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| 7/28/2007 12:00:00 AM

La demora de los cadáveres

Varios temas políticos siguen enredando la entrega de los cuerpos de los diputados del Valle asesinados por las Farc.

Nadie duda de que los cuerpos de los diputados debieron llegar a manos de sus familiares desde hace muchos días y recibir la despedida que todo el país les quiere dar. Pero lo que la indignación no permite ver es que estos despojos mortales hoy no tienen un valor humanitario, sino político. Así como en vida significaban una especie de botín para negociar, ahora muertos significan un testimonio de una verdad que aún está oculta: ¿cómo murieron?

Para la opinión pública y para las familias, el tejemaneje de una operación humanitaria organizada por el Comité Internacional de la Cruz Roja (Cicr) debería ser simple. Y en verdad lo es. O mejor, lo sería, si se tratara sólo de recuperar los cuerpos en un lugar determinado y traerlos para su entierro, sin más. Pero este organismo, con experiencia en este tipo de operaciones en el mundo entero, más de 80 países y en situaciones más tensas y complejas que las de Colombia, no ha podido actuar porque el procedimiento lo tiene demorado la política.

¿Cuál política? La que el gobierno no reconoce en las Farc y la que las Farc tampoco le reconocen al gobierno, pero que los dos, claramente le están metiendo al asunto, así ambos lo nieguen. Por un lado, en la Presidencia no aceptan ningún tipo de interlocución ni nada que se le parezca con las Farc. Ni una sola línea de los comunicados que ha publicado esta guerrilla se le puede leer al Presidente. El Comisionado sólo le transmite el estado en el que avanza el tema y él con la información, da las instrucciones. Para Álvaro Uribe, las Farc siempre mienten y lo único que queda es coordinar con el Cicr los detalles de la operación.

Sin embargo, fue el mismo gobierno el que les dio a las Farc un elemento que éstas convirtieron en negociación y que enredó el procedimiento. Y fue el anuncio de que pediría la presencia de una comisión internacional forense para establecer la verdad . El gobierno argumenta que busca la transparencia en los resultados que arroje el dictamen post mortem de los diputados y por eso le pidió a la OEA su participación. Pero para las Farc, que no le creen al gobierno y desconfían de la OEA, la comisión forense es aceptada, siempre y cuando participen en ella delegados de los tres países: Francia, Suiza y España. Además, piden que el ex ministro Álvaro Leyva y dos familiares asistan a la entrega.

Comunicados han ido y venido desde el anuncio de la muerte el 28 de junio. Tres de las Farc, tres del gobierno, uno de los tres países, dos de la OEA y tres de la Cruz Roja. Pero la cosa no se mueve. El gobierno retomó a la OEA, que ya está rechazada por las Farc; ésta dice que acepta a los europeos para la investigación forense, pero que la misión la encabeza ese organismo. Un nuevo palo en la rueda. Los tres países guardan silencio; si los necesitan, están listos. Sin embargo, ¿quién lo define? Tendría que hacerlo el gobierno.

Álvaro Leyva, por su parte, asegura que él, enterado de que su presencia sería requerida, se lo anticipó al secretario general de la Presidencia, Bernardo Moreno. Éste se lo comunicó al Presidente, quien respondió que no le veía problema. Aun así, existen riesgos. Que una persona sin inmunidad, como él o los familiares, quede expuestatr ante la justicia para dar su versión como testigo de la entrega de estos cadáveres. O para decir quién y en dónde presenciaron el hecho. Esto no pasaría si se tratara de una misión humanitaria abiertamente aceptada, pero eso no va a pasar.

Uribe insiste en que no entrará a definir esos detalles, y que sea el Cicr el que se encargue de todo. Sin embargo, este organismo no tiene como tarea negociar quiénes van en la comisión, ni si son de Francia, Bolivia o Australia. Las cosas no están en manos de la Cruz Roja, que podría hacer el operativo cuando las Farc se lo permitan, pero parece que mientras las partes no se pongan de acuerdo en estos detalles, los cuerpos seguirán en manos de las Farc.
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