel del sur de la ciudad.

En otros pasajes de su vida,Iván Moreno, Héctor Zambrano, Emilio Tapia, Julio Gómez y Miguel Ángel Moralesrussi compartieron espacios bien distintos. Por ejemplo, cuando aparecían sonrientes en las páginas de las revistas de sociedad o cuando los anónimos funcionarios de la Alcaldía Mayor de Bogotá les abrían paso por los pasadizos del Palacio Liévano.

En otras ocasiones, los séquitos de escoltas los esperaban hasta el amanecer cuando, por fin, salían de algún evento social en el que su presencia era halagada. Eran los tiempos en que muchos querían ser sus anfitriones, con la certeza de que un encuentro con ellos abría puertas.

Algunos de ellos, incluso, subían fotos a las redes sociales de sus festejos, mientras otros se inclinaban agradecidos ante el aplauso de la gradería que los ponía de ejemplo como funcionarios ejemplares.

Atrás quedaron aquellos tiempos en los que la vida les sonreía. Hoy las cosas son bien distintas. En las últimas horas, por ejemplo, un juez de conocimiento profirió una condena de 10 años de prisión en contra de Julio Gómez. Precisamente, él adelantó una negociación de preacuerdo con la Fiscalía, por lo que aceptó los cargos de los delitos de peculado por apropiación, cohecho propio e interés indebido en la celebración de contratos.

En el momento del anuncio, Gómez permanecía privado de la libertad en los calabozos del búnker de la Fiscalía. Sin embargo, todo apunta a que será llevado a una celda de la penitenciaría de La Picota, en el sur de Bogotá, en donde ya están Iván Moreno, Héctor Zambrano, Emilio Tapia y Miguel Ángel Moralesrussi.

Ya no hay abrazos entre estos protagonistas de uno de los hechos de corrupción que más han sacudido al país en la última década. De hecho, Gómez es uno de los testigos cuyo testimonio puede influir en el aumento de la privación de la libertad de los demás y de muchos otros comprometidos que aún se encuentran en la sombra.

En La Picota lo espera Iván Moreno, hermano del alcalde Samuel Moreno, congresista que fue capturado el pasado 28 de abril por miembros del CTI en su residencia, en el barrio La Soledad de Bogotá.

La investigación que se adelanta contra Moreno es el resultado de una denuncia instaurada en su contra el 25 de mayo del 2010 por la Red Nacional de Veedores Ciudadanos.

La medida de aseguramiento se sustenta en el hecho de que la Corte Suprema consideró que Moreno habría incurrido en el delito de concusión, al supuestamente haber pedido coimas a cambio de su influencia para la asignación de contratos del Distrito.

Así mismo, hay indicios para suponer que el senador habría favorecido a su esposa en la asignación de unas estaciones de gasolina en la vía Bogotá-Girardot, cuya construcción estaba a cargo de un consorcio del que hacían parte los Nule, también protagonistas de este escándalo y quienes también ‘habitaron’ durante largas tmporadas en La Picota.

Zambrano, exsecretario de Salud de dos alcaldes y quien fuera reconocido como funcionario estrella, está detenido en La Picota tras recibir la imputación por los delitos de cohecho propio, celebración indebida de contratos, contratos sin cumplimiento de requisitos legales y peculado por apropiación a favor de terceros. Todo, por cuenta del famoso contrato de ambulancias por 67.000 millones de pesos que durante su gestión se entregó con irregularidades.

En esta prisión también está Emilio Tapia, un hombre a quien en los medios se le denomina “contratista”. La unidad de Lavado de Activos y de Extinción de dominio de la Fiscalía lo capturó por considerar que seguía delinquiendo luego de los acuerdos logrados con el ente investigador.

El excontratista será imputado con el delito de lavado de activos y podría pagar 25 años de cárcel de encontrarse responsable de estos delitos. Adicionalmente enfrenta sus procesos por el ‘carrusel’ de la contratación y llegó a acuerdos con la Fiscalía para rebaja de penas a cambio de colaborar en todos los procesos del carrusel en los que tuvo algo que ver.

Y, finalmente, Moralesrussi, quien está detenido en La Picota y quien según varios de los implicados, recibió dineros para hacerse el de ‘la vista gorda’ con las irregularidades que se presentaban en Bogotá durante la administración de Samuel Moreno.

“Yo personalmente le entregue al excontralor de Bogotá, Miguel Ángel Moralesrussi, 500 millones de pesos para que no interviniera en nada de la contratación”, dijo el empresario Julio Gómez en su testimonio a las autoridades, sin saber seguramente que iba a ser el nuevo inquilino de La Picota.

Esa vieja cárcel está en un escenario que refleja las enormes contradicciones de la capital. A su alrededor se ven barrios de invasión, siempre amarillentos por el polvo, y en la distancia los cerros que ya no existen porque fueron vaciados para sacar la arena y la gravilla para la construcción del resto de la ciudad.

Al frente, una estación de TransMilenio, símbolo venido a menos de una Bogotá más incluyente. Una cárcel de más de medio siglo de existencia por la que han pasado guerrilleros, narcotraficantes, paramilitares y personajes que en otras facetas de su vida posaban felices para los fotógrafos de las paginas sociales y ahora se encuentran aquí, acusados de graves delitos.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.