Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 8/2/2011 12:00:00 AM

La descarnada mirada de Uribe al gobierno de Santos

La Ley de Víctimas, la política exterior y la de seguridad del actual gobierno han sufrido agudas críticas del exmandatario. La más reciente: las denuncias de corrupción a las que calificó de "shows publicitarios". Santos sigue apostándole a la discreción.

El estilo de Álvaro Uribe durante su gestión lo llevó a enfrentarse con varios de sus antecesores. Fueron ampliamente divulgadas las declaraciones del mandatario en contra de Andrés Pastrana —sobre todo cuando este decidió no respaldar la primera reelección— y viceversa. Lo propio ocurrió con Ernesto Samper, con quien tuvo su más reciente enfrentamiento en La W, el pasado 11 de mayo.
 
Lo que no estaba previsto era que el exmandatario se convertiría en el crítico de primera fila del presidente Juan Manuel Santos. Sus diatribas en contra del Gobierno suben de tono con el paso del tiempo.
 
Este lunes, en una entrevista con Terra TV, Uribe, aferrado a la premisa de la guerra de que la mejor defensa es el ataque, dijo: “Ojalá esos hallazgos no se conviertan en falsos positivos de la corrupción”. Se refería a las recientes revelaciones del presidente Santos sobre la existencia de un “pulpo de corrupción” conformado por funcionarios y exfuncionarios de la DIAN. Uribe calificó las declaraciones de Santos como: “shows publicitarios que parecen más escándalos periodísticos que labores de la administración”.
 
En la entrevista Uribe también defendió a los exfuncionarios de su gobierno que se encuentran procesados por la justicia. Dos de ellos, el exministro de Agricultura Andrés Felipe Arias y el exsecretario general de presidencia Bernardo Moreno, están detenidos por su presunto intento de obstruir a la justicia. Ya en otro momento, el exmandatario había dicho que el actual Gobierno lo quería “graduar de corrupto”.
 
En el momento en que Santos era candidato, los analistas habían advertido de la diferencia de estilos. Por ejemplo, adujeron que Uribe es mucho más “microgerencial”, y que de Santos se sabía que delegaba funciones. Uribe tiene un tono más vehemente, y Santos, uno más diplomático. Sin embargo, esas diferencias han pasado al terreno de la confrontación a pesar de que el arribo de Santos al poder se gestó en el seno del gobierno de Uribe y gracias a su respaldo.
 
Solo unos días después de la posesión de Santos, Uribe comenzó a hacer cuestionamientos a través de su cuenta de Twitter (creada en abril del 2010).
 
Primero fue el hecho de que el recién posesionado mandatario buscó un acercamiento con sus homólogos de Venezuela, Hugo Chávez, y de Ecuador, Rafael Correa, con el fin de restablecer las relaciones diplomáticas. Uribe lo fustigó y calificó esa diplomacia como “cosmética y de apariencia”, “meliflua y babosa”.
 
Después, vinieron los ataques a la Ley de Víctimas impulsada por Santos, a la que Uribe se opuso durante su gobierno. En uno de los trinos del exmandatario, escrito el 2 de noviembre del 2010, escribió: “Nuestro gbno quitó temor víctimas para reclamar, introdujo repar admitva, ley no debe igualar soldados-policías con terroristas”.
 
A finales de ese mismo mes estalló lo que fue el comienzo de un distanciamiento, derivado ya no de las diferencias políticas, sino de las acciones de la justicia.
 
La exdirectora del DAS María del Pilar Hurtado, quien es investigada por su presunta responsabilidad por las interceptaciones ilegales fraguadas desde ese organismo, se asiló en Panamá alegando persecución política.
 
Uribe reconoció en un comunicado que él apoyó la búsqueda de asilo. “Siempre pedí a los compañeros de Gobierno que dijeran la verdad. Algunos me han expresado que a pesar de haberla dicho, no tienen garantías en la justicia; en casos de esta naturaleza he compartido y apoyado que busquen asilo”, escribió.
 
Su declaración fue interpretada como un nuevo irrespeto por las instituciones, a lo que Santos replicó: “Colombia es una democracia que funciona, y las democracias que funcionan les dan garantías a sus ciudadanos, garantías de todo tipo”.
 
“Nadie puede sostener ante un tercer país que aquí no hay garantías suficientes para ser juzgado debidamente”, agregó durante una rueda de prensa que dio en medio de la visita de su par chileno Sebastián Piñera.
 
Luego, en abril de este año, Santos afirmó que los campamentos de las FARC que supuestamente estaban en territorio venezolano ya no estaban en las coordenadas que en julio del 2010 el Gobierno de Uribe había señalado.
 
“Ahí (en Venezuela) no están. Hemos comprobado que esos campamentos (de las FARC) no están”, dijo en respuesta a una pregunta que le hicieron durante un almuerzo organizado en Madrid por el Foro de la Nueva Economía. Las declaraciones del Santos se dieron en un ambiente de cordialidad con el presidente Hugo Chávez, luego de que los dos gobiernos reanudaron las relaciones diplomáticas.
 
En respuesta, Uribe publicó: “Escondite terrorista: dónde están cabecillas narco FARC: Iván Márquez, Romaña, Grannobles, Timochenko,....?”
 
Y agregó: “A muchos nos duele la violencia, otros la aprovechan para su ascenso político”.
 
Pero la lista de críticas continuó. Por ejemplo, minutos después de que se conoció la decisión del Gobierno de enviar al narcotraficante venezolano Walid Makled a Venezuela y no a Estados Unidos, Uribe escribió: “Interés de USA en llevar a Makled a juez de USA es anterior a solicitud formal de Venezuela”.
 
Y sobre la reestructuración del Programa Agro Ingreso Seguro, cuestionado por la entrega de cuantiosos subsidios a familias adineradas, Uribe escribió: “Tanto que lo desacreditaron y solamente le cambiaron el nombre”.
 
Santos no aguantó más y a mediados de abril pasó de defender la gestión del gobierno anterior y de agradecer el legado de Uribe a decir que cuando salga del poder se dedicará a la docencia. Para algunos analistas fue una salida “elegante”, propia de su estilo, con la que el mandatario evitó entrar en confrontaciones directas.
 
“Si hay una actividad donde uno se sienta realmente realizado es la de tener unos estudiantes y dictar clases y tener interacción con ellos. Y posiblemente me verán después de esta responsabilidad que el pueblo colombiano me dio, me verán dictando clase, como expresidente, y no molestando a los presidentes de turno”, dijo en un foro sobre educación.
 
En reacción, en la cuenta de Uribe apareció un trino ‘retuiteado’ que decía: “#sijesusfueracolombiano judas no podría ser otro que @JuanManSantos”. No obstante, el mensaje fue retirado de su cuenta y el hijo del exmandatario Tomás Uribe dijo que a su padre alguien le había hackeado la cuenta.
 
Un mes después vino el enfrentamiento porque Santos estuvo de acuerdo con la inclusión del concepto de conflicto armado en la Ley de Víctimas. Durante el acostumbrado ‘Acuerdo por la prosperidad’, que se celebra cada semana, Santos aseguró desde Buenaventura que si no se reconocía la existencia de un conflicto armado, tanto él como los funcionarios del gobernó anterior “se iban para la cárcel”.
 
Uribe, por su parte, ripostó que “el presidente Santos como ministro de Defensa, los anteriores ministros, los comandantes y mi persona combatimos a los terroristas de acuerdo con la Constitución y la ley”.
 
El pulso políticamente lo ganó Santos, pues la Ley de Víctimas incluyó el concepto de conflicto armado.
 
La confrontación seguirá, pues, como el propio Uribe lo reconoce, él es un “combatiente”. Y Santos seguirá tratando de mantener la armonía de la unidad nacional y esquivando los dardos. Uribe aún no lidera una oposición acérrima a Santos, pero seguramente sí le ha provocado más de un dolor de cabeza.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.