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| 10/29/2014 12:00:00 AM

La Defensoría no cree en las cifras del Inpec

La entidad niega que haya una reducción del hacinamiento en las cárceles.

Hace pocos días el Inpec –una de las entidades más cuestionadas del país- sorprendió con un dato revelador: una disminución del 9,5 % de hacinamiento. No era un dato menor en medio de la crisis carcelaria conocida por el país y por las pésimas condiciones de la mayoría de centros carcelarios.
 
Mientras en el Inpec celebraban, en la Defensoría del Pueblo analizaban las cifras con detenimiento para poder contrarrestar lo que ellos consideraban un mal cálculo. Y así ocurrió este miércoles. La entidad, cansada de advertir sobre las altas cifras de hacinamiento, hizo públicos sus reparos.
 
Para la Defensoría es claro que la disminución de la que habla el Inpec se debe en parte a la operación reglamento que desde hace más de dos meses adelantan los miembros de la guardia en al menos 23 establecimientos del país, “donde se alberga a un tercio de la población reclusa, es decir, entre 50.000 y 60.000 personas”, dice el informe.

La cifra, según la entidad, también tendría que ver con que los jueces aplicaron la reforma al Código Penitenciario y otorgaron beneficios de libertad condicional, prisión domiciliaria y suspensión de la pena a 18.732 internos, lo cual permitió la creación de 489 cupos.

Pero hay otras situaciones que a juicio de la entidad tienen alta incidencia en estos resultados y que son completamente ajenas a las medidas judiciales que atribuye el Inpec. “Sólo en el caso de la operación reglamento es evidente que la parálisis no ha permitido la entrada de nuevos reclusos a las penitenciarías, generando enorme congestión en las URI y en las estaciones de Policía”, dice la Defensoría.
 
Para ello el organismo pone un ejemplo fáctico: “En Mártires (centro de Bogotá),  el pasado lunes la  Defensoría tuvo que intervenir para mitigar los efectos de una protesta por las condiciones en que se encuentran las personas privadas de la libertad, en un sitio donde la capacidad es para 40 pero alberga a 112 individuos”.

Y va más allá la entidad. “Dice el Inpec que el hacinamiento de 49 % registrado hoy, con base en la disminución que alude ese organismo, tiene que ver con el aumento en los cupos carcelarios, factor que a  criterio de la Defensoría genera serias dudas, pues por una parte se ha relacionado la apertura de nuevos cupos con plazas correspondientes a establecimientos no habilitados para albergar nuevos reclusos, como sucede en Guaduas y Facatativá”.
 
Y para rematar, la Defensoría advierte que se ha evidenciado que en esos y otros penales los espacios diseñados para el esparcimiento, la reflexión y la capacitación de los internos son convertidos en celdas. “Es el caso de la cárcel de Riohacha, donde el altar de lo que iba a ser una pequeña capilla se volvió dormitorio”.

Por último el análisis de la Defensoría es claro en señalar que “si se tiene en cuenta la cantidad de personas recluidas en los centros de detención transitoria (Uris y estaciones de Policía), la cifra de hacinamiento se ubicaría en el 53 %, es decir, cuatro puntos por encima del que reporta el Inpec a costa del sufrimiento de cientos de ciudadanos, que independientemente de su situación judicial, ven vulnerados sus derechos cada día”.
 
De esta manera, quedan planteadas las diferencias entre el Inpec y la Defensoría, esta última, una entidad que en los últimos años ha puesto el grito en el cielo sobre las indignas condiciones carcelarias en el país. Pero ese grito ha quedado perdido en el aire.

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